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Burocracia Término que ha trascendido su
significado literal, gobierno de los funcionados, para referirse a muy diversos
fenómenos. Usado impropiamente como sinónimo de administración* o de todo tipo
de organización
compleja, tiene una connotación peyorativa en el lenguaje
cotidiano que alude a la administración lenta e ineficaz. Sin embargo, según Max
Weber, el modelo burocrático es aquel tipo ideal donde se maximiza la eficiencia
de la organización gracias a que existen reglas generales y abstractas,
procedimientos estandarizados, división racional del trabajo, despersonalización
y jerarquía.
Sus
miembros gozan de continuidad al haber sido reclutados por mérito y capacidad a
partir de concursos competitivos. El modelo burocrático es así el más legitimo y
el que más se ha generalizado, aunque no está exento de ineficiencias como las
que surgen al exacerbarse la preocupación por el estricto seguimiento de los
controles procedimentales centrados en la literalidad de la ley. Para la ciencia
de la administración la burocracia también puede ser un concepto neutral que
engloba, limitándose quizás a la élite de los mismos, a los funcionarios
públicos. Al referirse a quienes dirigen la gestión pública por su cualificación
técnica y no por la elección popular, los estudios sobre la burocracia se
acercan a la etimología de la palabra, como poder en Los despachos.
Es
decir, se trata de analizar hasta qué punto el burócrata, en teoría mero
ejecutor neutral y profesional de las decisiones políticas, influye en las
mismas a través del asesoramiento o la discrecionalidad en la implementación. No
obstante, también merece ser analizado el fenómeno contrario de politización de
la burocracia, por medio de relevos generalizados entre los funcionarios que
quedan asi reducidos a mero botín electoral (spoilssystem).
El
modelo clásico de separación entre política y administración puede servir para
las decisiones excepcionales, electorales o criticas, pero no en las
mícrodecisiones rutinarias donde la burocracia suele ser autónoma o, al menos,
interactiva con el parlamento y gobierno. Así surge su habitual alianza, en los
llamados pollcy networks, con los poderes públicos y los particulares
interesados en un determinado sector de la gestión política. Además, como
advierten Niskanen y otros autores neoliberales, la burocracia trata de influir
en el aumento del tamaño de la propia administración pública. Esta orientación
al crecimiento es propia de un actor egoísta racional, pues así los altos
cargos consiguen un mayor protagonismo. |