Las
centrales nucleares constituyen un tipo específico de instalaciones
termoeléctricas; aprovechan una fuente de calor para convertir en vapor a alta
temperatura un líquido que circula por una red de conductos. El vapor acciona el
grupo turbina-alternador, generando energía eléctrica. La principal diferencia
entre centrales nucleares y centrales clásicas es que, en las primeras, la
fuente de calor se obtiene a partir de la fisión de núcleos de uranio
Con
el nombre de fisión se conoce la reacción mediante la cual ciertos nucleos de
elementos químicos pesados se escinden (se fisionan) en dos fragmentos como
consecuencia del impacto de un neutrón. El resultado es la liberación de gran
cantidad de energía que se manifiesta en forma de calor. Los neutrones emitidos
en la reacción de fisión pueden provocar, a su vez, nuevas fisiones de otros
núcleos, siempre que se den determinadas condiciones. El proceso se conoce como
reaccción nuclear en cadena. Los descubridores de la reacción nuclear de fisión
fueron O. Hahn y F. Strassman, que, en 1938, detectaron la presencia de
elementos pequeña masa en una muestra de uranio puro irradiada por neutrones.
Los reactores
Los
reactores nucleares son máquinas preparadas para iniciar, mantener y controlar
una reacción en cadena de fisión nuclear; en cierto sentido, son las «calderas»
de las centrales nucleares. El combustible que se consume en las centrales
nucleares es el uranio. A diferencia de lo que ocurre en las instalaciones
termoeléctricas convencionales en las primeras no se produce reacción de
combustión química alguna. El conjunto de núcleo
del reactor está contenido en
un recipiente de acero de varios metros de diámetro y cuya altura supera,
generalmente, los 12 m. Las paredes de la denominada vasija del reactor alcanzan
espesores de 25 o 30 cm. La vasija del reactor y el conjunto de conductos por
donde circula el líquido refrigerante, denominado circuito primario se
encuentran en el edificio de contención, provisto de espesos muros preparados
resistir hipotéticos movimientos sísmicos y evitar el escape de radiactividad en
caso de accidente. Su forma suele ser esférica y está rematado por una cúpula.
Componentes de una central nuclear
El
combustible de la central nuclear, que se encuentra en el núcleo del reactor
está formado, habitualmente, por una mezcla de isótopos fisionables e isótopos
Dicho combustible ha de ser un elemento fisionable que, en ausencia de neutrones
se mantenga estable el mayor tiempo posible, para que pueda ser manipuleado el
uranio-233, el uranio-235 y el plutonio-239 son los tres isótopos que cumplen
esta condición. Entre ellos, únicamente el uranio-235 se halla presente en la
naturaleza (aunque en muy baja proporción: el 0,7% del uranio natural); los
otros dos se obtienen de manera artificial, a partir del bombardeo con neutrones
del uranio-238 y del torio-232, denominados isótopos fértiles. Por su parte,
estos dos últimos son isótopos fisionables con neutrones rápidos. Los neutrones
que resultan liberados como consecuencia de la reacción de fisión sufrida por
los elementos fisionables pueden golpear, a su vez, a los elementos fértiles,
los que, por su parte, dan lugar a nuevos elementos fisionables. En función del
tipo de reactor que posea la central nuclear se empleará una clase u otra de
combustible. Los más comunes son uranio natural, óxido de uranio natural y óxido
de uranio enriquecido en su isótopo 235U. Habitualmente, el combustible se
presenta en forma de pastillas incorporadas en el interior de vainas de acero
inoxidable, de 1 cm. de diámetro y 4 o 5 m de longitud. Las vainas forman
conjuntos de sección cuadrada o circular, denominados elementos de combustible.
El
moderador es otro de los elementos básicos de la central nuclear; se trata de un
mecanismo que controla la velocidad con que los neutrones impactan en nuevos
núcleos de uranio. La presencia de determinadas sustancias, como el agua pesada,
el berilio, el grafito o el agua ligera aseguran este proceso. El berilio es el
menos empleado, debido a su elevada toxicidad.
El
tercer componente fundamental son las barras de control, que se encuentran en el
núcleo del reactor. Las barras de control permiten regular el nivel de potencia
de aquél. La potencia del reactor depende del calor generado en su núcleo, que
se encuentra, a su vez, en relación con el número de neutrones que se ponen en
acción durante la reacción de fisión en cadena. Cuanto menor es el número de
neutrones menor es la energía calorífica y, consecuentemente, la potencia.
Si no
se actúa sobre el número de neutrones que se ponen en acción durante la reacción
en cadena se logra el efecto contrario. Para regular el número de neutrones, se
insertan en el núcleo determinadas sustancias que los absorben parcialmente;
dichas sustancias reciben el nombre de barras de control del reactor. Cuando las
barras se encuentran totalmente introducidas en el núcleo del reactor, la
absorción de neutrones intensa que el proceso de reacción en cadena no continúa.
