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La
evolución de los humanos modernos se remonta a millones de años. No es fácil
rastrearla, ya que las evidencias proceden de hallazgos dispersos sin relación
entre si lo que dificulta trazar un cuadro cohesionado. El predominio del Homo
sapiens es un hecho relativamente reciente.
En el siglo XIX, Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución por
selección natural, identificó África tropical como cuna de la humanidad.
Los paleontólogos Louis y Mary Leakey hallaron pruebas de ello en la
década de 1950 en la garganta de Olduvai, un profundo tajo en las llanuras
orientales del Serengeti, en Tanzania.
Fue
allí, en África oriental, donde nuestros antepasados evolucionaron hace al menos
4,5 millones de años (ma.). Una gran variedad de hallazgos fósiles muestra la
notable diversidad de homínidos primitivos que floreció en la zona.
El origen del ser humano:
la meca de la arqueología en la garganta de Olduvai. Se trata de una zona
de barrancos considerada como la cuna de la humanidad ya que aquí se cree empezó
la vida, empezó todo. La famosa garganta de Olduvai en Tanzania fue descubierta
para la Arqueología por la familia Leakey y la mayor parte de la
investigación en la década de los 60 fue financiada por la National
Geographic. Espectaculares descubrimientos de fósiles de homínidos y los que
por entonces eran los yacimientos prehistóricos arqueológicos más antiguos de la Humanidad
convirtieron a esta garganta en el Grial de los estudios de evolución humana.
Aún hoy no existen en
ningún otro lugar yacimientos de 2 millones de años con el grado de preservación
tan excepcional como los yacimientos de Olduvai.
LA AVENTURA HUMANA: Los cambios climáticos producidos por la colisión de las placas tectónicas
provocaron la formación de toda una serie de casquetes de hielo que sumieron el
planeta en un invierno de miles de años de duración. A medida que las
temperaturas y los índices de pluviosidad descendieron, los bosques fueron
reemplazados por praderas5 los pájaros desarrollaron nuevos patrones migratorios
y los animales se vieron obligados a adaptarse o morir.
Hace
unos cuatro millones de años, cierta rama de primates arborícolas comenzó a
experimentar un nuevo modo de vida: se aventuró por las praderas, donde algunos
de ellos llegarían a ser bípedos. Su capacidad cerebral se incrementé gracias a
la novedosa experiencia de utilizar las manos (ahora libres) para fabricar
herramientas que les ayudaran a sobrevivir en las más duras condiciones
climáticas. Aquellos chimpancés bípedos evolucionaron rápidamente hasta con
vertirse en criaturas como tú y como yo, simios que aprendieron a hablar, a
cantar, a hacer fuego. Incluso aprendieron a pintar.
Varias especies de humanos poblaron los continentes durante al menos dos
millones de años y viajaron de un lugar a otro, llevando con ellos a sus hijos y
compartiendo todo lo que tenían, sin propiedad pri vada —cuantas menos
cosas.hubiera que transportar, tanto mejor—. No había leyes, ni lugares a los
que estuviera prohibido ir. Vivir en armonía con la naturaleza significaba
mudarse periódicamente y así dar a la tierra tiempo para recuperarse. La
población alcanzó los cinco millones de individuos.
Primero Australia y después las Américas se vieron sacudidas por el desastre, ya
que hace entre 40.000 y 10.000 años, ¡a mayoría de los grandes mamíferos se
extinguieron, lo que privaba a aquellos ecosistemas de los beneficios de algunas
de las criaturas más poderosas del reino animal, tales como bóvidos, caballos y
camellos. Entonces, hace unos 12.700 años, se produjo un repentino cambio
climático; la última Edad de Hielo llegó a su fin y, tras ella, ¡os habitantes
del Mediterráneo y Oriente Medio, en un intento por sobrevivir, se aventuraron
en el desarrollo de una forma de vida experimental. Descubrieron cómo manipular
la naturaleza por medio de la selección artificial, aprendieron a cultivar la
tierra y a domesticar a los animales.
Una
vez que el clima se hubo estabilizado, algunos grupos desarrollaron una forma de
vida nómada, pero ahora podían llevar consigo a sus rebaños domesticados de
vacas, ovejas, cerdos y cabras. Otros grupos construyeron asentamientos más
permanentes, pueblos y ciudades, donde la práctica de la agricultura
proporcionaba excedentes que servían para alimentar a una población que había
dejado de estar ligada a la tierra.
Aparecieron
los primeros sacerdotes, reyes, artesanos, comerciantes y esclavos. En la
incansable marcha hacia el nuevo mundo de las civilizaciones, ¡a tradicional
relación entre el ser humano y el resto del reino natural comenzó a alterarse,
hasta alcanzar límites insospechados. |
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