Al crear el
personaje de Charlot, Chaplin dotó a la comedia burlesca de una calidad expresiva
que pocos actores alcanzarían en el futuro. Así nació uno de los mayores mitos
del cine y uno de los héroes más populares del mundo
Charles
Chaplin (1889-1977), actor, compositor, productor y director inglés, alcanzó
fama internacional con sus películas mudas y es considerado uno de los grandes
creadores de la historia del cine. Su nombre completo era sir Charles Spencer
Chaplin.
Nació
en Londres, en una familia de artistas de variedades, y comenzó a actuar ya de
niño en musicales y pantomimas. En 1910 viajó a Estados Unidos en una gira con
la compañía para la que trabajaba, y se estableció allí definitivamente dos años
después. Chaplin apareció por primera vez en el cine en 1913, en las películas
de la Keystone, de Mack Sennett.
En
Carreras de autos para niños (o Carreras sofocantes, 1914) hizo por vez primera
el personaje del vagabundo Charlot, con unos anchísimos pantalones, enormes
zapatos, bombín y bastón de bambú, papel que interpretaría luego en más de 60
películas, incluida El vagabundo (o Charlot vagabundo, en 1915). En este año se
asoció con la compañía Essanay, después con la Mutual y con la First National,
hasta tener sus propios estudios en Hollywood en 1918.
SU FAMA: Dos giras a Estados Unidos le
cambia el curso de su vida. En diciembre de tras dejar su Inglaterra natal,
Chaplin ingresó en la Mack
Sennetts Keystone Company. Al
mismo tiempo reemplaza el teatro por el cine. Sólo durante 1914 rodó 35
cortometrajes, que hicieron famoso Charlot, su personaje de vagabundo. Entonces
Chaplin reclamó su independencia y se alejó de Mack Sennett e ingresó
Mutual Film Corporation, que le ofreció medios técnicos y financieros
considerables.
Sin
embargo, ésta no era totalmente de su agrado, y en 1917 escogió la First
National por una retribución que superaba el millón de dólares. Rompiendo
las tradiciones de Hollywood, Chaplin quería controlar la totalidad de
sus películas, desde la escritura del guión la distribución. Con este fin creó
la dad independiente United Artists, con Douglas Fairbanks y
Mary Pickford. Desde entonces tuvo sus propios estudios y produjo sus
películas. (imagen abajo)
La
Primera Guerra mundial, en la cual participó Estados Unidos desde 1917, le
ofreció a Chaplin un gran público, los soldados aliados, y un tema, el esfuerzo
de guerra. Algunos cortometrajes del cineasta constituían explícitamente
propaganda. Sus apariciones públicas atraían grandes multitudes. El 8 de abril
de 1918, 30.000 personas asistieron al mitin organizado en Wall Street,
Nueva York, con Chaplin, Mary Fickford y Douglas Fairbanks. «En este
mismo momento, los alemanes nos han tomado la delantera y necesitamos dólares.
Deberíamos hacer la travesía para expulsar de Francia a ese viejo demonio de
Kaiser", declaraba Charlie Chaplin. Sin duda, uno de los mayores éxitos
del cine de guerra fue ¡Armas al hombro!, que se estreno, el 30 de
octubre de 1918, poco antes del armisticio del 11 de noviembre.
Durante estos años de películas cortas, desarrolló paulatinamente el personaje
del vagabundo, pasando del estereotipo del payaso travieso a la figura humana y
compasiva que calaría en los espectadores de todo el mundo. En 1919 fundó, junto
con Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D.W. Griffith la United Artists
Corporation, en la que seguiría hasta el año 1952.
Sus
películas más importantes como actor, director y productor fueron las mudas: El
chico (1921), El peregrino (1924), La quimera del oro (1925), El circo (1928),
Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936), todas ellas récords
sucesivos de taquilla, pese a realizarse ya durante la época del cine sonoro. A
éstas siguieron El gran dictador (1940), Monsieur Verdoux (1947), donde aparece
por última vez su personaje de Charlot, Candilejas (1952) y Un rey en Nueva York
(1957). Aparte dirigió, sin protagonizarlas, Una mujer de París (1923) y
La
condesa de Hong Kong (1967), donde hace un pequeño papel. También compuso la
música de la mayoría de sus películas.
Chaplin rechazó de plano al cine sonoro , pensaba que «el sonido estropea el
arte más antiguo del mundo, la pantomima,
y anula la gran belleza del silencio». Su obra maestra, Tiempos modernos, una
sátira sobre
la civilización de las máquinas, fue todavía muda
Chaplin perfeccionó un estilo personal de interpretación, derivado del payaso de
circo y del mimo, combinando la elegancia acrobática, la expresividad del gesto
y la elocuencia facial, con un sentido del ritmo impecable. Su creación del
pequeño vagabundo Charlot, un símbolo universal de la individualidad
indestructible, triunfante contra la adversidad y la persecución, tanto humana
como mecánica, le dio fama mundial como comediante y actor dramático. La llegada
del sonoro a finales de la década de 1920 no perjudicó la efectividad de su
pantomima, de la que dependía en gran parte su creación.
