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Un
tribunal saudí ha condenado a una víctima de violación a 200 latigazos y 6 meses
de cárcel. La indignación que ha suscitado es compartida también por muchos
saudíes impotentes ante un sistema judicial que ignora los derechos humanos más
elementales. Pero no es el único. En todo Oriente Próximo, las leyes y las
sociedades están impregnadas de una visión patriarcal del mundo que
responsabiliza a las mujeres de los abusos de que son objeto, haciendo casi
imposible que éstas los denuncien.
(diario El
País)
Conocido como el caso de la Chica de Qatif, se inicio en el año
2006 cuando se encontró con un ex novio de los 16 años para que le devolviera
unas fotos, ya que acababa de contraer matrimonio y no quería tener problemas
con su flamante pareja. Mientras estaba en el auto, fue atacada por unos
desconocidos, que le robaron y la violaron en un descampado. En estos países
solo puede realizar una denuncia de este tipo acompañada de un
representante legal, y que gracias al apoyo de su familia y marido pudo
concretar.La joven
intentó quitarse la vida varias veces.
"Te casas para lo bueno y para lo
malo, y yo amo a mi esposa", declaró éste por teléfono a la cadena
estadounidense CNN.
El Tribunal condenó a los presuntos siete
violadores a una condena de entre 10 meses y 10 años de cárcel, mas entre
80 y 1000 latigazos a cada uno, pero también fallaron que la pareja reciban 90
latigazos por encontrarse acompañada sin parentesco alguno, lo cual
constituye un delito. El marido de la victima expresó su disconformidad con el
fallo como así también anuncio que su señora presentará un nuevo recurso ante el
mismo Tribunal, a pesar de los riegos que ello implica.
Arabia Saudí es una monarquía
absoluta cuya familia real basa su legitimidad en un pacto no escrito con los
ulemas de una de las ramas más intolerantes del islam suní. Conocidos como
wahabíes, estos fundamentalistas exigen una estricta segregación de los sexos y
no aceptan ninguna otra escuela de pensamiento. Para ellos, los chiíes (un 10%
de la población), son herejes. Además, han impuesto su interpretación de la
sharía (ley islámica) en el sistema judicial y como muchas leyes no están
codificadas, los jueces tienen amplia discreción a la hora de dictar las
sentencias.
Dados que las leyes en Irán están escritas por
autoridades religiosas que se basan en las palabras del Corán, se estima que la
única manera de evitar estas injusticias es cambiar el lugar de la mujer en la
ley islámica, pues ella supone que la mujer vale la mitad de un hombre y
en consecuencia discrimina en las herencias, indemnizaciones y seguros.
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