CRISIS DEL AGUA EN EL MUNDO

LAS RESERVAS MUNDIALES: EL FUTURO DEL AGUA POTABLE EN EL MUNDO

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La crisis del agua parece cada vez más inminente. Actualmente, el volumen de agua por habitante es menos de la mitad del existente hace cincuenta años. En 1950, las reservas mundiales (después de descontar el agua necesaria para usos agrícolas, industriales y domésticos) ascendían a 16.800 m3 por persona por año. Hoy día, estas reservas se reducen a 7.300 m3, y en solo 25 años podrían descender a 4.800 m3.

Los científicos han desarrollado múltiples métodos para medir las reservas y evaluar la escasez de agua. En los mapas de la derecha, los niveles "catastróficos" indican que las reservas no alcanzarían para abastecer a la población en caso de crisis de sequía. Los niveles "bajos" pondrían en peligro el desarrollo industrial o la posibilidad de alimentar a una población. Hace medio siglo no había en el mundo ningún país cuyas reservas de agua se hallaran en el nivel catastrófico. Hoy, alrededor del 35 % de la población vive en esas condiciones. Hacia el año 2025, cerca de dos tercios de la población humana tendrían que vivir con reservas bajas, cuando no catastróficas

ALGUNOS DATOS PARA REFLEXIONAR: El Día Mundial del Agua se celebra anualmente el 22 de marzo, por iniciativa de las Naciones Unidas, como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

La escasez del agua dulce a nivel mundial es un problema de dramática prioridad, ya que representa un porcentaje limitadísimo en relación con el total de agua en el planeta: sólo el 3 por ciento, del cual menos del 1 por ciento es accesible, dado que el resto se encuentra congelada en los glaciares o a grandes profundidades, como es el caso de los acuíferos. El 97 por ciento restante es agua salada, no apropiada para la mayor parte de las actividades humanas.

La provisión de agua dulce está disminuyendo a nivel mundial. Una persona de cada cinco ya no tiene acceso al agua potable. Casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados.

América del Sur tiene el 20% de las reservas de agua potable del mundo, un tesoro de vida que algunos pretenden privatizar.  Argentina cuenta con parte del acuífero guaraní. El Sistema Acuífero Guaraní es una de las reservas de agua subterránea más grandes del planeta. Con una superficie de más de un millón de kilómetros cuadrados comprende cuatro países: la Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay. Nuestro país posee 225.000 kilómetros cuadrados de reserva acuífera, ubicados en la zona del Litoral. El volumen total de agua almacenado por el sistema es de 37.000 kilómetros cúbicos (1 km3 es igual a mil millones de litros)

La fiebre bienestar, propio de la sociedad de consumo capitalista,  se traduce en un incremento del consumo per cápita que refleja la siguiente proporción: la cantidad de agua utilizada se multiplicó por seis entre 1900 y 1995 (más del doble del ritmo de crecimiento de la población) y por dos desde 1975. Además, hay que reparar en el notable impacto provocado por la industrialización y la agricultura intensivas, que no sólo traen aparejada la utilización de enormes cantidades de agua, sino que además contaminan los recursos a un ritmo muy superior al que tiene la natural regeneración de las reservas hídricas.

Un estadounidense consume más de 800 litros de agua por día. En la fabricación de un automóvil se utilizan 400.000 litros. En los hogares de Canadá, Francia o Alemania, cada inodoro utiliza 18 litros cada vez que se tira de la cadena. La producción de una tonelada de granos en un terreno poco indicado para su cultivo, como los campos de Arabia Saudita, pide 3000 toneladas de agua, tres veces más de lo que se considera normal... "Sobran las evidencias que muestran que el factor clave en la explicación de lo que está"

Todas las personas necesitan consumir de 2 a 4 litros de agua al día. Pero se requieren de 2 000 a 5 000 litros de agua para producir los alimentos diarios de cada persona. Para avanzar hacia una alimentación más sostenible, se debería producir más alimentos utilizando menos agua, reducir el desperdicio y las pérdidas.

Déficit masivo
En India y China, los países más poblados del mundo, el abastecimiento de agua por persona disminuyó casi a la mitad entre 1955 y 1990, según Population Action International (PM). PAI estima que para el año 2050 casi 4.400 millones de los 10.000 millones de habitantes del mundo se verán afectados por un déficit crónico de agua.

