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La historia del Cogñac
Si deseamos recorrer las historias que
dieron lugar al nacimiento del cogñac, debemos retrotraernos hasta
sus antiguos orígenes, hace ya más de 2000 años, cuando los primeros
romanos llevaron a Francia sus primeros vinos. Después de 500 años,
cuando finalmente dejaron la región, ya habían sentado las bases
para la conformación de los grandes viñedos que serían parte del
mundo moderno.
De esta forma, durante muchos siglos
Francia halló en la producción de sus vinos una poderosa fuente de
ingresos, cuyo esplendor se podría situar a finales del siglo XVI y
comienzos del XVII.
Debido a que el comercio se expandió de forma
significativa, los delicados vinos que eran transportados a través
del mar en un largo viaje, no podían mantenerse en buen estado. Así
fue como comenzaron a surgir nuevas técnicas de conservación para
mantener las condiciones de los vinos, siendo la destilación la
preferida de los comerciantes de la época.
Así surgió un nuevo producto, que
inmediatamente fue bautizado por los holandeses, que ya habían
iniciado una gran producción de vino destilado, con el término de “Brandewijn”,
cuya traducción significa algo así como vino quemado. Precisamente
de aquel término surgió la abreviatura de “Brandy”.
Gracias a su prestigio, el brandewijn
desembarcó en la región de Cogñac, lugar en el que se comenzó a
utilizar otra técnica de preparación que dio lugar al nacimiento de
una bebida que heredaría el nombre de la región. De allí en más se
estableció la diferencia entre el brandy y el cogñac, marcada por el
origen de las uvas con que se realiza la preparación, ya que el
brandy puede ser producido por la destilación de cualquier tipo de
vino, mientras que el cogñac debe ser elaborado sólo con vinos
destilados fabricados en dicha región.
Fue durante principios del siglo XVII
que hace su aparición la denominada doble destilación, que mejoró
notablemente el producto, y permitió que se mantuviera conservado
durante su transporte por vía marítima.
Mientras tanto, los fabricantes franceses también optaron para
implementar la doble destilación, dando lugar al método denominado “Charentaise”.
Casi un siglo después, precisamente en
1857 entró en uso el calentador de vino, que permitía realizar una
doble destilación de forma más rápida y al mismo tiempo ahorrar
energía en el proceso. Pero para evitar una mala fabricación del
producto, se decretó que para obtener la etiqueta de “cogñac”, el
contenido no podía exceder los 30 hectolitros.
Durante el siglo XVIII, debido a que
la exportación de cogñac llegó a ser realmente importante, se inició
la producción de la bebida en distintas plantas a lo largo y ancho
del mundo, llevando su espíritu a Inglaterra, el norte de Europa y
más tarde a los Estados Unidos y el lejano oriente.
En el siglo XX las uvas tradicionales
que se utilizaban para la fabricación de cogñac, tales como
Colombard y Folle Branche, fueron reemplazadas por las Ugni Blanc,
las que en la actualidad son utilizadas en más de 90% de la
producción de cogñac en todo el mundo. Hasta el día de hoy, Ugni
Blanc sigue siendo la variedad dominante, ya que suele ser el 95% de
la mezcla, el resto corresponde a Folle Blanche y Colombard.
Por otra parte, con el fin de proteger
la producción, desde el año 1909 fue claramente delimitada la zona
geográfica de producción de la bebida. En la actualidad, todo lo
referente a la elaboración y comercialización de cogñac es objeto de
análisis rigurosos en base a una regulación que ha sido creada para
proteger los intereses de la industria en su conjunto, una industria
que abastece regularmente a más de 150 países en el mundo, que
desean degustar una de las bebidas más prestigiosas y populares.
Fuente Consultada:
Graciela Marker Para Planeta Sedna |