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Aunque parezca
mentira, por las venas de Cleopatra no corría ni una gota de sangre
egipcia. La última reina de Egipto era descendiente de Ptolomeo
Lagos, el general de Alejandro Magno que fundó la dinastía Lágida -o
Ptolomea- de Egipto, la más duradera de su milenaria historia. En el
69 a.C, cuando nació Cleopatra VII, hacía más de dos siglos que su
familia reinaba en Alejandría.
LA
HEREDERA DE LOS PTOLOMEOS Debido a sus orígenes
familiares, Cleopatra VII, comúnmente llamada Cleopatra, no era
realmente egipcia, ya que pertenecía a una dinastía de origen
griego, los Lágidas, fundada por Tolomeo, hijo de Lagos, y por uno
de los generales de Alejandro, que se dividieron el imperio del
conquistador tras su muerte en 323 a.C. Por su bisabuela, la primera
Cleopatra, también tenía sangre persa y bactriana.
Cuando nació, Egipto ya se encontraba
bajo la influencia de Roma. Su padre, Tolomeo XII, apodado
Auletes fue expulsado por un levantamiento de los alejandrinos
en58 a.C., pero tres años más tarde fue restablecido en el trono
gracias al procónsul de Siria, Aulo Gabinio, y contrajo deudas
colosales con varios romanos adinerados.
A su muerte en 51 a.C., Cleopatra
accedió al trono a la edad de 18 años y desposó a su hermano Tolomeo
XIII, ocho años menor, con el que debió compartir el poder, como lo
estipulaba el testamento de su padre. Sin embargo, los conflictos
entre la joven reina y el círculo de su hermano no se hicieron
esperar.
Cleopatra trató entonces de asegurarse
el apoyo de Roma y tomó partido por Pompeyo durante la guerra que
enfrentó por entonces a éste contra César. Esta elección se explica
por sí sola, ya que, otrora, Pompeyo había ayudado a Tolomeo
Auletes. El papel preponderante que desempeñó Cleopatra en la
conducción de la política exterior no contribuyó a mejorar las
relaciones con los partidarios de su hermano, que la acusaban de
conspirar contra él.
La reina debió emprender la huida a
fin de reunir un ejército. Pompeyo, que había sido derrotado en
Farsalia (48 a.C.), apareció de improviso en medio de estas
delicadas circunstancias, para reunirse con su aliado y recuperar
sus fuerzas. Sin embargo, Tolomeo XIII siguió la opinión de sus
consejeros y decidió eliminarlo para congraciarse con César: Pompeyo
fue asesinado ante los ojos de su esposa.
EL PODER DE SEDUCCIÓN
DE LA REINA: Como se dijo
antes,la lucha por el trono de Egipto volvió a repetirse tras la
muerte del padre de Cleopatra (51 a.C.), Ptolomeo XII. De un lado,
estaban los partidarios de Ptolomeo XIII, su hermano de 10 años. Del
otro, ella que, con 17 años, era regente.
Sin embargo, los acontecimientos de la
guerra civil romana, provocada por el enfrentamiento entre César y
Pompeyo, se mezclaron en la pugna dinástica. En ese momento de la
historia, Cleopatra mostró su talla de reina. Supo combinar la
impericia de sus enemigos con su audacia para salir victoriosa en la
lucha por el trono de Alejandría. Derrotado en Farsalia (48
a.C.), Pompeyo acudió a Egipto a buscar el auxilio de sus aliados.
Pero Potino, ministro de Ptolomeo XIII, lo mandó asesinar para
atraer de este modo las simpatías de César para su causa. El cálculo
resultó erróneo porque César era magnánimo con sus enemigos y porque
Pompeyo había sido marido de su hija Julia.
Los primeros años del
reinado de Cleopatra, que llegó al trono a los 18 años, fueron
difíciles. Las cosechas fueron perjudicadas por las inundaciones del
Nilo y hubo conflictos con Siria. Luego Julio César llegó a Egipto y
Cleopatra se fue a Roma. A su regreso, volvió a encontrarse con
serios problemas: el trono había sido usurpado por un falso Ptolo-meo
XIII, había crisis económica y epidemias. La reina tomó medidas
drásticas. Distribuyó los granos que guardaba el Estado entre el
pueblo, reconstruyó la armada, impulsó la libertad de comercio y
reintegró a Egipto a la economía internacional. El reino se
recuperó.
Entonces, Cleopatra entró en la
leyenda. Envuelta en una alfombra, según la tradición, se infiltró
clandestinamente en los aposentos de César para poder exponerle sus
demandas. Durante el encuentro, la reina consiguió seducir al
general romano: el escritor griego Plutarco asegura que esa misma
noche durmieron juntos. Pese a ello, César intentó aproximar las dos
facciones. Pero, poco después, los partidarios de Ptolomeo XIII
iniciaron una guerra en la que César y Cleopatra resultarían
victoriosos.
