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LA GUERRA DE VIETNAM:
En diferentes escenarios, conflictos que entraron en erupción demostraron que la
tensión internacional no se había extinguido en 1962. En dos de ellos se
comprobó que las superpotencias atómicas no eran dueñas de los destinos del
mundo, porque a pesar de su poderío militar cosecharon sendos fracasos.
Respetando la cronología, veamos en primer término el fracaso norteamericano en
Vietnam.
En su
primera fase el conflicto de Vietnam, la antigua Indochina francesa, apareció
como una guerra colonial típica. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, durante
la cual Indochina había sido ocupada por los japoneses, los vietnamitas
esperaban el reconocimiento de la independencia, pero ante la oposición de
Francia, un movimiento nacionalista, el “Vietmihn”, inició una guerra de
guerrillas, apoyada desde 1949 por la China comunista.
En
1954, el ejército francés fue cercado y hecho prisionero en Dien-Bien-Fu, lo que
obligó a Francia a conceder la independencia. En la Conferencia de París, el
nuevo Estado se dividió provisionalmente por el paralelo 17 en dos, Vietnam del
Norte y Vietnam del Sur, con capitales en Hanoi y Saigón, respectivamente, hasta
que unas elecciones resolvieran el futuro.
En
ese momento, Estados Unidos, temeroso del surgimiento de un nuevo Estado
comunista, rechazó el acuerdo y, apoyando al gobierno del Sur, la dictadura de
Ngó Dihn-Diem, comenzó a intervenir en la zona, como prueban los documentos del
Pentágono de los años
1954-1955.
De
una guerra colonial se había evolucionado hacia un conflicto de Guerra Fría, de
enfrentamiento de bloques. Bajo
la presidencia de Kennedy fueron enviados a Saigón los primeros consejeros, pero
el presidente se resistió al envío de fuerzas armadas, solicitadas por otros
sectores de la Administración.
Tras
su asesinato, con su sucesor, Johnson, la intervención fue ya abierta, a partir
de 1965, con motivo de un pequeño incidente, posiblemente provocado, en el golfo
de Tonquín. Un millón de soldados y el empleo de armas terribles (napalm,
defoliantes y herbicidas, armas químicas), que provocaron protestas
internacionales, re -sultaron insuficientes ante el tesón vietnamita.
En la
ofensiva del Tét (Año Nuevo lunar) de enero de 1968, los norvietnamitas,
dirigidos por un estratega genial, el general Giap, atravesaron las líneas
norteamericanas
y entraron en Saigón, poniendo cerco durante h ras a la embajada americana. En
Estados Unidos Robe Kennedy alzó su voz indignada, y los manifestantes pacifistas llegaron hasta la Casa Blanca, mientras la conciencia americana se
dividía, con miles de desertores y pro testas en la prensa.
Finalmente, otro presidente, Nixon, decidió el deseo ganche, obligando a las
autoridades de Hanoi a firmar armisticio con la presión de bombardeos aéreos
incesan tes, que casi destrozaron el país.
Después de la retirada norteamericana, el Norte terminó ocupando el Sur,
implantando un régimen comunista. El fracaso dejó una honda huella en la
conciencia americana.
GUERRA DE AFGANISTÁN:
Algunos aspectos relacionan la guerra del Vietnam y la guerra de Afganistán. Las
dos tienen lugar en el Sur del continente asiático; en ambas intervienen las
superpotencias para consolidar sus respectivas áreas de dominio; sobre todo,
en los dos episodios se comprueba la vulnerabilidad de las dos superpotencias.
Porque si en Vietnam Estados Unidos sufrió la primera derrota militar de la
Guerra Fría, en Afganistán sería el ejército soviético el derrotado.
Así
se deducirá la lección de que el mundo no puede ser gobernado desde Washington
y Moscú, convicción que en definitiva pondrá fin a la Guerra Fría.
Los acontecimientos. En abril de 1978 los comunistas derrocaron al
presidente Daud. País de credo musulmán, gobernado socialmente por terratenientes, Afganistán presentó desde el primer
momento resistencia armada a la
implantación del régimen comunista. Los norteamericanos presionaron por medio
del vecino Pakistán, que armaba a las guerrillas musulmanas.
La
situación llegó a ser tan grave que el Politburó decidió la intervención armada. Izvestia,
órgano de ejército soviético, escribió: “O enviábamos
tropas dejábamos que la revolución afgana fuese derrotada que
el país se convirtiese en una especie de Irán e tiempos del sha”. Se trató de un
error de óptica similar al padecido por Estados Unidos en Vietnam. Porque el
ejército de más de cien mil soldados rusos obtuvo ni los resultados militares,
hasta que se retira en marzo de 1989.
Las
consecuencias sociales fueron profundas en la Unión Soviética. Si Estados Unidos
había padecido “síndrome de Vietnam”, en su potencia rival se padecía el
“síndrome de Afganistán”. Más que el empate del terror fue la impotencia del
superpoder lo que puso fin a Guerra Fría, la división teórica del mundo en dos
área reservadas para los grandes.
(Ampliar: Conflictos Durante la Guerra Fria)
Fuente Consultada: Historia del Mundo
Contemporáneo A. Fernández
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