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I) LUIS XVI, rey de Francia, llevaba
quince años de matrimonio con María Antonieta, la cual, siempre estaba
dándole la tabarra con la misma historia: «¡Es indignante! Cada persona
lleva un pañuelo diferente. ¡Un auténtico caos! Unos son triangulares, otros
tienen forma de trapecio, y en una ocasión llegué a ver uno redondo.»
El
rey no podía soportarlo más y, a pesar de que ya se cernía sobre ellos la
siniestra sombra de la Bastilla, se dejó llevar y promulgó un decreto
indigno de todo un monarca francés, el llamado «decreto del pañuelo», que
obligaba a que todos los pañuelos dentro de las fronteras francesas tuvieran
idéntica forma: la misma medida de ancho que de largo.
II) En vísperas de la Revolución
Francesa la monarquías se encontraba una situación bastante delicada. Su
actitud luchadora y su autoritarismo habían minado la popularidad casa real
hasta limites insospechados. A ello había contribuido especialmente María
Antonieta, la esposa del rey Luis que, quizás por el hecho de ser austriaca
(su madre archiduquesa María Teresa), era la que gozaba de peor prestigio.
Precisamente en una época en que el pueblo llano sufría importantes
carencias, un ministro se dirigió a la reina para informarle de la delicada
situación que atravesaba la humilde población y le explicó que muchas
familias ni siquiera tenían un poco de pan que llevarse a la boca. La
soberana, sin dudarlo un momento, le aconsejó: «Y
si no tienen pan, ¿por que no comen pasteles?».
EL ASUNTO DEL COLLAR
En 1785 estalló el asunto del collar, que sería, según Goethe, el prefacio
de la Revolución. En un principio se trataba de una estafa: un gran señor,
el cardenal de Roñan, distanciado de la reina, se dejó convencer por cierta
Hádame de la Motte-Valois que María Antonieta ya no estaba resentida con él,
y que ella necesitaba comprar, por su intermedio, un suntuoso collar de
diamantes, cuyo valor era de 1.600.000 libras.
Desde luego, el collar no llegó nunca a manos de la reina, y los joyeros
nunca recibieron su pago. Este caso selló definitivamente la imagen de la
reina ante la opinión pública, y la caracterizó por el desenfreno con que
dilapidaba el dinero de la realeza para satisfacer sus placeres. María
Antonieta demostró una gran imprudencia al ordenar el arresto de Rohan y un
proceso público que aumentó el descrédito de la monarquía.
Así rezaba un panfleto de la época:
Ávida, derrochadora,
manipuladora, extranjera, corrupta, la reina ocupó un lugar entre las
grandes malhechoras de la historia: «Más malvada que Agripina, cuyos
crímenes fueron inauditos, / más lujuriosa que Mesalina, / más cruel que los
Médicis» rezaban los panfletos que circulaban sobre «la Austríaca». Aunque a
veces sufría a causa de ellos, se negó a tomar en cuenta las críticas: su
deseo sincero de ser una mujer y no sólo una reina minaba los valores
monárquicos. Pretendía hacer de rey, pero era incapaz de hacer de reina.
MARÍA ANTONIETA
CONTRA LA REVOLUCIÓN
Desde el principio, la reina fue hostil a todo compromiso con las causas
revolucionarias. Ante la constitución de los diputados del tercer estado en
la Asamblea nacional, el 17 de junio de 1789, preconizó el envío de tropas.
Multiplicó las maniobras ante el rey para que él optara por la firmeza, y
por ello naturalmente fue acusada de estar en el centro del complot
aristocrático y austríaco. En el fondo, se opuso a toda reforma de la
monarquía, escogió actuar como si nada hubiese cambiado y despreció a la
multitud y a Mirabeau, con quien se reunía en secreto.
Con la ayuda del sueco Axel de Fersen, con el que indudablemente
sostuvo una relación amorosa, María Antonieta preparó la huida de la familia
real, que fracasó con el arresto en Varennes. Sin embargo, en el período
agitado que siguió, reveló cierta grandeza de reina, acorde con la idea que
ella tenía de la monarquía.
Por último, reconciliada con su función, desplegó todos los rasgos del
heroísmo familiar y cristiano al replicar el espíritu de sacrificio de Luis
XVI. En su proceso, del 14 al 16 de octubre de 1793, surgieron las
acusaciones habituales, además de otras de incesto completamente montadas.
Fue guillotinada el 16 de octubre, fecha a partir de la cual su leyenda se
puso en marcha. |
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