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Un mal aliento
puede estropear la historia de amor más romántica y hacer que los demás
nos guarden una prudente distancia. Los culpables pueden ser variados.
El ajo es sano, pero sus beneficios son
tan incomparables como el hedor que provoca. Esto se debe a los
compuestos sulfúricos contenidos en los aceites etéricos de esta planta
liliácea, que mantendrá a los demás a distancia por mucho que nos
lavemos los dientes y la boca después de haberla comido.
Cuando se lavan los dientes, se eliminan
los restos de alimentos por vía mecánica. La pasta y los elixires
dentífricos contienen además sustancias antibacterianas que actúan sobre
todo enjuagando la cavidad bucal con oxígeno, enemigo de cualquier
fermentación causada por las bacterias contenidas en los alimentos.
EN BUSCA DEL
RESPONSABLE Frecuentemente la culpa de un mal aliento la
tiene una defectuosa higiene bucal. Muchos restos de alimentos
permanecen en la boca, sobre todo hidratos de carbono como el azúcar y
el almidón que pueden literalmente pudrirse, descomponiéndose en
multitud de gases y residuos de putrefacción. También contribuyen al mal
aliento las prótesis dentales y los dientes con caries, en cuyos
intersticios o agujeros las bacterias de la putrefacción encuentran un
ambiente ideal.
A veces existen focos de inflamaciones en
la boca y en la nariz, como son las pequeñas úlceras de las encías.
También este tejido puede descomponerse en procesos de putrefacción si
no se toman medidas; el correspondiente mal olor puede ir acompañado
incluso de pus. Enjuagarse regularmente la boca y acudir al estomatólogo
para que practique un saneamiento del foco previenen o eliminan estas
fuentes de mal aliento. Sin embargo, éste puede tener también causas muy
graves: aparte de enfermedades del aparato digestivo y pulmonares, puede
deberse a trastornos del metabolismo. La uremia, por ejemplo, se
manifiesta por el característico olor del aliento a orina.
• Normalmente uno no advierte que despide mal aliento. Por ello hay que
atender a determinadas señales clave, como el hecho de que la persona
con la que hablamos , retroceda y guarde una prudente distancia.
• En ocasiones especiales, como fiestas o comidas de negocios, deberán
evitarse los alimentos que produzcan mal aliento.
• El mal aliento se puede evitar o al
menos encubrir con una buena higiene bucal y dental, usando
pulverizadores, elixires dentales y determinadas pastillas masticables.
Se recomiendan los chicles sin azúcar, pues aumentan la producción de
saliva que elimina las bacterias y los restos de comida.
• Si el mal aliento se debe a una
enfermedad, no podrá eliminarse con estas precauciones. Un mal aliento
permanente y no causado por alimentos puede revelar la presencia de una
alteración orgánica. |