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La historia de la
Cerveza
“Sube, sube, sube la espumita (…)
fresquita, fresquita, fresquita”, era el leitmotiv de una de las
cervezas más conocidas de la Argentina en la década del sesenta, esa
misma marca de cerveza que hoy se ha convertido en la
referente
principal de la bebida alcohólica en el país.
Lo cierto es que la historia de esta
sabrosa y refrescante bebida etílica, caracterizada por su aspecto
espumante, no comienza allí, sino que se retrotrae a varios siglos
atrás.
Según los documentos históricos, es preciso asegurar que el
primer intento de crear una bebida similar a la cerveza se remonta a
alrededor de 6000 años, cuando las antiguas civilizaciones chinas
comenzaron a elaborar una sustancia denominada kyui, de
características similares a la cerveza.
Pero lo cierto es que la primera
cultura civilizada que se dedicó a la fabricación de cerveza fue la
de los samaritanos asentados en la Mesopotamia. Ellos la llamaban la
“bebida divina”, por lo que comúnmente la utilizaban durante
rituales y como ofrendas para los dioses.
Posteriormente, la cultura de los
babilonios, derivada de los samaritanos, como consecuencia de su
herencia comenzaron a fabricar cerveza, e incluso se perfeccionaron
de tal manera en ello que lograron desarrollar más de 20 tipos
diferentes de dicha bebida.
Existen también diversas
representaciones en arcilla de la antigua Babilonia que demuestra la
presencia de la cerveza hace más de 4000 años, en las que aparecen
hombres y mujeres respetados por la sociedad bebiendo esta
refrescante bebida. Incluso se ha llegado a saber que en la época
existían ciertos tipos de cervezas que eran exclusivamente
reservadas para las ceremonias religiosas que tenían lugar en los
templos.
En el año 2100 AC, el sexto rey de
babilonia, llamado Hammurabi, decretó las primeras leyes escritas,
entre las que se incluía la norma legal que establecía que los
individuos de buena posición social debían ser recompensados con una
ración diaria de cerveza. A partir de aquello, la cerveza comenzó a
ser un producto comercial.
Por otra parte, existen documentos que
aseguran que en Israel ya se producía cerveza hace más de 3000 años,
en la época de los reyes Saúl y David. Según uno de estos documentos
históricos, la cerveza fue una de las bebidas transportadas a bordo
del Arca de Noé.
Mientras tanto, los egipcios solían
reunirse en las llamadas “casas de la cerveza” durante la noche, y
allí tanto la realeza como los campesinos disfrutaban de la bebida,
que al mismo tiempo era utilizada como medicamento. Asimismo, la
cerveza también era ofrecida como un obsequio para los dioses,
incluso la diosa de la naturaleza, llamada Isis, era la patrona de
fabricación de la cerveza.
Según se cree, fueron los egipcios
quienes les enseñaron a elaborar cerveza a los griegos. Para ellos
también era sumamente importante esta bebida, y la enseñanza que
recibieron de los egipcios se la transmitieron a los romanos,
quienes a su vez le enseñaron a elaborar cerveza a las tribus
salvajes en Gran Bretaña.
Pero lo cierto es que cuando el vino
se convirtió en la bebida preferida de los romanos, la cerveza
comenzó a fabricarse y distribuirse sólo en la periferia más lejana
del imperio, por lo que pasó a ser conocida como la bebida de los
salvajes.
Tiempo después la cerveza recuperó su
estatus en la sociedad gracias a que comenzó a ser fabricada y
mejorada por los monjes de los monasterios cristianos. En este
sentido, cabe destacar que existen tres santos cristianos que se
consideran los patrones de elaboración de cerveza: San Agustín de
Hipona, San Lucas Evangelista y San Nicolás de Myra.
Ya durante la época medieval la
cerveza comenzó a ser elaborada por las mujeres, y se la solía
considerar una bebida-comida.
Pero más allá de los lejanos tiempos
de su creación, lo cierto es que la cerveza se convirtió en lo que
es en la actualidad gracias a la revolución industrial y la
evolución en la historia de la humanidad. Es que después de las
notables mejoras incorporadas por la máquina de vapor en 1765, la
industrialización de la cerveza se convirtió en una realidad.
Debido a la gran historia que existe
detrás de esta bebida, suele ser la impronta de muchos países, como
Bélgica, Alemania, Austria, Irlanda y el Reino Unido, entre otros.
Y por supuesto en Argentina,
disfrutamos del sabor que nos brinda la cerveza para nuestros
encuentros.
Fuente Consultada:
Graciela Marker Para Planeta Sedna |