La antigua civilización china: Mientras los griegos trabajaban las ideas que más tarde formarían la plataforma de lanzamiento para el desarrollo de la ciencia moderna, una gran civilización florecía en China, 10.000 kilómetros/6.000 millas más al este. Los griegos apenas la conocieron; de haber sabido algo más de ella, la valoración de su propia inteligencia hubiera sufrido una conmoción. En astronomía, literatura, pintura y alfarería, en tecnología militar y administración pública, los logros chinos igualaron a los griegos. En la fundición de hierro, ingeniería civil y agricultura, estaban muy por delante de ellos. En terrenos como la fabricación de seda y la caligrafía, ya habían perfeccionado artes y manufacturas de las que sus contemporáneos occidentales no tenían ni idea. Si
los filósofos griegos del siglo I a. C. hubieran podido ser transportados a
China, se habrían asombrado al descubrir su nivel tecnológico: arados con partes
completamente hechas de hierro, perforaciones profundas en busca de salmuera o
gas natural, fabricación de acero a partir del hierro colado, producción en masa
de ballestas y arneses, que permitían a los caballos arrastrar cargas
extraordinarias. Sin embargo, se habrían sentido desconcertados por la ausencia
de toda clase de especulación científica, que para ellos significaba el pan y la
sal de la vida. Y seguro que se hubieran sorprendido del poco progreso en
algunos campos —por ejemplo, la geometría—, puntos centrales en su pensamiento.
Pero no les hubiera cabido ninguna duda de que se encontraban en presencia de
una gran civilización.
Estimó que el cielo nocturno, del que sólo podía ver una parte, contenía 11.500 estrellas. Era un poco exagerado, incluso para un observador con buena vista, pero no fue una mala estimación. Explicó los eclipses lunares correctamente, argumentando que se producían cuando la Luna atravesaba la sombra de la Tierra, e imaginó la Tierra como una pequeña esfera suspendida en el espacio, rodeada por un inmenso y lejanísimo cielo esférico. Zhang Heng también fue un gran matemático, y mejoró anteriores estimaciones del valor de pi (la proporción de la circunferencia de un círculo con su diámetro) dándole un valor de 3,162 en vez de 3, lo que lo acercó al 3,142 aceptado hoy día.
La posición del sapo en cuestión indicaba la dirección de la que procedía el temblor. En una famosa ocasión, una bola cayó sin que se observara un temblor perceptible; pero varios días después llegó un mensajero con noticias de un terremoto en Kansu, a 600 kilómetros/400 millas de la corte y en la dirección indicada por la máquina. A
pesar de la brillantez de sus creaciones, es erróneo acreditar a Zhang Heng con
la invención del sismógrafo. Su máquina detectaba los terremotos, pero no los
media.
Calculando el número pi: El
número pi, que Zhang calculó en 3,162, no puede expresarse exactamente en
términos numéricos, ni como fracción común ni como decimal. No importa cuántos
dígitos se utilicen, la respuesta sólo puede ser aproximada. Un valor de 3, 1416
es lo bastante exacto como para que la mayoría de la gente pueda utilizarlo para
propósitos prácticos. Antes de los ordenadores, el mayor número de decimales que
alguien había sido capaz de calcular sin cometer errores era de 528. No
obstante, en 2002, un equipo japonés logró calcular 1,24 billones de decimales.
Y, aún así, sigue siendo únicamente una aproximación.
(Ver: Numero Pi) Los éxitos logrados por Zhang Heng, sobre todo en el campo de la ciencia, constituyen un fiel reflejo de la sabiduría y la laboriosidad del pueblo chino, así como una clara muestra del nivel científico alcanzado por China en la antigüedad. En reconocimiento a sus extraordinarias contribuciones al desarrollo mundial de la ciencia, en 1970 la Unión Astronómica Internacional (UAI) bautizó con su nombre un cráter lunar; en 1977, el Centro de Planetas Menoresde la UAI acordó denominar Estrella de Zhang Heng al planeta menor No. 1802; y en el 2003, en la víspera del 1925° aniversario de su nacimiento, el planeta menor No. 9092 pasó a llamarse Estrella del Distrito Nanyang, tierra natal de Zhang Heng. |
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