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Winston Churchill y su
participación en la Segunda Guerra Mundial
En reiteradas oportunidades,
Winston Churchill ha sido y es considerado por los más expertos investigadores
en el área histórica, como uno de los principales estadistas del siglo XX, que
gracias a su conocimiento y visión logró anticipar algunos de los más
importantes hechos que se sucedieron durante su vida a nivel mundial.
Tal es el caso de la Segunda
Guerra Mundial, iniciada en el año 1939 durante la invasión de las tropas
alemanas a Polonia, y que se convertirían en uno de los sucesos más trágicos de
la historia humana, debido al incalculable genocidio que se produjo bajo la
mirada fría del Führer Adolf Hitler.
Gracias a su capacidad de
estadista, Churchill emitió una serie de profecías acerca de los acontecimientos
que desencadenaron esta brutal guerra, y que en su momento fueron consideradas
como declaraciones disparatas por los militares que se hallaban en oficio, pero
que finalmente se convirtieron en realidad.
La sorprendente clarividencia de
Winston Churchill lo ubicaron en un lugar de privilegio entre la opinión
pública, por lo que cuando se desató la Segunda Guerra Mundial fue nombrado
Primer Lord del Almirantazgo, titulo con el cual se le encomendó proteger y
fortalecer las bases militares de Scapa Flow, en el territorio escoses, con el
fin de impedir que las tropas Tercer Reich lograran atravesar el Atlántico
Norte, y de esta manera atacar a los barcos mercantes provenientes de las
colonias.
A lo largo de su participación en
la Segunda Guerra Mundial, Churchill debió enfrentar diversas crisis debido a
los ataques dirigidos por Hitler, que en muchas oportunidades no podían ser
anticipados por el estadista.
En este contexto, Finlandia sufrió
el ataque de la URSS, a lo que Churchill respondió con la toma de los puertos
ubicados al norte de Noruega, mientras que Alemania se anticipó y logró
desembarcar con sus tropas en Dinamarca y Noruega. La respuesta de Churchill fue
contraatacar a través del envío de una flotilla a la zona noruega, pero la
misión fracasó, repercutiendo la noticia en el Parlamento inglés.
Luego de aquellos episodios, el
Rey de Inglaterra decide poner a cargo del Gobierno a Winston Churchill,
precisamente el 11 de mayo de 1940, con el fin de brindarle todo el apoyo
necesario para contrarrestar los ataques producidos por la tropa encabezada por
Hitler.
Alemania bajo los mandatos del
Führer continúa avanzando en el territorio europeo, haciendo caer naciones como
Holanda, Bélgica y Francia. Durante las contiendas, los países mencionados
reciben el apoyo del ejército inglés, que a pesar de establecer una serie de
inteligentes estrategias surgidas desde la mente de Churchill, no logran
arremeter contra la violencia alemana.
Debido a las presiones y la
evidente destreza de Churchill, se dice que Adolf Hitler intentó crear una
alianza con Inglaterra, por lo cual decidió no atacar directamente a las tropas
inglesas, sino improvisar una advertencia aérea para simplemente hostigar a los
británicos, demostrando el poderío de la tropa alemana.
Sin embargo, Churchill observó
este suceso vislumbrando otros motivos, y asegurando que el ataque aéreo se
produjo debido a que las divisiones alemanas se encontraban en problemas por la
falta de combustible, ya que habían avanzado en un gran territorio en poco
tiempo.
De aquella contienda fueron
evacuados más de 250.000 soldados británicos, franceses y belgas, hecho que
Churchill consideró fortuito y propicio para recomponer al ejército británico y
retornar a liberar a Europa de las garras del Tercer Reich.
Durante este período, Winston
Churchill siempre se demostró como un verdadero estratega, y utilizando su
excelente oratoria llevó la tranquilidad al pueblo británico.
En sus sus innumerables discursos,
Churchill siempre mantuvo una línea esperanzadora, convirtiendo sus palabras en
una verdadera fuente de inspiración, utilizando expresiones que llegaban al
corazón y al alma de su pueblo.
Un claro ejemplo de ello, es la
siguiente declaración de Churchill: "Defenderemos nuestra isla, cualquiera que
sea el costo, pelearemos en las playas, pelearemos en los sitios de
desembarques, pelearemos en los campos y en las calles, pelearemos en las
colinas: nunca nos rendiremos (...) Vamos a asumir nuestros deberes considerando
que si el imperio británico y la Commonwealth duran mil años, la gente dirá:
'Esta fue la hora más gloriosa del Imperio'".
Su talento político y su
excepcional carisma, además claro está de su indiscutible capacidad para
resolver las situaciones conflictivas, elevaron a Churchill a uno de los
peldaños más altos, y a través de sus discursos que lograron mantener y
enaltecer la moral del ejército y del pueblo británico.
A pesar de los posteriores ataques
que la tropa británica sufrió por parte de los alemanes, incluso después de que
se sucedieran diversos bombardeos a la ciudad de Londres, Winston Churchill
siempre mantuvo sus principios, dentro de los cuales la rendición era
inaceptable.
La alianza de Churchill con
Franklin D. Roosevelt y Joseph Stalin, le permitió crear el cuerpo especial de
operaciones, conocido en la actualidad como Fuerzas Especiales, bajo el mando
del ministro de economía de guerra Hugh Dalton.
Esta tropa especial tenía como
finalidad principal conducir y ejecutar diversas operaciones subversivas dentro
de los territorios ocupados por los alemanes. Durante su desenvolvimiento, este
grupo especial logró un éxito casi inesperado.
Si bien algunas de las decisiones
de Winston Churchill durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial fueron
consideradas como realmente controvertidas, lo cierto es que logró destacarse
como un verdadero líder, que logró ponerle las cosas difíciles al imparable
ejército alemán.
Su calidad de visionario hizo que
luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill fuera
considerado un verdadero político colosal por la opinión pública de su pueblo,
aunque no así por una gran cantidad de colegas, que veían en él a una amenaza
para sus ambiciones.
Por otra parte, algunas de sus
ideas repercutieron negativamente dentro del electorado general británico, y
luego de exponer su desacuerdo con los proyectos presentados en el Parlamento
para mejorar el sistema de salud y de educación pública, Churchill fue repudiado
por aquel pueblo que otrora lo elevó al más alto de los peldaños.
La postguerra, junto con las ideas
polémicas presentadas por Churchill, dieron como resultado que fuera derrotado
durante las elecciones de 1945 por Clement Attlee, candidato del Partido
Laborista.
Quizás el motivo fundamental de la
decisión del pueblo británico haya surgido tras la reflexión de considerar que
Winston Churchill, si bien había sido el hombre indicado para liderarlos durante
la guerra, lo cierto es que no era el mejor candidato para representarlos
durante los tiempos de paz.
Fuente Consultada:
Graciela Marker
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