La
revolución de los claveles (portugués: Revolução dos Cravos) es el nombre dado
al levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la
dictadura salazarista que dominaba Portugal desde 1933, la más longeva de
Europa. El fin de este régimen, conocido como Estado Novo, permitió que las
últimas colonias portuguesas lograran su independencia tras una larga guerra
colonial contra la metrópoli y que Portugal mismo se convirtiera en un estado de
derecho democrático.
La Revolución de los Claveles puso
fin a la dictadura más larga de Europa occidental. El primer ministro portugués,
Marcello Caetano, que mantuvo el régimen estricto erigido por Antonio Salazar en
1933, se marchó. La temida policía secreta se disolvió. Se acabó con la censura
y el servicio militar obligatorio. En su lugar, se encontraron el general
Antonio Spínola y la promesa de la democracia. Miles de portugueses llenaron las
calles de Lisboa la mañana después del golpe para celebrar con claveles blancos
y rojos.
Spínola era un liberador poco
común. Había luchado al lado de Franco en los años treinta, se había entrenado
con las Fuerzas Armadas de Hitler en los cuarenta y se hizo famoso por reprimir
alzamientos en las colonias africanas de Portugal en los años sesenta. Como
gobernador de Guinea-Bissau (entonces la Guinea portuguesa) desde 1968, Spínola
se dio cuenta de que Portugal no podía ganar sus guerras coloniales. En 1974,
Spínola era partidario de la independencia de las colonias. Su postura tocó la
fibra popular y los conspiradores del golpe lo obligaron a ser su lider.
Resultó que Spínola no estuvo a la
altura de su revolución: Portugal quería librarse de décadas de represión de la
noche a la mañana, y el general era «demasiado pesimista, demasiado rígido y
demasiado triste», según un colega más joven. Dimitió seis meses después de
tomar posesión del cargo. La Junta se inclinó hacia la izquierda
Fuente Consultada: El Mundo Moderno y
Contemporáneo de Gloria Delgado