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Central solar
Las
centrales solares son instalaciones destinadas a aprovechar la radicación del
Sol para generar energía eléctrica. De manera general, puede decirse que las
principales aplicaciones de los sistemas de aprovechamiento solar de baja y
media temperatura se dan en el ámbito doméstico o industrial; son los sistemas
basados en alta temperatura los que1 de manera específica, se utilizan para la
producción de electricidad

Colectores Solares de Una Central
En Europa
El Sol, un gigantesco reactor
nuclear
Tras
la crisis de los años setenta, diversos países pusieron en marcha una política
de diversificación energética, encaminada a la explotación de
fuentes de energía
alternativas. Entre ellas, la solar ocupa un lugar destacado. Los distintos
sistemas de aprovechamiento solar se basan en la utilización de la enorme
cantidad de energía que emite el Sol y que llega a la Tierra en forma de
radiación. En este sentido, el Sol, una enorme masa gaseosa formada, sobre todo,
por helio, hidrógeno y carbono, actuaría como una especie de reactor de
gigantescas dimensiones. Efectivamente, en el interior del Sol se producen
continuamente reacciones nucleares de fusión, en las cuales dos átomos de
hidrógeno se fusionan para formar uno de helio y liberar en el proceso gran
cantidad de energía. Únicamente una parte de ésta llega de forma efectiva a la
superficie de la Tierra; la restante retorna al espacio por efecto de la
reflexión y refracción provocadas por la presencia de la atmósfera terrestre, o
bien es absorbida por las sucesivas capas atmosféricas.
La
energía solar alcanza la Tierra por radiación directa o bien como reflejo de la
radiación solar absorbida por el aire y el polvo (radiación difusa). La primera
se aprovecha de forma masiva gracias a la tecnología actual; para poder utilizar
la segunda existen sistemas específicos, como los colectores planos y las
células fotovoltaicas.
Las
ventajas de la energía solar se encuentran en su carácter inagotable. Utilizando
la tecnología adecuada, es posible concentrar la enorme temperatura generada1
para poner en funcionamiento ciclos termodinámicos de elevado rendimiento. El
principal problema es la forma en que esta energía llega a la superficie
terrestre: de manera semialeatoria y dispersa, con fuertes oscilaciones en
función de las horas del día, las peculiaridades climatológicas, las regiones
del planeta o el ciclo estacional. Por otra parte, la energía solar no puede
almacenarse; ha de ser transformada inmediatamente en otra forma de energía,
como calor o electricidad Finalmente, su captación requiere de instalaciones
que, en buena medida, resultan todavía muy costosas.
El aprovechamiento de la energía
solar: La vía térmica y
la vía fotovoltaica
Actualmente existen dos formas principales de aprovechamiento de la energía
solar: la térmica, que convierte la energía procedente del Sol en calor, y la
fotovoltaica, que la transforma en energía eléctrica.
En
los sistemas solares basados en la vía térmica se distinguen tres modalidades de
baja, media y alta temperatura Los primeros funcionan a partir de colectores que
transmiten ¡a radiación en forma de calor hasta un fluido que circula por
conducto y alimenta sistemas de calefacción, climatización, etc. Aprovechan ¡a
energía solar. temperaturas de entre 35 y 100 °C.
Las
principales instalaciones de media temperatura empleadas, generalmente, para
producir vapor utilizado en aplicaciones industriales, son las de colectores
distribuidos Constan de un conjunto de colectores de concentración normalmente
de forma cilíndrico-parabólica —para favorecer una eficaz absorción de la
radiación solar—, que, tras captar la energía solar la transmiten a un fluido
(por ejemplo, aceite térmico) en forma de calor. El fluido se calienta y
transporta ¡a energía calorífica a través de un circuito primario hasta una
caldera, de donde se transfiere otro fluido que transita por el circuito
secundario Este segundo fluido, normalmente agua, pasa al estado de vapor a alta
temperatura, y es enviado al grupo turbina-alternador donde generará energía
eléctrica en virtud de un ciclo termodinámico convencional, o bien será empleado
para alimentar procesos industriales. te tipo de instalaciones disponen, además,
de un elemento que permite almacenar la energía calorífica para afrontar las
fluctuaciones de la radiación solar. En este so, el fluido del circuito
secundario envía previamente su calor al sistema de almacenamiento antes de
llegar al grupo turbina-alternador La modalidad de media temperatura aprovecha
la energía solar a temperaturas de entre 100 y 300 °C. Por
su parte, los sistemas de alta temperatura pueden ser aprovechados para proveer
energía eléctrica.
Centrales solares de torre central
El
tipo de planta más común es la denominada central termoeléctrica de receptor
central, integrada por una vasta superficie cubierta de grandes espejos que
reflejan la radiación del Sol, concentrándola en un pequeño punto. Son los
denominados heliostatos. Provistos de mecanismos específicos conectados a un
ordenador centre estos espejos direccionales se van moviendo según dos ejes de
giro, de manera que en todo momento, se encuentran en la posición idónea para
recibir la máxima intensidad de la radiación solar y para concentrarla de modo
eficaz en el receptor central. Generalmente, el punto receptor se dispone sobre
una caldera situada de una torre de gran altura; en este caso se trata de
centrales solares de tipos central. En la caldera, la energía calorífica de la
radiación solar reflejada es absorbida por un fluido térmico, que va a parar a
un generador de vapor. Allí transfiere hasta un segundo fluido, que se encarga
de poner en movimiento los álabes grupo turbina-alternador, para generar energía
eléctrica. En una fase posterior, el fluido se condensa en un aerocondensador,
para la repetición del proceso.
Intercalados en el circuito de calentamiento existen sistemas de almacenamiento
térmico, destinados a aumentar y estabilizar la producción de la central sola,
que como se ha indicado, depende estrechamente de las horas de insolación. El
fluido secundario transmite hasta el dispositivo de almacenamiento la energía
calorífica de llegar al grupo turbina-alternador.
Centrales solares con discos parabólicos
En
este tipo de instalaciones, las superficies reflectantes adoptan la forma
geométrica de un paraboloide de revolución. En el foco del paraboloide, donde se
localiza el
receptor, se concentra la energía solar captada. El receptor opera como un intercambiador de calor, a través del cual circula el fluido portador de calor. El
máximo aprovechamiento de la energía solar se logra gracias a que los discos
posee un sistema de seguimiento de la trayectoria solar según dos ejes. Cada uno
de los discos parabólicos puede actuar como unidad independiente o bien integrar
un conjunto, originando, al operar de forma interconectada, un sistema de mayor
potencia.
Sistemas solares fotovoltaicos
a
transformación directa de energía solar en energía eléctrica se verifica a
través dE instalación de paneles provistos de células fotovoltaicas Como
cualquier onda electromagnética la luz del Sol transporta energía en forma de un
flujo de fotones. Cuando los fotones inciden sobre un determinado tipo de
materiales, y siempre que existan las condiciones adecuadas, provocan una
corriente eléctrica. Es el denominado efecto fotovoltaico
Las
células fotovoltaicas (también llamadas simplemente células solares) son, por
tanto, pequeños elementos fabricados con materiales semiconductores cristalinos
-normalmente silicio—, que, cuando son golpeadas por la radiación solar,
transforman la energía luminosa en energía eléctrica, en virtud del mencionado
efecto fotovoltaico.
Las
instalaciones que aprovechan la energía solar a partir de células fotovoltaicas
han alcanzado menor difusión que las plantas basadas en sistemas de
aprovechamiento por vía térmica. Razones económicas explican, al menos en parte,
este diferente nivel de desarrollo entre una y otra modalidad.
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