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Pensar la democracia significa reconocer la forma de ejercicio del poder, cuyo
fin último consiste en garantizar la libertad y la vigencia de un conjunto de
derechos para todos los hombres y las mujeres que integran una sociedad,
haciendo de ellos verdaderos ciudadanos.
Pensar la democracia significa, también, analizar tanto los principales
movimientos sociales que han impulsado la lucha por su construcción, como las
situaciones en que ha sido amenazada y negada.
Por
último, pensar la democracia significa conocer cuáles son, en el presente, las
condiciones que posibilitan participar de su construcción y su consolidación.
Para ello, es necesario conocer las características actuales de las sociedades
latinoamericanas, considerando tanto los problemas sociales que permanecen desde
hace siglos, como los que se han producido en las últimas décadas,
fundamentalmente a partir de las denominadas
dictaduras.
Los temas que se analizaran son los siguientes:
• Las características de las sociedades
democráticas, de las dictaduras y de los gobiernos autoritarios.
• La forma en que se manifestó, en algunos países
de América Latina, la continuidad de las características del orden social
vigente a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
• Los principales movimientos sociales que
intentaron construir o ampliar la democracia en nuestro continente.
• La negación de la democracia, a través de las
dictaduras.
• Las posibilidades de la democracia, en el
presente y en el futuro de las sociedades latinoamericanas.
En
las ciencias sociales, el concepto democracia se utiliza a designar un sistema
para la toma de decisiones y para la solución de
conflictos. Se considera el ejercicio del poder es
democrático las cuestiones que afectan al conjunto de la
sociedad son resueltas mediate la participación de la
mayoria de s A miembros. La participación en la toma de
decisiones se denomina participación política.
Ésta puede manifestar de diferentes formas, por medio de la
actividad de los de los sindicatos de
trabajadores, de las organizaciones de empresarios, de los centros de
estudiantes, etc.
Los gobiernos democráticos
En
las sociedades modernas resulta imposible que las decisiones sean tomadas por la
totalidad de sus miembros, de un modo directo. Para solucionar este problema se
han desarrollado formas de re presentación de la voluntad de los ciudadanos, los
cuales participan del gobierno a través de sus
“representantes”.
El
concepto representación política, entonces, se utiliza para señalar el mecanismo
por medio del cual determinadas personas ejercen el poder por delegación, es
decir, en nombre y por decisión de otras. En las democracias actuales, los
representantes pertenecen a partidos políticos y, una vez elegidos, su gestión
puede y debe ser controlada por los representados, quienes tienen libertad para
organizarse y hacer saber a los gobernantes sus puntos de vista sobre diferentes
cuestiones. Esto es lo que se denomina opinión pública.
Un
gobierno no resulta verdaderamente representativo si quienes son elegidos como
representantes —diputados, senadores, etc.—, no se comunican permanentemente con
sus representados, conocen sus necesidades y problemas y los tienen en cuenta a
la hora de gobernar.
Los
gobiernos democráticos son aquellos que se constituyen por medio de elecciones
en las que participan, sin ningún tipo de presión, todos los miembros adultos de
la sociedad, los que poseen el derecho de elegir y ser elegidos, a través de
partidos políticos. Asimismo, los gobiernos democráticos garantizan que los
miembros de la sociedad dispongan y puedan ejercer un conjunto de derechos y
cumplan con determinado tipo de obligaciones, sin excepciones. Estos derechos y
obligaciones, por lo general, se hallan establecidos por medio de leyes
recogidas en constituciones, estatutos y códigos.
Sociedad y cultura democrática
En
las ciencias sociales se utiliza el concepto cultura democrática para hacer
referencia a la existencia de consenso, entre la mayoría de los miembros de una
sociedad, acerca de los valores que inspiran las principales acciones, las
normas que deben cumplirse, ciertos intereses u objetivos comunes a ser logrados
por todos y algunos de los medios que lo posibilitan.
Una
sociedad democrática es, entonces, aquella en la que la mayoría de quienes la
integran:
• reconocen y aceptan la
importancia de la diversidad de opiniones, valores, gustos, costumbres, ideas,
etc.;
• respetan estas
diferencias, es decir, no discriminan a quienes no piensan igual o tienen alguna
característica distinta;
• valoran la importancia de
llegar a acuerdos, en la medida de lo posible, como forma de resolver los
conflictos sociales, rechazando las soluciones violentas;
construyen relaciones de cooperación y solidaridad para enfrentar los problemas
que son comunes a todos;
poseen cierto compromiso o deseo de participar en la toma de decisiones que
afectan al conjunto de la sociedad, ya sea formulando propuestas o, de un modo
directo, a través de organizaciones como partidos políticos, centros de
estudiantes, entidades de defensa de los derechos humanos, asociaciones
vecinales, etc.;
conocen y defienden los derechos que les pertenecen y cumplen con sus
obligaciones, convencidos de que de este modo se benefician a si mismos y a toda
la sociedad.
