|
Charles de Gaulle: El hombre que cambió el modo de ver la guerra
Considerado
por la gran mayoría de los franceses como un verdadero líder y héroe
de la Segunda Guerra Mundial, Charles de Gaulle no sólo fue una
prominente figura militar, sino que además logró convertirse en un
importante personaje político surgido del llamado Movimiento de la
Francia Libre, cuya mayor preponderancia se registró durante la
mencionada guerra.
Charles de Gaulle había nacido el 22 de noviembre de 1890 en la
ciudad de Lille, en el seno de una familia de educadores y
administrativos. No obstante, a pesar de la tradición familiar,
Charles decidió emprender el camino del ejército, respondiendo
seguramente a una vocación con la cual había llegado a este mundo.
Fue así que se unió al Regimiento de Infantería 33, que en aquella
época era dirigido por el entonces Coronel Pétain, quien más tarde
se convertiría en Mariscal. Durante la Primera Guerra Mundial,
Charles fue herido y convertido en prisionero en la llamada
batalla de Verdún, en el año 1916.
Una vez acabada la Primera Guerra Mundial, y debido a sus virtudes
de pensador, de Gaulle decidió comenzar a ejercer como profesor de
la Escuela del Estado Mayor francés, siendo ese el lugar en el que
desarrollaría sus más significativas e innovadoras ideas en relación
a una guerra llevada a cabo de forma totalmente móvil, a través de
la utilización de tanques y aviones.
Tengamos en cuenta que Charles había experimentado en carne propia
los horrores provocados por la guerra estática durante la Primera
Guerra Mundial, y al mismo tiempo había sido testigo de las
diferentes campañas realizadas por otros países. Pero a las
autoridades francesas les disgustó la postura de Charles, ya que
consideraban que la próxima guerra sería similar a la Primera Guerra
Mundial.
Incluso, si bien Heinz Guderian se acreditó la creación de la
táctica militar denominada “Blitzkrieg” (guerra relámpago), que
sería una de las principales innovaciones militares en la Segunda
Guerra Mundial, lo cierto es que la teoría de dicha estrategia
surgió de las mentes de hombres como Charles de Gaulle y el capitán
británico Liddell Hart.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Charles de Gaulle estuvo a cargo
de una división blindada, pero el ejército francés y la fuerza
expedicionaria británica fueron derrotados inmediatamente por la
táctica Blitzkrieg que utilizaron los alemanes. Cabe destacar que
mientras que los alemanes habían logrado un notable desarrollo en
tanques y aviones, los franceses y británicos mantuvieron la idea de
la guerra estática, por lo que el fracaso fue inminente.
Luego de la rendición de los franceses, de Gaulle escapó a Gran
Bretaña, para comenzar a desarrollar un rol político de gran
trascendencia, como no lo había logrado en el plano militar. Fue en
aquel momento que Charles llamó a todos los franceses a resistir la
ocupación nazi.
Aquello le permitió sumar cada vez más seguidores y convertirse en
Jefe del Movimiento de la Francia Libre. No obstante, su forma de
ser y sus ideales disgustaban a muchas figuras prominentes del
momento, por lo que debió luchar sobremanera para imponer sus
pensamientos en pos de una verdadera Francia libre.
En el mes de junio de 1943 de Gaulle fue nombrado Jefe del Comité
Francés de Liberación Nacional, y tan sólo un año después se produjo
el inicio de la liberación de Francia, cuando tuvo lugar el
denominado día D.
Después de ello, de Gaulle retornó a París el 25 de agosto de 1944
convertido en un verdadero héroe nacional, por lo que fue recibido
por miles de parisinos, que incluso pusieron su vida en riesgo,
sabiendo que aún permanecían en la ciudad algunos francotiradores
alemanes que al no ser apresados continuaban operando. Sin embargo,
el pueblo allí estuvo, para acompañar a este hombre que había
alcanzado la gloria.
El 1958, Charles de Gaulle llegó a la Presidencia de la República,
pero allí las cosas tampoco fueron fáciles para él, ya que durante
su mandato debió enfrentarse a la resolución de la guerra argelina,
la renovación del sistema político con la instauración de la V
República y la impulsión del proyecto europeo, entre otros
conflictos, hasta que finalmente decidió renunciar en 1969.
El 9 de noviembre de 1970, de Gaulle moría después de padecer una
aneurisma, y si bien sus memorias quedaron inconclusas, lo cierto es
que dejó para la política francesa una marca indeleble, que aún
pueden percibirse dentro de la corriente denominada “gaullismo”.
Fuente Consultada:
Graciela Marker Para Planeta Sedna |