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Willhem Van Rensburg preocupado
por la epidemia de HIV, investigó durante 5 años para diseñarlo.
"El
corazón tiene razones que la razón no entiende", decía el matemático
Blaise Pascal.
Parafraseando el argumento, que a Pascal lo llevó hacia al cristianismo, se
podría decir que el sexo tiene apuros que la razón no entiende. Según el último
informe de Onusida, en 2005 casi tres millones de personas murieron a causa del HIV.
Sin
embargo millones de personas se niegan a usar preservativo, el método más eficaz
para evitar el contagio, argumentando que la pérdida de tiempo que ocasiona
colocarlo rompe el clima de erotismo. Para anular esas razones, el sudafricano
Willhem Van Rensburg inventó un condón que, según sus palabras,
“puede colocarse en menos de tres segundos, y si eres
rápido, en apenas un segundo”.
Van
Rensburg investigó durante cinco años hasta lograr el objetivo: un preservativo
que fuera fácil de usar, tanto por envoltorio como por sistema:
"Rompes el envoltorio por la mitad
y lo desenrollas sobre el pene, así de sencillo. No hay que buscar el sentido en
que se desenrolla porque tiene una sola dirección"
(ver demostración)
En
Sudáfrica más de cinco millones de personas son portadoras del HIV. A pesar de
que es una de las cifras más altas del mundo, hombres y mujeres se resisten al
condón por considerarlo un “matapasión". De acuerdo con el estudio de Van
Rensburg, el tiempo que requiere la colocación va de 15 a 20 segundos, un lapso
casi efìmero si de salud se trata.
Al
inventor, de 41 años y habitante de Ciudad del Cabo, siempre le asombró que el
proceso de colocación fuera tan complicado” y pasó años pensando en que “debía
haber un mejor camino”. Acercó su propuesta de investigación a la Metropolitan
Life Ltd. y la empresa aceptó financiarlo porque estaba en consonancia con su
filosofía en cuanto a prevención del sida. Van Rensburg también solicitó la
ayuda de proveedores tecnológicos locales e internacionales y hoy reconoce que
sin esos dos pilares no hubiera podido desarrollar el condón, que se vende bajo
la marca Pronto.
Con
fábrica y sede social en Plankenbrug, la
empresa se plantea abastecer el mercado africano, mientras que para llevar el
producto al comercio internacional considera la posibilidad de otorgar licencias
a otros productores.
“La
gente ve al preservativo como una molestia y está dispuesta a tomar riesgos”,
señaló Rensburg y agregó que al leer la investigación sobre el sida en Sudáfrica
comprendió que el bajo uso del condón era un factor real en la propagación del
HIV. Por eso espera que su invento anime a la gente a protegerse del contagio de
enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados.
ASI FUNCIONA: El
innovador forro se presenta en un sobre de aluminio premarcado para que se
quiebre con facilidad al doblarlo. Una vez roto el envoltorio, las dos partes de
aluminio se separan pero gracias a un mecanismo de plástico el preservativo se
mantiene entre ellas. El látex se desenrolla directamente sobre el pene al tirar
hacia abajo, y el aluminio se desprende al inclinarlo 90 grados.
La
página web que promociona al preservativo (www.prontocondoms.co.za)
presenta un video demostrativo y explica los Inconvenientes de usar un forro
tradicional: “Primero tienes que abrir el envoltorio, en ocasiones usando los
dientes. Después sacarlo, en al mejor de los casos una empresa resbaladiza.
Luego descubrir cuál es el lado correcto para desenrollado. Para cuando te lo
has puesto, el clima se esfumó por la ventana”.
Fuente Consultada: Revista Veintitrés
Mes de Noviembre Pag.59
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