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EL
ENIGMA SAGRADO:
El best seller internacional en el
que está basado gran parte del trasfondo de El Código Da Vinci. Escrito por
Nlichael Baigent, Richard Leigh y Henry Licoln, y publicado por primera vez en
1982. El enigma sagrado está generalmente considerado la «biblia» del Priorato
de Sión. Aunque los investigadores actuales del Priorato de Sión ‘siguen
discutiendo acerca de la veracidad de la información histórica contenida en el
libro, hay un acuerdo genérico de Conjunto acerca de que ha sido particularmente
responsable, Para bien o para mal, de darle rienda suelta a conceptos históricos
y religiosos revolucionarios que nunca antes habían sido estudiados
públicamente. Es más, El enigma sagrado es el único libro en lengua inglesa
dentro de la auténtica industria de libros sobre el Priorato de Sión que fue
escrito por autores que han tenido de hecho acceso directo a un supuesto Gran
Maestre de la propia sociedad secreta.
A pesar de la controversia, aporta
una valiosísima introducción para los profanos en la materia al convulso
desarrollo histórico en que se apoya la forma de pensar esotérica, gnóstica y
caballeresca. Tras despertar nuestro interés con la historia de un misterioso
tesoro hallado en Rennes-le-Cháteau, en el sur de Francia, Baigent, Leigh y
Lincoln desarrollan su búsqueda a lo largo del libro para incluir un estudio
romántico del catarismo, una primitiva versión herética del cristianismo, antes
de pasar a ofrecernos la historia de los Caballeros Templarios. Debido a que los
archivos secretos del Priorato de Sión, los Dossiers Secrets, afirman que este
era la fuerza oculta que alentó la formación de los Caballeros Templarios, una
gran parte de El enigma sagrado hace hincapié en la versión del Gran Maestre
Pierre Plantard sobre el desarrollo de la orden después de su escisión de los
Templarios, con lo que compone un colorido relato de cómo reyes, científicos,
intelectuales y artistas renombrados internacionalmente, incluidos Leonardo da
Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo, Claude Debussy y Jean Cocteau, guiaron
discretamente el curso de la humanidad durante los pasados mil años.
Sin embargo, el aspecto más
intrigante en el desentrañamiento de la historia del Priorato de Sión es la
interacción personal de los autores con el enigmático Gran Maestre, Pierre
Plantard, que los conduce a través de una búsqueda por toda Francia a través de
oscuros documentos y localidades para verificar detalles mínimos, y a veces
totalmente sin sentido, en un intento de confirmar si el Priorato de Sión es
realmente verdadero o simplemente fruto de un ingenioso e intrincado engaño. A
medida que Baigent, Leigh y Lincoln van aprendiendo una infinidad de códigos
históricos y esotéricos, la búsqueda se transforma en una multidimensional
partida psicológica de ajedrez, que es exactamente el aspecto de la búsqueda que
sigue enganchando con éxito hasta el día de hoy a cualquier investigador sobre
el Priorato de Sión.
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Finalmente, en un intento de
sintetizar la sobrecarga de datos críptícos e históricos, Baigent, Leigh y
Lincoln se embarcan en el alucinante salto cuántico que se encuentra en la raíz
de la reputación de El enigma sagrado como un explosivo best seller polémico: la
descendencia de Jesús y María Magdalena.
La semilla la hizo germinar Pierre
Plantard durante su primera reunión con los autores. Durante ella, Plantard
afirmó concluyentemente que el Priorato de Sión poseía el tesoro perdido del
Templo de Jerusalén y que este sería devuelto a Israel cuando fuera el momento
adecuado. Sin embargo, hizo hincapié también en que el valor histórico,
financiero e incluso político del tesoro era secundario, para recalcar que su
verdadera trascendencia era «espiritual», y que parte de esta faceta espiritual
del tesoro consistía en un secreto, cuya revelación podría causar un cambio
social muy importante en el mundo occidental.
