1960:Nace el twist
El twist tuvo varias versiones: el twistpeppennint (llamado así por el Peppermint Lounge de Manhattan, donde iban a bailar estrellas como Liz Taylor y Richard Burton), el «puré de papa» y el «frug», entre otros. Estos bailes pronto acompañaron a la beatlemanía y animaron discotecas, que enfatizaban más la música grabada que las actuaciones en vivo en todo el mundo. Anos más tarde, el twist evolucionó aún más, cuando los bailes sin nombre y de movimientos informales se pusieron de moda de acuerdo con el movimiento hippie, que acabó con todos los pasos estandarizados. 1961: LA DIETA
Un año después había adelgazado más de 30 kilos y difundía su método por toda la ciudad. En 1963, Nidetch y dos socias, aprovechando la moda de las dietas y de la buena forma física, fundaron la Weight Watchers International. La fórmula de Nidetch era simple: una dieta compuesta por proteínas pobres en grasas y abundancia de fruta y verdura, reuniones semanales para mantener la moral dirigidas por graduados y cuotas de socio baratas. Su fórmula alcanzó un gran éxito: en 1968 la Weight Watchers tenía 87 franquicias en Estados Unidos. En los años setenta la compañía había sido adquirida por la Heinz, una corporación alimentaria gigante, y en los noventa había clubes Weight Watchers en 24 países, así como numerosos imitadores en todo el mundo. 1962: LOS BEATLES
Los miembros del grupo, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, habían trabajado en clubes sórdidos de su Liverpool natal y de Hamburgo desde mediados de los años cincuenta. Cuando Epstein los descubrió en 1961 ya llevaban su corte de pelo característico, habían agregado canciones originales a su repertorio de rock and roll y también se habían convertido en el grupo más famoso de la escena «merseybeat» de Liverpool. Epstein mejoró su vestuario, sustituyó al baterista Pete Best por Ringo Starr y los promovió de forma brillante. Los Beatles destacaban musicalmente: las composiciones de Lennon y McCartney eran frescas y divertidas, su compenetración vocal resultaba estimulante y sus actuaciones, de alto voltaje. Fueron el primer grupo de rock con éxito e iniciaron una «invasión británica» que acabó con el predominio estadounidense. Culturalmente, constituyeron una revelación: los rockeros anteriores celebraron la pasión adolescente, pero los Beatles simplemente jugaban al amor. Con su apariencia andrógina presagiaron la anarquía polimorfa de finales de los años sesenta. Durante estos años descubrieron las drogas y el misticismo y se convirtieron en los músicos de la contracultura. La sofisticación musical y verbal de los Beatles fue aumentando. Sgt. Pepper’s lonely hearts club band (La Banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pepper, 1967) —considerado por algunos como el mejor disco de rock— fue el primer «álbum conceptual» (una serie de canciones interrelacionadas en vez de una colección de canciones sueltas) que incorporó sonido electrónico y una orquesta de cuarenta instrumentos. Cuando el grupo se separó en 1970, el rock ya había alcanzado el status de música seria.
1965: La revolución de la minifalda
Al otro lado del canal, en Inglaterra, Mary Quant, una joven diseñadora propietaria de una tienda, había diseñado su propia minifalda, más corta que la de Courréges. El largo de falda de Mary Quant era totalmente novedoso y también la clientela de su tienda de Londres, Bazaar: Quant atendía a mujeres «reales», no a una elite social. Sus creaciones fueron tan populares que Bazaar se quedaba constantemente sin stock. Quant, que entonces tenía 21 años, compraba género nuevo cada mañana, cosía todo el día y por la noche había vendido toda su ropa. Pronto se hizo célebre por la «democratización de la moda» y fue apodada «Courréges de la clase obrera». A fines de año, la revolución de la moda completó su círculo: Courréges, como si se hubiera dejado influir por una máxima de Mary Quant («Los modistos, incluso los parisinos, confirmarán mañana el prét-á-porter de hoy») se dedicó a fabricar vestidos asequibles para cualquiera en vez de coser ropa a medida para los ricos. «Quiero que cualquier mujer pueda llevar un Courréges», dijo. La minifalda, barata y atractiva, estaba al alcance de cualquier mujer que se atreviera a llevarla. Lo hicieron millones, desde las muchachas corrientes a famosas tan distintas como Gloria Steinem y Biigitte Bardot. |
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