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El
gobierno presidido por Bismarck (foto) tardó en ser consciente de la importancia
económica de las colonias, y sólo a partir de 1882 se fundaron las primeras
sociedades alemanas para el comercio con Africa. Aprovechando la hegemonía
militar que tenía el segundo imperio en Europa, Bismarck convocó en Berlín, en
1884, una conferencia de naciones europeas para proceder al reparto de los
territorios africanos.
Se trataba de justificar el reparto por una supuesta
“misión civilizadora” de los europeos. No obstante, prueba de las motivaciones
económicas que lo impulsaban sería que la mayoría de los asistentes
representaban a las naciones que carecían de colonias y que tenían menor
desarrollo económico, para garantizar la comercialización de sus productos en
África.
En esta conferencia se acordó la concesión del Congo —hoy Zaire— a
Leopoldo II de Bélgica, quien administraría este territorio de más de dos
millones de kilómetros cuadrados como una finca privada.
Alemania, gracias a diferentes tratados diplomáticos, estableció durante 1884 y
1885 protectorados en África del suroeste —Namibia—, Camerún, Togo, diversas
islas del Pacífico y la llamada África oriental alemana —Tanzania—, que
constituirían su imperio colonial, el cual completó en 1899 con la compra a
España de algunas islas del Pacífico —Marianas, Carolinas y Paláu—, además de
ocupar por la fuerza la ciudad china de Tsingtao, que le permitió estar presente
en el gran mercado de este país.
Las
aspiraciones alemanas sobre Marruecos fracasaron en la conferencia de Algeciras,
porque los británicos, recelosos del rearme alemán, prestaron su apoyo a
Francia. Una nueva tentativa de incidir en Marruecos en 1 911 se solucionó al
comprarles los franceses sus derechos sobre ese país, a cambio de la ampliación
de la colonia del Camerún sobre el África ecuatorial francesa.
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