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Ernesto "Che" Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y
Líder Guerrillero
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1.
Esencia de la lucha guerrillera.
La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido,
además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un
modificador de viejos dogmas sobre la conducta de las masas populares de la
América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse
de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.
Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la
mecánica de los movimientos revolucionarios en América, son ellas:
1º.
Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.
2º. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la
revolución; el foco insurreccional puede crearlas.
3º. En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser
fundamentalmente el campo.
De
estas tres aportaciones, las dos primeras luchan contra la actitud quietista de
revolucionarios o seudorrevolucionarios que se refugian, y refugian su
inactividad, en el pretexto de que contra el ejército profesional nada se puede
hacer, y algunos otros que se sientan a esperar a que, en una forma mecánica, se
den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse de
acelerarlas. Claro como resulta hoy para todo el mundo, estas dos verdades
indubitables fueron antes discutidas en Cuba y probablemente sean discutidas en
América también.
Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede
pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el
foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades
que hagan factible el establecimiento y la consolidación del primer foco. Es
decir, es necesario
demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por
las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica.
Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el
poder contra el derecho establecido.
En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones
cada vez más afirmativas, y un estado de resistencia que crista-liza, en un
momento dado, en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las
autoridades.
Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular,
fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad
constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse
agotado las posibilidades de la lucha cívica.
El tercer aporte es fundamentalmente de índole estratégica y debe ser una
llamada de atención a quienes pretenden con criterios dogmáticos centrar la
lucha de las masas en los movimientos de las ciudades, olvidando totalmente la
inmensa participación de la gente del campo en la vida de todos los países
subdesarrollados de América. No es que se desprecien las luchas de masas
organizadas, simplemente se analizan con criterio realista las posibilidades, en
las condiciones difíciles de la lucha armada, donde las garantías que suelen
adornar nuestras constituciones están suspendidas o ignoradas. En estas
condiciones, los movimientos obreros deben hacerse clandestinos, sin armas, en
la ilegalidad y arrostrando peligros enormes; no es tan difícil la situación en
campo abierto, apoyados los habitantes por la guerrilla armada y en lugares
donde las fuerzas represivas no pueden llegar.
Guevara, Ernesto,
Obra revolucionaria,
México, Era, 1989, pp. 27-28.
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