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EL CLIMA
“Clima”,
es la expresión que generalmente utilizamos para referirnos al conjunto de
condiciones meteorológicas que caracterizan un lugar determinado de la
superficie terrestre. Ello es producto de la combinación de una serie de
circunstancias, denominadas factores y elementos del
clima. Que contribuyen, por
ejemplo a en un determinado lugar haga más calor que otro, llueva más o menos,
que los vientos soplen fuertes y constantes, entre otras características.
La importancia de comprender el clima, radica en su conocimiento como tal, ya
que a través de este se puede comprender porque de la existencia de distintas
formaciones vegetales y su consecuente distribución en la totalidad de la
superficie terrestre. De igual manera nos sirve para entender el comportamiento
fisiológico del hombre y de los animales en cada región en particular, así como
también entender la diversidad de paisajes existentes y lo que ello implica.
Por lo general, para establecer las características generales de cualquier tipo
de clima, se tienen en cuenta las condiciones meteorológicas que se han sucedido
durante un lapso de tiempo bastante importante, por lo general más de diez años.
Es decir, que entonces los climas no se van a definir con el solo hecho de que
si en una semana llueve intensamente todos lo días o haga mucho calor, sino que
estos fenómenos se tendrán que repetir de manera constante durante sucesivos
años.
No obstante, la ciencia que estudia los climas y se ocupa de su descripción se
denomina “Climatología”. Para ello utiliza análisis de datos
estadísticos, tomando cifras con la particularidad de no ser aisladas, sino todo
lo contrario estas deberán ser valores medios, con características de frecuencia
e importancia en los vaivenes, entre otras.
Sin embargo, suele utilizarse el concepto de clima como sinónimo de “Tiempo
meteorológico”, cuestión que es errónea ya que este último concepto alude a
algo inestable y pasajero que sólo puede durar unas horas o días. Es decir, se
refiere al estado de la atmósfera de un lugar en un momento dado. Este es objeto
de estudio de los meteorólogos, que toman datos de temperaturas,
precipitaciones, vientos y demás de estaciones meteorológicas e imágenes
satelitales para describir el estado de la atmósfera en un momento dado. Por
ejemplo, nublado y fresco por la mañana y lluvioso y frío por la tarde.
FACTORES DEL CLIMA
Como mencionábamos anteriormente, los diferentes climas que encontramos sobre la
superficie terrestre no es producto de la eventualidad. Sino se determina a
través de una serie de agentes causales, a los que llamaremos factores del
clima. Básicamente estos son: la latitud, la altitud y la proximidad o
alejamiento del mar; los cuales a su vez están condicionados por diversas
circunstancias como la intensidad de la radiación solar y sus variaciones
estacionales, la presencia de una capa atmosférica más o menos densa, la
exposición a ciertos vientos y la influencia de determinados hechos geográficos.
Latitud y actuación de las temperaturas
La energía calorífica que recibe la Tierra en su totalidad proviene de los rayos
del sol. Por ello, donde estos rayos son más intensos e inciden durante más
horas, las temperaturas son más elevadas, y por el contrario en aquellos lugares
donde los rayos apenas rozan el suelo, las temperaturas se mantienen siempre
bastante bajas.
Además los rayos del sol sólo inciden perpendicularmente en la pequeña franja de
nuestro planeta comprendido entre el trópico de Cáncer y el trópico de
Capricornio. Por lo que al norte o sur de estos paralelos, los rayos solares
incidirán oblicuamente y con mayor inclinación conforme al avance hacia los
polos. Aquí debido a que los rayos deben atravesar mayor cantidad de atmósfera
que cuando se dirigen perpendicularmente al suelo, y por ello, la cantidad de
calor que pierden es mucho mayor, por lo que cuando inciden sobre la superficie
terrestre su energía calorífica se encuentra muy debilitada.
Es por este motivo, que se dice que la latitud se configura como uno de
los factores que influyen de manera directa sobre los climas, por lo que más
alejados del Ecuador estemos, menor será la cantidad de radiación solar que
recibiremos y por ende serán menores las temperaturas que se registren.
Esta primera afirmación, nos deriva en una primera clasificación de climas. Por
ejemplo, climas cálidos (localizados en la zonas tropicales de nuestro planeta,
más precisamente entre los 35° latitud norte y sur), climas templados (entre los
35° y 66° latitud norte y sur) y climas fríos (que corresponden con las regiones
situadas a las de 66° latitud norte y sur).
Altitud
La altitud, es decir la elevación de un punto concreto sobre el nivel del mar,
influye al igual que la latitud en las variaciones de la temperatura en la
superficie terrestre. Ello se debe a que en las zonas altas de la atmósfera el
aire es menos denso y tiene menos capacidad para retener energía calorífica.
Así, cada 150 metros que ascendemos, la temperatura disminuirá aproximadamente
1° C.
Sin embargo, la altitud no solo afecta a las temperaturas, sino que además
influye en las precipitaciones, siendo más copiosas cuanto mayor sea la
elevación con respecto al nivel del mar.
Las lluvias son más abundantes en las regiones elevadas, ya que las montañas
constituyen un obstáculo para el avance de las masas de aire, que se ven
obligadas a elevarse para poder seguir su camino al tropezar con una vertiente
montañosa. El aire al elevarse se enfría, y al enfriarse provoca la condensación
del vapor de agua, que se convierte en gotas cada vez más gruesas que acaban
precipitando en forma de lluvia o de nieve. Este fenómeno tiene lugar hasta
cierta altitud, a partir de la cual el aire ha descargado ya toda su humedad y
se convierte en aire seco, incapaz de producir precipitaciones. La consecuencia
de este fenómeno determina que en una ladera montañosa expuesta a vientos
dominantes cuenten con una exuberante cubierta vegetal, mientras que la otra
vertiente contraria sea seca y pobre en vegetación. Este fenómeno recibe el
nombre de efecto foehn, ya que se estudió por primera vez en la vertiente
norte de los Alpes.
El Mar
La Tierra devuelve calor que recibe a la atmósfera por medio de diferentes
mecanismos, los cuales contribuyen a mantener la temperatura en cifras
relativamente constantes. Pero los océanos y los continentes, no se comportan de
la misma manera en cuanto a la recepción y devolución de esta energía
calorífica.
Por ejemplo, los continentes absorben el calor más rápida e intensamente y lo
devuelven a la atmósfera también con mayor facilidad, mientras que los océanos
lo hacen de manera más lenta y moderadamente. El producto de esto, es un mayor
contraste de temperaturas en las zonas continentales que en las marinas.
Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática MARRED COLOR, El Universo y La Tierra. Profesora
de Geografía: Claudia Nagel
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