Al
mismo tiempo, comenzó a manifestar su preocupación por los problemas sociales de
su época. Más tarde abandonó el papel del vagabundo para hacer personajes
específicos, en una transición que marca El gran dictador, donde ya utiliza
plenamente los recursos del sonoro. El enfoque chapliniano combina la sátira y
el patetismo melodramático, bajo los que late el amor a la humanidad y a la
libertad individual. Escribió dos libros Mi autobiografía (1964) y Mi vida en el
cine (1975).
A
finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, Chaplin sufrió la
persecución del Comité de Actividades Antiamericanas, por su pensamiento
político de izquierdas; abandonó Estados Unidos en 195. Ya en 1947 Chaplin había sido
agredido por un centenar de periodistas en una conferencia de prensa, acusado de
mantener actividades antinorteamericanas. Fue imputado de ser comunista. Su
defensa siempre fue la de ser un luchador por la paz, por la democracia y por
los derechos humanos. Fue, al igual que otros hombres vinculados a las letras y
al arte cinematográfico, una de las víctimas más destacadas del maccarthysmo.
Escogió Suiza, realizó dos películas más, Un
rey en Nueva York (1957) y La condesa de Hong Kong (1967), y escribió
su autobiografía. Ni siquiera el Oscar especial que le concedieron en 1972 por
el conjunto de su obra logró disipar totalmente el rencor que Chaplin mantenía
contra el sistema de Hollywood. Ennoblecido por la reina de Inglaterra, Sir
Charles Spencer Chaplin prefirió sus orígenes europeos a los Estados Unidos.
Charles Chaplin vivió todavía una década en su refugio de Vevey, rodeado de sus
hijos y acompañado por la leal Oona. En 1972 aceptó un breve retorno triunfal a
Hollywood, para recibir un Oscar por la totalidad de su obra.
En los últimos años de su vida se mantuvo
alejado del mundo en su mansión de Corsier-sur-Vevey (Suiza), donde falleció
mientras dormía.
LA FIEBRE DEL ORO
La más famoa fue La
fiebre del oro (1925). Pero, antes había estrenado ya,
El chico —en la que Charlot adopta un niño
al que no puede ofrecer otra cosa que su amor y su visión del mundo,
expresadas con una mímica entre el estupor y la sonrisa, incluso ante la
más terrible adversidad— y también Día de paga
y El peregrino. Les siguieron
El circo y Luces de
la ciudad. Pero, mientras se sucedían sus éxitos, el cine
comenzaba a introducir el sonido.
Cuando
rodó El gran dictador, Chaplin estaba en la
cima de la fama. La película, realizada en 1940, marcó un giro en su obra,
puesto que se trataba de su primera película hablada. El personaje se apartó un
poco del estereotipo del vagabundo representado por Charlot.
En
efecto, Chaplin puso en escena a dos protagonistas: Adenoid Hynkel; el dictador,
que es la copia fiel de Adolf Hitler, y un pequeño barbero judío un doble, que
se cambia por Hynkel y lo ridiculiza. Por su fuerza evocadora, el momento en que
el dictador hace malabarismos con el globo terráqueo permaneció como escena de
antología. Chaplin denunció el nazismo y el fascismo; también aludió a Benito
Mussolini, presentado como Benzino Napaloni. El gran dictador es un
vibrante alegato contra las ideologías totalitarias. «En este mundo hay lugar
para todos», suelta el barbero judío como un último mensaje de fraternidad
universal contra la barbarie.
EL CINE DE LA ÉPOCA: Tres de las mayores
estrellas de Hollywood, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford, y su
director más prestigioso, D. W. Griffith, unieron sus fuerzas en 1919 para crear
la United Artists, el primer estudio que pertenecía a talentos creativos y
estaba dirigido por ellos.
En
aquella época, los cuatro eran los reyes indiscutibles del negocio. Si
anunciaban que Chaplin actuaba, inmediatamente se formaban colas frente a las
boleterías de los teatros. Griffith era venerado por haber creado El nacimiento
de una nación. Fairbanks, el ídolo de las funciones de la tarde, protagonizaba
sátiras ligeras de éxito espectacular. Su futura mujer Mary Pickford (se casaron
al año siguiente) era «la novia de América», el mayor éxito de boletería de la
industria, así como una sagaz mujer de negocios. En contraste con su imagen de
mujer-niña dulce y empalagosa, Pickford se enfrentó a los hombres más fuertes de
Hollywood dirigiendo las batallas de los actores para conseguir más dinero y más
control artístico.
La
United Artists tuvo un inicio inestable y perdió dinero durante los años 20.
Griffith pronto abandonaría. Pero las bravuconadas de Fairbanks y las comedias
de Chaplin tuvieron éxito y gracias a una administración apropiada, la compañía
se mantuvo a flote.