LA HOSTILIDAD
ROMANA: Para sellar su alianza política y sentimental,
César y Cleopatra emprendieron un fastuoso crucero por el Nilo que
utilizaron para demostrar su poder por todo Egipto. Poco después,
Cleopatra daba a luz a Ptolomeo César, hijo de Julio y más conocido
como Cesarión.
Después de vencer a Farnaces,
el rey del Ponto, en una campaña que por su facilidad provocó la
frase "vini, vidi, vid" ("vine, vi y vencí"), César regresó a
Roma, desde donde reclamó la presencia de Cleopatra a su lado. La
triunfadora de Egipto, acompañada de Cesarión y su nuevo
hermano-marido, Ptolomeo XIV, de 3 años, ofreció a los romanos la
imagen de una joven soberana rebosante de poder, riquezas y orgullo.
Pero en Roma se inició la "leyenda
negra" de Cleopatra. Como se creía que César y Cleopatra serían
reyes de Roma, los patricios -la clase alta- encendieron el odio
contra ella. Cicerón, el gran orador, fue especialmente rencoroso.
En su correspondencia, se refería a Cleopatra como la "Serpiente
del Nilo" y como un peligro para la República romana. Todo el
mal procede de Alejandría", aseguraba.
Cuando César erigió una estatua
irücada a Cleopatra-Venus, Roma relacionó las ansias monárquicas de
César con su influencia. Los romanos no estaban dispuestos a rendir
pleitesía a la reina de un Estado al consideraban vasallo. El
asesinato de César en el Senado (44 a.C.) marcó el final de esta
campaña de desprestigio hacia Cleopatra.
MARCO ANTONIO
PRENDADO POR CLEOPATRA: La reacción de Cleopatra ante el
asesinato no se hizo esperar. Había perdido a su aliado en Roma y
decidió volver a Alejandría. Una vez allí, para evitar nuevos
conflictos dinásticos, mandó ejecutar a Ptolomeo XIV. Esta vez, su
hijo Cesarión, de sólo tres años, accedió al trono al lado de
Cleopatra como Ptolomeo XV. Sería el último Ptolomeo Lágida.
A la muerte de César se entabló una
nueva guerra civil. De un lado, se encontraban los republicanos,
asesinos de César -encabezados por Casio y Bruto-, y en el otro los
partidarios del general -Marco Antonio, Lépido y Octavio. Además, en
este campo se estaba labrando una carrera por el poder entre el
veterano Marco Antonio, designado como cónsul, y el hijo adoptivo y
sobrino nieto del fallecido y heredero legal de César, Octavio.
Derrotados los partidarios de Casio y
Bruto, Marco Antonio inició un viaje por Oriente que lo llevaría a
conocer a Cleopatra. El encuentro fue en la dudad Siria de Tarso.
Marco Antonio, que aspiraba a vencer a los partos, dueños de un
imperio, establecido en el 250 a.C., y rivales de Roma en la lucha
por Armenia y la Mesopotamia mandó llamar a Cleopatra para saber si
podía contar con su apoyo.
La entrada de Cleopatra en una
suntuosa y lujosa nave y los agasajos que le ofreció -entre ellos un
banquete que habría durado cuatro días- conquistaron la voluntad del
romano. Ella tenía 28 años y él, 42. El romance floreció
inevitablemente.
De aquel primer contacto, Cleopatra
consiguió la condena a muerte para su hermana Arsinoe quien,
incluso presa en Roma por su alianza con Ptolomeo XIII, le había
creado situaciones comprometidas en el reino. Marco Antonio abandonó
a su esposa Fulvia y ganó, a cambio, una aliada que le
permitiría ser el hombre más poderoso entre sus contemporáneos
durante una década.
El segundo encuentro se produjo en
Alejandría, donde Marco Antonio pasó un año disfrutando de los
placeres y privilegios que le gustaban y que le ofrecía la ciudad
helenística: gimnasios, conferencias, banquetes, fiestas, juergas,
santuarios... Plutarco asegura que fue finalmente la propia
Cleopatra quien lo arrancó de la indolencia de esta "vida
inimitable" o "amimétobien" -como ellos mismos llamaban a su
grupo, que llevaba una vida desenfrenada-.
Pero, mientras Cleopatra daba a luz a
los gemelos Cleopatra Selene (luna) y Alejandro Helios (sol), hijos
de Marco Antonio, éste se iba a Grecia a negociar con Octavio, su
rival. El motivo: Fulvia, la abandonada esposa, había promovido una
rebelión contra Octavio.
Los dos gobernantes pactarían en la
ciudad de Brindisi una nueva paz junto a Lépido a fines del 40 a.C.
y se repartirían las zonas de influencia. El Oriente correspondió a
Marco Antonio, Occidente a Octavio y África a Lépido. Viudo de
Fulvia, Marco Antonio se casó con Octavia, hermana de su oponente,
con la que también tendría descendencia.