LA DEMOCRACIA DIRECTA
En la
forma directa de democracia las decisiones son adoptadas, sin intermediarios,
por todos aquellos a los que afectan. Éste fue el tipo “original” de democracia
desarrollado en la antigua Grecia. Mí, tma pequeña minoría con derechos
políticos se reunía regularmente en asambleas para considerar los asuntos
públicos y adoptar decisiones.
La
democracia directa tiene una importancia Imitada en las sociedades actuales:
dado que la mayo-nade la población posee derechos políticos, se torna
imposible que millones de personas participen directamente en la toma de
decisiones.
No
obstante, existen algunas formas o prácticas inspiradas en la democracia
directa. Es el caso de los llamados plebiscitos o referendos, mediante los
cuales los gobiernos someten a la decisión de la mayoría de los ciudadanos un
tema en particular.
Un requisito de las
sociedades democráticas
en la bùsqueda de
consenso sobre las
cuestiones màs
importantes a decidir.
Derechos y ciudadanía
La
existencia de derechos, la conciencia de los mismos y las posibilidades reales
de ejercerlos, hacen de los habitantes de un país ciudadanos plenos de una
sociedad democrática.
Los
investigadores clasifican el conjunto de derechos que caracterizan a las
sociedades democráticas en:
• Derechos civiles: los que corresponden a todos y
cada uno de los individuos por el solo hecho de ser tales. Entre los más
importantes figuran el derecho a transitar por todo el país, a expresar todo
tipo de pensamiento, opinión o fe, a disponer de los bienes personales, a
establecer contratos comerciales, a recibir justicia, etc.
• Derechos políticos: los que otorgan la
posibilidad de participaren la toma de decisiones que afectan a toda la
sociedad, a elegir y ser elegido. Entre los más comunes
se encuentran el derecho a voto y el derecho a ocupar cargos públicos.
• Derechos sociales: los que corresponden a los
miembros de la sociedad, en tanto que integran determinados grupos sociales como
los trabajadores, los estudiantes, una etnia, etc. Incluyen el derecho a obtener
un salario digno, el acceso a una vivienda habitable, la educación, la cobertura
de salud. También forman parte de este tipo de derechos, los de expresar y de
compartir las manifestaciones artístico-culturales propias del grupo al que se
pertenece, y de convivir, sin discriminación, junto a otros grupos de la
sociedad.
En
una sociedad democrática, los derechos se hallan establecidos
legalmente. Todos los habitantes que la integran poseen plena conciencia
de la existencia de los mismos y tienen posibilidades reales
de ejercerlos. Por ejemplo, existe el derecho a la libre expresión
por medio de la prensa escrita: los habitantes saben que
éste es un derecho que les pertenece y no una concesión
que otorga el gobierno y, además, dado que todos saben
leer y escribir, pueden ejercer-en el caso de que asilo deseen.
Por
su parte, una sociedad es democrática sólo si cada uno de s miembros posee y
cumple con las mismas obligaciones, claramente
establecidas en normas y leyes que son conocidas por todos, que, para el caso de
su incumplimiento, prevén sanciones de las nadie esta exento.
Por
último, la democracia garantiza que cada uno de los
ciudadanos pueda decidir sobre sus cuestiones personales,
sobre sus gustos , preferencias y deseos.
La
ciudadanía, es decir, el goce efectivo de estos derechos, es un ceso de
construcción histórica. Su obtención fue el resultado de luchas emprendidas en
distintos momentos, por diferentes sectores de la
sociedad. Por ejemplo, durante el siglo XIX, varios países latinoamericanos
excluían del derecho a voto a todos aquellos que eran propietarios; otros, a los
analfabetos, y todos, a las mujeres.Esta situación fue
cambiando, no sin conflictos, hasta que, en presente, el derecho a voto alcanza
a todos los adultos.
Pero,
aun cuando todos puedan votar, no existe democracia plena
si no se respetan todos los derechos; por ejemplo, ando la prensa o las
manifestaciones artísticas son censuradas, o cuando un
importante sector de la población no tiene trabajo, o el
sueldo que recibe por él no le alcanza para vivir
dignamente, para obtener educación
o para atender su salud.
El
término dictadura designa a los gobiernos establecidos, por lo general, a partir
de un golpe de Estado y que se mantienen, fundamentalmente, mediante el uso de
la fuerza. Los gobiernos dictatoriales se caracterizan por una enorme
concentración de poder, el que es ejercido sin limites legales.