A la inversa, que se van retirando, el número de neutrones que se ponen en
acción se incrementa, consiguiéndose así el restablecimiento de la reacción en
cadena.
Generalmente las barras de control se fabrican a partir de la aleación
de cadmio con plata, se incorporan berilio y aluminio, con el objetivo de
incrementar su resistencia su resistencia a la corrosión. Es también habitual la
aleación de boro con acero. La extracción del calor del núcleo y su transporte
hasta el grupo turbo-alternador se realiza a través de un fluido refrigerante,
que se encuentra también en el interior del núcleo, en contacto con los
elementos de combustible, el moderador y las de control. El líquido refrigerante
traslada el calor generado en el núcleo, de ra directa o bien a través de un
circuito secundario, hasta el conjunto turbina-alternador, retornando
posteriormente al núcleo del reactor, donde comienza nuevamente y el proceso.
Como refrigerantes más habituales hay que mencionar el agua ligera, el agua
pesada, el Sodio, el litio y el potasio (todos ellos líquidos), así como el
nitrógeno, el helio, el hidrógeno y el dióxido de carbono (entre los gaseosos).
OTRAS INSTALACIONES
Junto
al edificio de contención, las centrales nucleares poseen instalaciones
destinadas a operaciones concretas. El edificio de turbinas contiene el grupo o
grupos turbina-alternador. En las centrales con sistemas de refrigeración
integrados por un único circuito, el edificio está protegido, puesto que el
vapor que mueve los alabes de la turbina puede arrastrar elementos radiactivos.
Los reactores provistos de dos circuitos de refrigeración no precisan de este
control, dado que el líquido del circuito secundario no entra en contacto con el
refrigerante del reactor y, consecuentemente, no transporta elementos
radiactivos.
En el recinto de manipulación de combustible se almacenan las
nuevas cargas de este elemento así como combustible ya empleado, que,
posteriormente, se traslada al centro de reprocesamiento para extraer de él los
materiales aprovechables. Este edificio y el de contención están interconectados
para asegurar el traslado de elementos radiactivos sin salir de la zona
controlada de la central, que se encuentra aislada de las restantes de
dependencias. Las centrales nucleares cuentan, asimismo, con un sistema que
permite refrigerar el vapor a alta temperatura que acciona los alabes de la
turbina antes de que éste retorne al reactor, donde se reinicia el ciclo
productivo. Finalmente, existen en una planta nuclear edificios de salvaguardia
y equipos auxiliares, donde se los sistemas de emergencia (para los casos de
avería) y los sistemas auxiliares propiamente dichos (recarga del combustible,
puesta en marcha del reactor, etc.
dependencias destinadas al tratamiento de aguas y al almacenamiento temporal de
residuos, laboratorios, talleres y un parque eléctrico propio —empleado para las
operaciones de parada segura del reactor en casos de emergencia— completan las
instalaciones y edificios de una central nuclear.
Funcionamiento de una central
nuclear
Una
vez que se ha realizado la carga de combustible en el reactor se inicia la
reacción de fisión en cadena mediante un isótopo generador de neutrones, que
permite la entrada en actividad de los átomos de uranio contenidos en el
combustible. El moderador proporciona a los neutrones el nivel de energía
cinética que garantiza la Continuidad de la reacción en cadena. Las barras de
control se introducen en el núcleo del reactor en mayor o menor medida, para
absorber más o menos neutrones y mantener el grado de Potencia adecuado.
Las
continuas reacciones de fisión que se verifican en el núcleo determinan grandes
cantidades de energía en forma de calor. Esta energía calorífica eleva la
temperatura del fluido refrigerante que circula por la red de conductores A
partir de aquí, en función del tipo de reactor, el proceso varía.
En
los reactores de agua a presión, el fluido (agua ligera) circula de manera
continua por un circuito primario cerrado, que conduce el refrigerante hasta el
generador de vapor. Allí, el fluido a elevada temperatura convierte en vapor el
agua que circula por un circuito secundario también cerrado. El agua del primer
circuito no entra nunca en contacto con la del segundo.
Por su parte, el vapor
de agua del circuito secundario es enviado al grupo o grupos turbina-alternador
En los reactores de agua en ebullición sólo existe un circuito; el propio
refrigerante se convierte en vapor por efecto del calor, en la misma vasija, y
es enviado al grupo turbina-alternador Tras accionarlo, el fluido se refrigera y
se condensa de nuevo, para volver al núcleo y reiniciar el proceso. En ambos
casos, el vapor mueve los alabes , la turbina y el alternador unido a ella
generando energía eléctrica como resultado de un ciclo termodinámico
convencional. En los reactores de agua a presión, el fluido refrigerante, una
vez que ha vaporizado el agua del circuito secundario, retorna al núcleo del
reactor El vapor, tras accionar el grupo turbina-alternador es enfriado
nuevamente y vuelve a su estado líquido, para pasar inmediatamente por una
batería de precalentadores. A continuación retorna al generador de vapor, para
repetir el ciclo.