MARCO ANTONIO CLEOPATRA EL IMPERIO LÁGIDA:
Después que la intervención de Octavia calmó las tensiones
entre su marido y su hermano, en el verano de 37 a.C, Marco Antonio
partió inesperadamente hacia Antioquía, en Siria, donde se volvió a
reunir con Cleopatra.
¿Fue amor o la necesidad, más
perentoria para su prestigio, de iniciar una campaña contra los
amenazantes partos que ocupaban parte del Asia romana lo que llevó
al reencuentro?. Sea lo que fuere, lo primero que hizo la pareja fue
casarse, según el ritual egipcio que, al contrario del romano,
permitía la poligamia. Esposa del dueño de Oriente, Cleopatra empezó
a mostrar sus ambiciones.
Marco Antonio le dio el reino de
Calcis, la costa siria, Chipre y territorios de Cilicia, Creta y
Judea La guerra con los partos ocupó las vidas de los nuevos esposos
durante los dos años siguientes. Asistido por su esposa durante la
campaña, Marco Antonio cedió públicamente las nuevas conquistas a
sus hijos -mientras estuvo en el frente nació el tercer hijo de la
pareja, Ptolomeo Filadelfo- a los que dic los títulos de reyes.
Egipto recuperaba así el esplendor de los primeros lágidas.
En Roma, un Octavio temeroso del poder
de Marco Antonio, empezó a desprestigiarlos, máxime cuando éste
cambió a su hermana por Cleopatra. Enardeció al Senado con la
lectura del testamento de Marco Antonio en el que legaba territorios
romanos a los reyes de Egipto.
La guerra, que se hizo inevitable,
terminó con los sueños imperiales de Cleopatra y consolidó los ¿e
Octavio en la batalla naval de Accio (31 a.C.), frente a las costas
griegas y ganada por Roma. Tiempo después, todo terminaría: Marco
Antonio y se suicidaron.
Una batalla
que cambió el mundo: En la época romana hay dos batallas
que estuvieron a punto de cambiar la historia. Una fue Cannas
(218 a.C), donde los romanos enfrentaron al general cartaginés
Aníbal; la otra, ocurrió frente a las costas de Accio (31
a.C.), y fue contra Cleopatra y Marco Antonio. A pesar de que la
primera se libró a las puertas de Roma, el enfrentamiento naval fue
descripto por los historiadores romanos como la batalla donde se
decidía la "suerte del mundo". El triunfo de Octavio dio origen del
imperio más duradero de la Antigüedad -cuatro siglos- y a la
consolidación del Mediterráneo como el "Mare Nostrum" romano.
EL PODER DE SEDUCCIÓN:
HAN PASADO MÁS DE 20 SIGLOS desde que la reina del Nilo decidió
terminar con su vida, pero su poder de fascinación permanece intacto
entre los que la consideran el paradigma por excelencia de "la mujer
fatal". ¿Tanta era la belleza de Cleopatra? ¿Era tan arrebatador su
atractivo como para que los hombres más poderosos de su tiempo
quedaran subyugados? Los avatares de su vida, el exotismo que rodea
a su figura, los amores contrariados que pautaron su biografía
fueron los ingredientes que utilizaron los guionistas de
Hollywood para agrandar su figura. Actrices de gran belleza,
como Liz Taylor, Sophia Loren o Vivien Leigh, redondearon la
leyenda. El mito de Cleopatra se constituía como verdad casi
irrebatible.
Sin embargo, hasta el propio Plutarco,
escritor romano, riguroso biógrafo de vidas paralelas que se pierden
en el tiempo, puso las cosas en su lugar al señalar la verdadera
esencia del encanto de la reina egipcia: "Su belleza no era tal que
deslumbrase o que dejase parados a los que la veían; pero su trato
tenía un atractivo inevitable, y su figura, ayudada de su labia y de
una gracia inherente a su conversación, parecía que dejaba clavado
un aguijón en el ánimo".
Según la descripción del autor
clásico, la proverbial belleza de Cleopatra no habría residido tanto
en su físico como en su carácter. Más aún, en 2001 hubo una polémica
entre expertos británicos y egipcios luego que los primeros
aseguraron que Cleopatra fue petisa, fea y gorda...
Pero para entonces, otras mujeres
habían esgrimido sus encantos para alcanzar sus fines. Por ejemplo,
Mata Hari, la seductora bailarina y espía, que
durante la Primera Guerra Mundial se ganó la confianza de los
poderosos y que fue fusilada por ello. Pero el mito de una Cleopatra
bella y seductora permanece más allá de las últimas suposiciones
realizadas en Londres.
Fuente Consultada:
Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 -
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