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¿De dónde vino el aire que
respiramos?
La opinión de los astrónomos es que los planetas nacieron de torbellinos de
gas y polvo, constituidos en general por los diversos elementos presentes,
en proporciones correspondientes a su abundancia cósmica. Un 90 por 100 de
los átomos eran hidrógeno y otro 9 por 100 helio. El resto incluía todos los
demás elementos, principalmente neón, oxígeno, carbono, nitrógeno, carbón,
azufre, silicio, magnesio, hierro y aluminio.
El globo sólido de la Tierra en sí nació de una mezcla rocosa de silicatos y
sulfuros de magnesio, hierro y aluminio, cuyas moléculas se mantenían
firmemente unidas por fuerzas químicas. El exceso de hierro fue hundiéndose
lentamente a través de la roca y formó un núcleo metálico incandescente.
Durante este proceso de aglomeración, la materia sólida de la Tierra atrapó
una serie de materiales gaseosos y los retuvo en los vanos que quedaban
entre las partículas sólidas o bien mediante uniones químicas débiles Estos
gases contendrían seguramente átomos de helio, neón y argón, que no se
combinaron con nada; y átomos de hidrógeno, que o bien se combinaron entre
sí por parejas para formar moléculas de hidrógeno (H2), o bien se combinaron
con otros átomos: con oxígeno para formar agua (H2O), con nitrógeno para
formar amoníaco (NH3) o con carbono para formar metano (CH4).
A
medida que el material de este planeta en ciernes se fue apelotonando, el
efecto opresor de la presión y el aún más violento de la acción volcánica
fueron expulsando los gases. Las moléculas de hidrógeno y los átomos de
helio y neón, al ser demasiado ligeros para ser retenidos, escaparon
rápidamente.
La atmósfera de la Tierra quedó constituida por lo que quedaba: vapor de
agua, amoníaco, metano y algo de argón. La mayor parte del vapor de agua,
pero no todo, se condensó y formó un océano.
Tal es, en la actualidad, la clase de atmósfera que poseen algunos planetas
como Júpiter y Saturno, los cuales, sin embargo, son bastante grandes para
retener hidrógeno, helio y neón.
Por su parte, la atmósfera de los planetas interiores comenzó a evolucionar
químicamente. Los rayos ultravioletas del cercano Sol rompieron las
moléculas de vapor de agua en hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno escapó, pero
el oxígeno fue acumulándose y combinándose con amoníaco y metano. Con el
primero formó nitrógeno y agua; con el segundo, anhídrido carbónico y agua.
Poco a poco, la atmósfera de los planetas interiores pasó de ser una mezcla
de amoníaco y metano a una mezcla de nitrógeno y anhídrido carbónico. Marte
y Venus tienen hoy día atmósferas compuestas por nitrógeno y anhídrido
carbónico, mientras que la Tierra debió de tener una parecida hace miles de
millones de años, cuando empezó a surgir la vida.
Esa atmósfera es además estable. Una vez formada, la ulterior acción de los
rayos ultravioletas sobre el vapor de agua hace que se vaya acumulando
oxígeno libre (moléculas formadas por dos átomos de oxígeno, O2). Una acción
ultravioleta aún más intensa transforma ese oxígeno en ozono (con tres
átomos de oxígeno por molécula, O3). El ozono absorbe la radiación
ultravioleta y actúa de barrera. La radiación ultravioleta que logra
atravesar la capa de ozono en la alta atmósfera y romper las moléculas de
agua más abajo es muy escasa, con lo cual se detiene la evolución química de
la atmósfera..., al menos hasta que aparezca algo nuevo.
Pues bien, en la Tierra apareció de hecho algo nuevo. Fue el desarrollo de
un grupo de formas de vida capaces de utilizar la luz visible para romper
las moléculas de agua. |
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