Esto hace que el agua sea una posible fuente de conflictos, y no sólo en lugares como el Medio Oriente, donde el agua siempre ha sido motivo de batallas políticas. "Los conflictos por el agua se están agudizando", reconoce John Briscoe, el asesor :el Banco Mundial sobre recursos hídricos. "Tiene algo de la aritmética malthusiana mientras más gente haya, ¿de dónde sale el agua? ¿Cómo le quitas a alguien para darle a otro?". Franklin Fisher, economista del Instituto Tecnológico de Massachusatts, agrega: " No es casualidad que mucha gente diga que la próxima guerra estallará en torno del agua, pero eso no tiene por qué ocurrir".

[...] "Pagamos muy poco por el agua en todas partes", dice Peter Gleick, director del Pacific Institute for Studies in Development, de Oakland, California. "Ese es uno :e los problemas más graves a nivel mundial".

Con unas sencillas medidas se puede ahorrar mucho. En la ciudad brasileña de Bogor, la combinación de medidores y precios más altos redujo la demanda por hogar en más de dos tercios.

La privatización también puede ser otra solución rápida, ya que trae capital muy necesario y la oportunidad de modernizar anticuados acueductos que los gobiernos no pueden mantener. En Gabón, un país de 1,1 millones de habitantes, la compañía de agua del Estado atiende a sólo 42.000 clientes. [...]

Las Mujeres, un eslabón indispensable
Las operaciones de lucha contra las catástrofes naturales en los países en desarrolle deberían tener en cuenta la particular situación de las mujeres y hacerlas intervenir más activamente. Es algo sabido que, sin embargo, no se reconoce suficientemente: las catástrofe: naturales afectan por lo general mucho más a las mujeres y a los niños que a los hombres —en particular en los países del Sur.

Ahora bien, los programas de alerta y de prevención suelen ignorar la vulnerabilidad de esos grupos y no es frecuente que los planes de socorro se conciban pensando en ellos. Mantenidas al margen de las decisiones adoptadas por la comunidad  relegadas a un papel doméstico, las mujeres rara vez pueden disponer realmente de las provisiones procedentes de los planes de socorro o intervenir en las acciones de readaptación posteriores a la catástrofe.

De las 100.000 personas que perecieron en e ciclón que devastó Bangladesh en 1991, la mayor parte eran mujeres. Muchas murieron tratando de salvar a sus hijos; otras, porque habían permanecido en el hogar, lejos de los refugios anticiclones, pues se sentían obligadas a proteger sus bienes. El sistema de alerta funcionó, pero, como no tiene en cuenta esta disparidad entre los sexos, sólo resultó relativamente eficaz. Además, por falta de mujeres médicos, numerosas mujeres y muchachas que necesitaban cuidados no se atrevieron a solicitarlos al centro de socorro que atendía a los damnificados.

En épocas de sequía grave, los hombres a menudo emigran en busca de una actividad remunerada. En vista de ello, la carga de trabajo de las mujeres se hace más pesada y su salud se resiente seriamente. Como el nivel de las capas freáticas desciende sin cesar, tienen que ir a buscar agua cada vez más lejos. Ese esfuerzo físico termina de agotar un organismo ya subalimentado debido a la escasez de leche y de carne.

Ahora bien, las mujeres de las comunidades tradicionales pueden y deben desempeñar un papel decisivo en la prevención de las catástrofes y la organización de la ayuda de emergencia —ocupándose de la distribución de alimentos, agua, mantas y bidones, o determinando la ubicación de los servicios higiénicos. Ellas saben qué es más conveniente para el bienestar de los niños y pueden velar, en períodos de trastornos, para que éstos sean evacuados, alimentados y protegidos. Las campañas de educación y de información pública deberían tener en cuenta su capacidad de ejercer esas responsabilidades sociales y culturales. Cuando se explica a la población dónde puede obtener alimentos en caso de crisis y cómo hay que proceder, es preciso hacerlo pensando en las mujeres, ya que éstas corren el riesgo, por analfabetismo u otras razones, de no tener acceso a esas informaciones.