Solo con esta pequeña y tentadora
pista en mano, unida a la propia obsesión personal de Plantard por las
genealogías intrincadas y a su presunta descendencia personal de los reyes
merovingios, Baigent, Leigh y Lincoln dedican la tercera sección final de El
enigma sagrado a exponer su teoría de que el verdadero propósito secreto del
Priorato de Sión era salvaguardar el sagrado linaje descendiente de los hijos de
Jesús y María Magdalena. Su proceso lógico es tan minucioso y convincente que la
mayoría de los lectores asumen automáticamente que las cosas son realmente así,
pero lo cierto es que Pierre Plantard nunca confirmó esta hipótesis, que fue
enteramente desarrollada por los propios autores de El enigma sagrado como
resultado de su intenso trabajo detectivesco.
La ironía de este acertijo se
desvela en la secuela de su libro, El legado mesiánico, de Baigent, Leigh y
Lincoln, en el cual el trío continúa el relato de la saga en curso de sus
experiencias personales con el Priorato de Sión. El dilema de los autores se
pone de relieve cuando esperan, con ansiedad, ver la reacción de Plantard a la
versión francesa del original de El enigma sagrado, que le habían remitido como
cortesía por sus comentarios. La respuesta de Plantard a su teoría de la
descendencia consanguínea fue decepcionantemente ambivalente: por un lado,
afirmó sin comprometerse que no había pruebas fidedignas que probaran que el
linaje merovingio descendía de Jesús, y, por otro, admitió que los merovingios
sí que procedían de la estime real de David. Es más, los comentarios de Plantard
sobre el papel de María Magdalena en la dinastía cosanguínea brillaban por su
ausencia.
No obstante, a pesar de la
reticencia de Plantard a refrendar positivamente la participación del Priorato
de Sión en la teoría de la descendencia directa de Jesús y María Magdalena, la
investigación de Baigent, Leigh y Lincoln resulta tan seductora que, en el curso
de los pasados veinte años, El enigma sagrado ha inspirado un catálogo entero de
libros, entre los que se incluye El Código Da Vinci mismo, que se han realizado
para estudiar las historias alternativas de un interminable reguero de misterios
esotéricos, sociedades secretas y órdenes caballerescas que indefectiblemente
reclaman su propia descendencia del linaje cosanguíneo de Jesús y María
Magdalena. El propio Dan Brown le rinde un homenaje concreto a El enigma sagrado
cuando el personaje de su novela Leigh Teabing, una amalgama de los nombres de
Richard Leigh y Michael Baigent, cita específicamente el libro durante su
explicación a Sophie, en el Cháteau Villette, sobre el Priorato de Sión:
«La verdad es que en la década de
1980 causó [el libro] cierto revuelo. Para mi gusto, sus autores incurrieron en
sus análisis en algunas interpretaciones criticables de la fe, pero la premisa
fundamental es sólida, y a su favor debo decir que lograron acercar al gran
público la idea de la descendencia de Cristo».
Sin embargo, los investigadores
experimentados sobre el Priorato de Sión saben que El enigma sagrado no es, en
realidad, el primer libro que fusiona la historia de Plantard sobre el Priorato
de Sión con la Divinidad Femenina y la línea de sangre de Jesús y María
Magdalena. Ya dos años antes de que se publicara El enigma sagrado, la conocida
astróloga Liz Greene sacó una novela sobre Nostradamus, titulada The Dreamer of
the Vine, que entrelazaba los ahora conocidos elementos de la historia del
Priorato de Sión con la biografía de Nostradamus. En retrospectiva, The Dreamer
of the Vine párece ser una premonición sorprendentemente clarividente de los
mismos elementos que causaron tanta controversia cuando El enigma sagrado salió
a escena en 1982. Pero cuando uno empieza a escarbar un poquito más hondo y
descubre que Liz Green es en realidad la hermana de Richard Leigh y que era en
aquel momento la novia de Michael Baigent, empieza a surgir un ingenioso
patrón...
De modo que. ¿desarrollaron los
autores de El enigma sagrado el concepto de la línea de sangre de Jesús y María
Magdalena «por casualidad» durante el curso de sus conversaciones con Pierre
Plantard, o fue este el propósito del libro desde el principio? Si es este
último el caso, ¿tenían Baigent y Leigh conocimiento de alguna información
confidencial callada durante mucho tiempo antes de que se pusieran las primeras
palabras de El enigma sagrado sobre el papel? Y, si es así, ¿quién estaba
realmente dirigiendo a quién... y estamos todavía bien encaminados?
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