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1960:Nace el twist
El
baile que hizo furor en 1960 encarnó a dos de las cualidades que hicieron
revolucionaria a la década. Anunciando una etapa de individualismo desenfrenado,
el twist podía bailarse sin pareja. Se basaba en un movimiento de pelvis apoyado
en una cadera que desafiaba cualquier decoro tradicional.
Inventado en 1959 por jóvenes negros que bailaban una canción de rock and roll de Hank Ballard, el
twist fue popularizado por Chubby Checker y adoptado por los adolescentes
blancos tras verlo cantar y bailar su versión.
El disco de Checker, peor cantado
que el de Ballard pero más frenético, alcanzó los primeros puestos de las listas
de éxitos en Estados Unidos. La canción volvió a ser número uno al año
siguiente, cuando el twist se puso de moda entre los adultos.
El
twist tuvo varias versiones: el twist peppennint (llamado así por el Peppermint
Lounge de Manhattan, donde iban a bailar estrellas como Liz Taylor y Richard
Burton), el «puré de papa» y el «frug», entre otros. Estos bailes pronto
acompañaron a la beatlemanía y animaron discotecas, que enfatizaban más la
música grabada que las actuaciones en vivo en todo el mundo.
Anos
más tarde, el twist evolucionó aún más, cuando los bailes sin nombre y de
movimientos informales se pusieron de moda de acuerdo con el movimiento hippie,
que acabó con todos los pasos estandarizados.
1961: LA DIETA
La
equivalencia cultural entre la belleza femenina y delgadez y el fracaso crónico
del ama de casa de 37 años para estar delgada convergieron en 1961, dando lugar
a lo que se convertiría en un negocio multimillonario. Cuando le preguntaron
para cuándo esperaba el niño, Jean Nidetch, que pesaba 97 kilos y siempre estaba
a dieta, decidió perder peso definitivamente. Fue a una clínica de
adelgazamiento subvencionada por el Departamento de Sanidad de Nueva York, pero
consideró que el régimen era demasiado estricto. Con la esperanza de que el
apoyo mutuo podría cambiar su suerte, invitó a seis amigas para que la
acompañaran.
Un
año después había adelgazado más de 30 kilos y difundía su método por toda la
ciudad. En 1963, Nidetch y dos socias, aprovechando la moda de las dietas y de
la buena forma física, fundaron la Weight Watchers International.
La
fórmula de Nidetch era simple: una dieta compuesta por proteínas pobres en
grasas y abundancia de fruta y verdura, reuniones semanales para mantener la
moral dirigidas por graduados y cuotas de socio baratas. Su fórmula alcanzó un
gran éxito: en 1968 la Weight Watchers tenía 87 franquicias en Estados Unidos.
En los años setenta la compañía había sido adquirida por la Heinz, una
corporación alimentaria gigante, y en los noventa había clubes Weight Watchers
en 24 países, así como numerosos imitadores en todo el mundo.
El turismo de masas, turistas
agolpados en las estrechas cabinas de «hoteles rodante» son paseados por
continentes enteros. Prescindiendo de excesos semejantes, el turismo ha pasado a
ser un movimiento de masas de singular importancia económica. En 1976
disfrutaron sus vacaciones en el extranjero el 50 % de los suizos, el 35 % de
los holandeses, el 32 % cíe los alemanes occidentales y el 30 % de los belgas. A
nivel mundial se contabilizaron 200 millones de viajes turísticos.
1962: LOS
BEATLES
En
setiembre de 1962 salió el primer simple de los Beatles, Love me do y estuvo en
el número 17 de las listas británicas de música pop. El segundo, Please please
me fue el número 2. A fines de 1963, los Beatles eran los músicos más populares
de la historia británica, con admiradores tan diversos como la reina madre y
cantidad de adolescentes histéricas.
A principios de 1964, cuando una gira por
Estados Unidos (iniciada con dos apariciones en el Ed Sullivan Show) llevó la «beatlemanía»
a ese país. La profecía del representante Brian Epstein se hizo realidad: el
grupo era «más grande que Elvis».
