PELIGROSO USO DEL DDT, Insecticida

ARMAS QUÍMICAS?, LA POTENTE ACCIÓN DEL INSECTICIDA DICLORO-DIFENIL-TRICLOROETATO

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PELIGROSO USO DEL DDT

 

 

 

 

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En el año 1939, el investigador suizo Paul Müller (1899-1965) descubrió la potente acción insecticida del dicloro-difenil-tricloroetano, conocido mundialmente con el sencillo nombre de DDT. Los éxitos alcanzados por el DDT al emplearse para eliminar plagas en el campo, para combatir nubes de insectos portadores del paludismo, fiebre amarilla y otras enfermedades, fueron

 espectaculares. Sin embargo, los estragos provocados por los insecticidas en el medio ambiente fueron enormes.

A tal punto que el mismo DDT y otros productos similares fueron, en parte, los promotores de la revolución ecológica en los últimos años. Uno de los problemas del uso de estas sustancias es que no sólo matan a la especie que se desea eliminar, sino que afectan también a las otras especies del ecosistema.

Así, en distintas regiones se han eliminado, junto con las plagas, pequeños insectos, abejas, pájaros. gusanos. etc. A medida que transcurrió el tiempo, con el uso persistente del DDT, la situación se agravó, ya que las especies se fueron haciendo resistentes y cada vez resultó más difícil eliminarlas. Para completar el cuadro se descubrió que la acción del insecticida persistía en plantas y animales, afectando al hombre cuando las consumía.

En la actualidad, el mayor conocimiento que se tiene del funcionamiento de la naturaleza permite prever, en mejores condiciones, la acción del hombre dentro del ecosistema.

LOS INICIOS DEL USO DEL DDT...

El DDT se usó para controlar plagas agrícolas y forestales casi desde su descubrimiento. Era tan efectivo contra una variedad tan grande de insectos que se llegó a pensar que en un futuro no muy lejano sería posible eliminar a las plagas por completo (hasta el día de hoy, ninguna ha sido eliminada totalmente con ningún otro plaguicida).

Los días de gloria llegaron a su fin antes que lo esperado. La opinión pública empezó a mirar al DDT con malos ojos en 1962, como consecuencia de la publicación de La primavera silenciosa, de la bióloga estadounidense Rachel Carson. Este libro es una apasionada advertencia acerca del peligro que representa la contaminación ambiental para la vida en la Tierra (de ahí el título, que se refiere a una hipotética primavera futura en la que no se oirá el canto de los pájaros, porque la contaminación los habrá aniquilado).

Uno de los principales temas del libro era los riesgos del uso indiscriminado de plaguicidas como el DDT. La conclusión de Carson era que la enorme cantidad de sustancias que se estaban liberando en el ambiente estaban convirtiendo al planeta en un lugar incompatible con la vida. Respaldados por una sólida evidencia científica, los argumentos de Carson eran indiscutibles: el DDT duraba demasiado en el ambiente, se acumulaba en los seres vivos, dejaba de ser efectivo porque las plagas se volvían resistentes a su acción y era tóxico para muchos organismos que no eran plagas. Una de las principales desventajas del imi es su persistencia en el ambiente.

A diferencia de otros insecticidas actualmente en uso, que en pocos días son degradados por la humedad, la luz del sol y los microbios, la vida media del DDT en condiciones ambientales puede alcanzar los veinte años. Esto significa que si se aplica un kilo de DDT sobre un campo, al cabo de dos décadas todavía habrá en el ambiente medio kilo de insecticida; y después de cuarenta años aún habrá 250 gramos.

Debido a su alta persistencia, los vientos y las corrientes oceánicas han dispersado el DDT por todo el planeta y hoy está presente hasta en los hielos polares. Pero las cantidades de DDT que hay en esas regiones son pequeñísimas y no implican un riesgo importante para los organismos que las habitan. Son cantidades que recién se han podido detectar en los últimos años, gracias al desarrollo de metodologías supersensibles.

Lo Mas Feo...

Otra desventaja del DDT es que no se disuelve en el agua, pero sí en las grasas. Durante años se aplicaron grandes cantidades de DDT en lagos y lagunas, para eliminar las larvas de los mosquitos (que son acuáticas). En vez de permanecer en el agua, el insecticida se iba acumulando en las grasas de los habitantes del agua. Los microorganismos eran comidos por peces pequeños, que a su vez eran comidos por peces más grandes, que finalmente eran comidos por las aves de los alrededores.

El DDT se iba acumulando más y más a lo largo de estas cadenas tróficas, porque cada organismo incorporaba el insecticida presente en el agua más el que contenía su comida. Al final, los peces grandes llevaban en sus tejidos tanto DDT que las aves que los comían se intoxicaban hasta morir. En aquellos años existía poca preocupación por la aparición de insectos resistentes a los insecticidas; pero que los había, los había, y cada vez eran más. Los individuos resistentes aparecen en forma espontánea en las poblaciones de insectos, a causa de cambios genéticos que ocurren al azar y se transmiten de una generación a otra. Es el mismo proceso que origina la diversidad entre los individuos de una población.

La aplicación desmedida de DDT eliminaba a los insectos que no eran resistentes; los resistentes, en cambio, sobrevivían y se iban haciendo cada vez más numerosos. Llegó un momento en que el DDT dejó de ser efectivo. Se lo siguió usando, pero ya no mataba los insectos como antes. Las enfermedades transmitidas por insectos volvieron a los niveles previos al uso del DDT y en algunos casos los superaron. Con las plagas agrícolas pasó lo mismo. Uno de los efectos del DDT que ha recibido mayor publicidad es el adelgazamiento de las cáscaras de los huevos de las aves. Este efecto fue muy bien estudiado en los halcones peregrinos de Gran Bretaña, que ya habían sido maltratados a comienzos de la década de 1940, cuando fueron exterminados sin piedad para evitar que se comieran a las palomas mensajeras que llevaban información bélica. Al terminar la guerra, la matanza se interrumpió y las poblaciones de halcones se recuperaron... para volver a disminuir.

A causa del DDT, los halcones ponían huevos con cáscaras muy delgadas, que se rompían durante la incubación. Antes del uso del DDT, el promedio de huevos rotos era inferior al 4%; en 1951, superaba el 39%. Un aspecto del DDT que siempre ha preocupado y está lejos de haber sido comprendido es el de sus efectos a largo plazo sobre la salud humana.

Fuente Consultada: Ahí viene la Plaga y Otras Historias de Venenos - Raúl Alzogaray - Colección: Ciencia que Ladra...     ---      Ciencias Biológicas de Santillana

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