Reforzar la posición de las mujeres como agriculturas a carta cabal, elaborar planes de distribución de agua que reconozcan que dicha tarea es responsabilidad de éstas: he ahí aspectos que todo programa de prevención de la sequía medianamente eficaz debería contemplar.

Ciertas presiones culturales y sociales agravan también los problemas con que tropiezan las mujeres desplazadas en sus relaciones con los servicios de salud. Es sabido que las mujeres de las sociedades rurales tradicionales son reacias (reticencia a menudo acentuada por los tabúes) a consultar o someterse a tratamiento con médicos varones. Ahora bien, las medidas clásicas de asistencia médica suelen ignorar esa realidad. Reemplazar a los médicos hombres por auxiliares y enfermeras sería un primer paso en la buena dirección.

El mapa de riesgos de una región afectada a menudo por catástrofes naturales debería identificar la población vulnerable según el sexo y precisar el tipo de riesgos a los cuales las mujeres están particularmente expuestas. Habría también que impulsar la constitución de redes femeninas y grupos comunitarios que analicen las medidas preventivas que deben adoptarse, saquen conclusiones de las experiencias anteriores y estudien cuidadosamente las posibles soluciones.

Las actuaciones en el terreno serían más eficaces si los datos sobre la mortalidad y la morbilidad se establecieran de acuerdo con el sexo. En los campos de personas desplazadas a raíz de una catástrofe natural sería útil empadronar en función del sexo a los solicitantes de servicios como asistencia alimentaria o atención médica. Conocer la forma en que hombres y mujeres utilizan respectivamente esos servicios es esencial para planificar el otorgamiento de ayuda a grupos de población que aún no han tenido acceso a ella.

La cuantía de los fondos de asistencia ha aumentado, en los últimos años, de manera espectacular. Los donantes, presionados por los organismos de ayuda humanitaria y desarrollo que exigen cada vez más recursos, se preguntan si las formas tradicionales de abordar el problema son las más adecuadas. Se espera cada vez más que las operaciones de socorro brinden un servicio de mejor calidad y una relación más favorable entre el costo y la eficacia. La vulnerabilidad y el número de víctimas de las catástrofes naturales empezarán a disminuir seriamente cuando se haya logrado integrar realmente a las mujeres en toda la cadena de defensa, de la elaboración y la ejecución de los planes de prevención a las operaciones de asistencia.

Debarati Guha-Sapír, El Correo de la UNESCO, octubre de 1997.

Según Claudio Campagna, médico y biólogo y un viajero incansable  sobre experimental sobre temas ambientales informa en su diario las razones y dislates en torno al uso del agua. Los datos que acumula nos permiten comprender mejor su significado y envalentona a que otros también podamos pensar el agua en una dimensión integral:

• El 70 por ciento del agua se usa en la agricultura y otro 20 por ciento en las demás industrias. El consumo domiciliario representa un porcentaje pequeño pero es el mejor ámbito para la toma de conciencia general.

• Duba! desaliniza 10.000 millones de litros de agua por día. Para desalinizar (fabricar agua dulce) es necesario quemar combustibles fósiles. Solo el campo de golf de Tiger Woods requiere 16 millones de litros de agua por día.
• Hay casi diez veces más agua dulce debajo del suelo que en todos los cursos de agua superficial conocidos, incluyendo los ríos y grandes lagos.

• El agua envasada genera basura. Los Estados Unidos solo reciclan el 20 por ciento de los envases y en la región hay experiencias intrascendentes (por el escaso volumen de los emprendimientos).

• En el mundo, los italianos son los primeros en consumir aguas envasadas, a razón de unos 190 litros anuales por persona.

• En la Argentina, Uruguay y Paraguay se toma más mate que gaseosas. En promedio, cada 100 litros de mate, 50 de gaseosas.

• La Organización Mundial de la Salud: sugiere un consumo doméstico razonable de 150 litros de agua por día por persona. Con menos de 20 litros es insano vivir. Millones de personas no cuentan con esa cifra indispensable. Se estima que el consumo promedio en la Argentina es de 180 litros por día.

DIEZ AMENAZAS PARA LA VIDA EN EL PLANETA

 
     

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