Los
miembros del grupo, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, habían
trabajado en clubes sórdidos de su Liverpool natal y de Hamburgo desde mediados
de los años cincuenta. Cuando Epstein los descubrió en 1961 ya llevaban su corte
de pelo característico, habían agregado canciones originales a su repertorio de
rock and roll y también se habían convertido en el grupo más famoso de la escena
«merseybeat» de Liverpool. Epstein mejoró su vestuario, sustituyó al baterista
Pete Best por Ringo Starr y los promovió de forma brillante.
Los
Beatles destacaban musicalmente: las composiciones de Lennon y McCartney eran
frescas y divertidas, su compenetración vocal resultaba estimulante y sus
actuaciones, de alto voltaje. Fueron el primer grupo de rock con éxito e
iniciaron una «invasión británica» que acabó con el predominio estadounidense.
Culturalmente, constituyeron una revelación: los rockeros anteriores celebraron
la pasión adolescente, pero los Beatles simplemente jugaban al amor. Con su
apariencia andrógina presagiaron la anarquía polimorfa de finales de los años
sesenta. Durante estos años descubrieron las drogas y el misticismo y se
convirtieron en los músicos de la contracultura.
La
sofisticación musical y verbal de los Beatles fue aumentando. Sgt. Pepper’s
lonely hearts club band (La Banda de los Corazones Solitarios del Sargento
Pepper, 1967) —considerado por algunos como el mejor disco de rock— fue el
primer «álbum conceptual» (una serie de canciones interrelacionadas en vez de
una colección de canciones sueltas) que incorporó sonido electrónico y una
orquesta de cuarenta instrumentos. Cuando el grupo se separó en 1970, el rock ya
había alcanzado el status de música seria.
Hacia 1965 surge en los EE. UU. el problema social de la droga, extendiéndose
rápidamente en otros países. Con carteles de advertencia, como éste de Suiza, la
policía trata de evitar el tráfico y consumo de estupefacientes que se ceba en
los más vulnerables.
1965: La
revolución de la minifalda
Cuando el modisto André Courréges presentó su colección de primavera-verano en
el invierno de 1965, sabía que su carrera iba por buen camino. «Cada vez que he
hecho algo moderno, con amor y entusiasmo, se me ha criticado. Ya tengo
bastante», comentó. Aun así, Courréges hizo desfilar a docenas de modelos con
botas blancas, vestidos angulares y minifaldas (una prenda nueva, diez
centímetros por encima de la rodilla). El público quedó en silencio pero, cuando
terminó el desfile, Courréges había mostrado no sólo una moda nueva sino también
la mujer que la llevaría.
Al
otro lado del canal, en Inglaterra, Mary Quant, una joven diseñadora propietaria
de una tienda, había diseñado su propia minifalda, más corta que la de Courréges.
El largo de falda de Mary Quant era totalmente novedoso y también la clientela
de su tienda de Londres, Bazaar: Quant atendía a mujeres «reales», no a una
elite social. Sus creaciones fueron tan populares que Bazaar se quedaba
constantemente sin stock. Quant, que entonces tenía 21 años, compraba género
nuevo cada mañana, cosía todo el día y por la noche había vendido toda su ropa.
Pronto se hizo célebre por la «democratización de la moda» y fue apodada «Courréges
de la clase obrera». A
fines de año, la revolución de la moda completó su círculo:
Courréges, como si se hubiera dejado influir por una máxima de Mary Quant («Los
modistos, incluso los parisinos, confirmarán mañana el prét-á-porter de hoy») se
dedicó a fabricar vestidos asequibles para cualquiera en vez de coser ropa a
medida para los ricos. «Quiero que cualquier mujer pueda llevar un
Courréges», dijo. La minifalda, barata y atractiva, estaba al alcance de
cualquier mujer que se atreviera a llevarla. Lo hicieron millones, desde las
muchachas corrientes a famosas tan distintas como Gloria Steinem y Biigitte
Bardot.
Encíclica Pacem Interris
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