Las
dictaduras suelen desobedecer —sí lo necesitan— las leyes que permanecen
vigentes, ya sea dictando otras que contradigan las primeras o planteando
excepciones para su cumplimiento. Mediante el accionar de numerosas y potentes
organizaciones legales o ilegales, como la policía, las fuerzas armadas, o
grupos armados parapoliciales, las dictaduras intentan disciplinar a los
habitantes del país y reducir la capacidad de éstos para oponerse a las
decisiones del gobierno.
Por
último, quienes integran las dictaduras invocan permanentemente principios que
consideran “superioress” a las leyes y a todos los derechos de los ciudadanos y,
por lo tanto, fuera de cualquier discusión. A través de estos principios (paz,
orden, nación, patria, civilización, etc.), los dictadores justifican todas sus
acciones.
¿QUÉ ES UN GOLPE DE ESTADO?
Un
golpe de Estado puede definirse como el reemplazo de las autoridades elegidas
democráticamente, por un gobierno autoproclamado mediante el uso de las armas,
es decir, por un acto de fuerza.
Es
llevado a cabo por miembros del mismo Estado (por ejemplo, las Fuerzas Armadas),
quienes utilizan generalmente recursos que pertenecen a dicho Estado (armas
oficiales, medios de comunicación oficiales, etc.) y sin la participación activa
de sectores numerosos de la población.
Se
produce por una acción sorpresiva y con cierto margen de seguridad que,
normalmente, reduce al mínimo la violencia. Lleva al gobierno a un grupo de
militares, a las Fuerzas Armadas como institución o a civiles sostenidos por
éstas.
Para
coronar con éxito un golpe de Estado, el primer objetivo de los golpistas
consiste en ocupar la red de telecomunicaciones (radio, televisión, estaciones
ferroviarias, principales rutas, etc.), con el propósito de controlar los sitios
desde los cuales se emitirán las declaraciones que intentan justificar sus
acciones y de impedir que pueda organizarse la oposición.
El
golpe de Estado puede ser acompañado por el apoyo de quienes ven en él una
salida para sus problemas socioeconómicos, a los que perciben como responsabilidad
del gobierno depuesto. Luego del golpe, se reemplaza a los funcionarios y se
refuerzan los organismos de represión como la policía, la gendarmería y el mismo
ejército.
Las
dictaduras solo favorecen
a sectores minoritarios
de la sociedad. En
ella see intenta evitar, mediante el uso de la
violencia, toda acción o pensamiento libre.
Las formas autoritarias de gobierno
Muchos gobiernos designados a través de elecciones, una vez establecidos,
comienzan a negar o a plantear restricciones al ejercicio de determinados
derechos individuales o sociales. Algunos, anulan el Parlamento como ámbito de
deliberación y legislación, reemplazándolo por el dictado de decretos del Poder
Ejecutivo y ejercen presiones sobre ¡os miembros del Poder Judicial para que
éste dictamine en su favor, en las causas consideradas de importancia para las
políticas que plantean. Los gobiernos que siguen este curso se denominan
autoritarios. Poseen, además, las siguientes características:
• Poner más énfasis en la cuestión del mando y la
obediencia que en la búsqueda del consenso en las cuestiones a resolver.
• Concentrar el poder en un hombre o en un solo
partido.
• No respetar las instituciones representativas de
gobierno (parlamentos, consejos vecinales, intendencias, etc.).
• Combatir toda expresión de oposición y la
autonomía de diferentes organizaciones
como
escuelas, hospitales, etc.
• En algunos casos, pueden
llegar a anular los procedimientos democráticos para la designación de
autoridades.
Los
gobiernos autoritarios estimulan la obediencia a ciegas a los superiores y la
adulación a quienes detentan la fuerza o controlan los recursos de poder.
El
autoritarismo no sólo asume
la forma de violencia
fisica,
también va acompañado del desprecio por 106 idead
las ideas ajenas, y por la
capacidad de las mayorías para decidir
sobre los asuntos
públicos.
EL
CORPORATIVISMO
En
algunos sistemas políticos, la representación de sus
ciudadanos no se realiza por medio de los partidos políticos, sino a través de
las denominadas corporaciones. Éstas son grupos que reúnen a quienes realizan
una misma actividad: obreros, militares, religiosos, industriales, propietarios
de grandes extensiones de tierra, etc.
Los
gobiernos corporativistas entienden que quienes encabezan las corporaciones
interpretan los intereses de sus miembros y que éstos
intereses son los únicos válidos. Por ello, prestan más
atención a sus planteos que a los de los partidos políticos o a los de los
legisladores electos, silos hay. De este modo, dichos
gobiernos rechazan las formas representativas, propias de la democracia, por las
que los ciudadanos —como individuos y no como miembros de una corporación—
eligen libremente a sus representantes.
En
América Latina, el corporativismo siempre estuvo asociado a gobiernos con
tendencias autoritarias o, directamente, a las dictaduras.
Fuente Consultada:
Pensar La
Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5 (Voces
y Silencios en América Latina)
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