Luchas por la Igualdad de Derechos, Blancos y Negros

BATALLAS POR LA IGUALDAD DE DERECHOS ENTRE BLANCOS Y NEGROS

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Desobediencia Civil y Resistencia Pacífica

 

 

 

 

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Con la llegada al pode de Jonh F. Kennedy (1925-1963) se intensificó en la sociedad norteamericana un movimiento social que lucho por la igualdad racial y de oportunidades, llamado Movimiento por los Derechos Civiles. La meca de la libertad exhibía para fines de los años cincuenta ejemplos dignos del apartheid. Incluso en la costa Este, en las desprejuiciadas Chicago y Nueva York, domésticas y músicos negros por igual debían ingresar por la puerta de servicio. En las Fuerzas Armadas, los soldados de color eran marginados y durante la Segunda Guerra Mundial prestaban servicios como changadores.

El asesinato de afroamericanos por parte de blancos era todavía común en los cincuenta y en gran parte del sur no se castigaba a los culpables. Pero el asesinato de Emmet Till (1934-1955), un adolescente de Chicago de visita con su familia en Mississippi durante el verano de 1955, no pasó desapercibido.

Unas 50.000 personas vieron el cuerpo de Emmet Till durante el funeral en su casa de Chicago y muchos miles más fueron expuestos a la evidencia cuando una fotografía de su cadáver, desfigurado a golpes, fue publicada en la revista Jet. Los dos asesinos fueron arrestados el día después de la desaparición de Till, y declarados inocentes un mes más tarde tras una deliberación de 67 minutos por parte del jurado.

Mississippi, en el Sur profundo oficiaba de cuna del Ku Klux Klan, una organización secreta fundada a finales de la Guerra Civil Norteamericana que se encargaba de castigar y asesinar a los negros insurrectos y que fue reflotada al calor de la lucha por los Derechos Civiles.

En un hecho más conocido, el lo de diciembre de 1955, Rosa Parks (1913-2005) —la “madre del Movimiento por los Derechos Civiles”— se rehusó a levantarse de su asiento en un autobús público para dejárselo a un pasajero blanco, tal como marcaban las reglas de la compañía del Estado de Alabama.

Activistas como Edgar Nixon (1899-1987), entre otros, persuadieron al reverendo Martin Luther King (1929-1968) para que dirigiera un boicot contra la compañía de autobuses de Montgomery. El mismo duró un año, hasta que una corte federal ordenó a la empresa levantar la reglamentación discriminatoria. El éxito transformó a King en una figura nacional e inspiró otros boicots de autobuses.

Entre 1955 y 1965 los movimientos organizaron acciones directas, mediante boicots, tomas de edificios, freedom rides, traslados en autobús de grupos multirraciales de jóvenes que ponían a prueba el efectivo levantamiento de segregación en lugares remotos y tácticas similares basadas en la movilización de masas, la resistencia no-violenta y la desobediencia civil. Estos freedom rides resultaron muy peligrosos. Los transportes eran atacados, incendiados y sus ocupantes heridos, asesinados o encarcelados.

En 1960, el Movimiento por los Derechos Civiles recibió una inyección de energía cuando los estudiantes de Greensboro, Carolina del Norte, Nashville, Tennessee y Atlanta, empezaron a “ocupar” los mostradores de tiendas locales a la hora de la comida en protesta por la segregación que ejercían los establecimientos. Muchos de estos ingresos en los locales resultaron en desalojos brutales por parte de las autoridades y parroquianos.

En 1962, el joven James Meredith (1933-) demandó exitosamente a la Universidad de Mississippí para que le permitiera estudiar ahí. Ganó su demanda en septiembre de 1962, pero el responsable máximo de ese estado, un abogado que se había graduado en esa casa de estudios, Ross R. Barnett (1898-1987), bloqueó su admisión, proclamando que “ninguna escuela será integrada en Mississippi mientras yo sea gobernador”.

Para hacer efectivo su derecho, Meredith tuvo que ser acompañado por oficiales del ejército para poder entrar al campus el 30 de septiembre de 1962. Su ingreso provocó que estudiantes y no estudiantes blancos atacaran a los oficiales con piedras y armas de fuego, hiriendo a 28 de ellos, matando a uno y a un periodista francés. Después del incidente, el presidente Kennedy envió al ejército regular para reprimir el levantamiento segregacionista. Meredith pudo iniciar sus clases al día siguiente gracias a la importante presencia del ejército.

Ante lo que se llamó “la revuelta negra” el Parlamento nacional reaccionó aprobando leyes de derechos civiles en 1957, 1960 y 1964, con grandes promesas respecto a la igualdad en el voto y en el trabajo que fueron ignoradas al comienzo. Líderes de estos movimientos, como King, Malcolm X (1925-1965) y Medgar Evers (l925-1963) entre otros, fueron asesinados en su lucha por la igualdad junto a cientos de activistas negros y blancos que apoyaron la no discriminación en la vida social, política y laboral de los negros. Los negros comenzaron a sublevarse en las ciudades.

En 1966, en Chicago saquearon pero la Guardia Nacional contestó con un tiroteo donde murieron tres manifestantes. En 1967 hubo ocho alzamientos importantess treinta y tres sublevaciones donde masacraron a casi 100 personas. Todavía en la década de 1990, el Congreso de los EE.UU. siguió aprobando leyes antidiscriminatorias

REFORMA SOCIAL DE 1965: La Ley del  derecho al voto de 1965 constituyó una victoria emblemática en la batalla por la igualdad afroamericana. La ley, que prohibió la práctica sureña de despojar de sus derechos a los negros a través de pruebas de alfabetización y otros métodos, se aprobó tras ataques violentos contra sus partidarios. En Alabama, la policía recurrió a los golpes para detener la marcha entre Selma y Montgomery, dirigida por Martin Luther King. Ni siquiera las tropas federales enviadas para proteger a los manifestantes pudieron evitar la muerte de una mujer a manos de los miembros del Ku Klux Klan.

La legislación no pudo acabar con la injusticia racial y muchos negros se sentían frustrados por la lenta marcha del progreso. En agosto, el vecindario Watts de Los Angeles fue escenario de un alzamiento. Veinte mil guardias nacionales tardaron cinco días en dominar los saqueos e incendios; murieron 34 personas (la mayoría, negros) y los daños ascendieron a 40 millones de dólares. El vecindario nunca se recuperó totalmente.

Otra víctima de la violencia fue Malcolm X (imagen), el defensor más carismático de los negros urbanos. Malcolm abandonó la delincuencia de las calles para convertirse en el portavoz de los musulmanes negros, una secta nacionalista cuyos miembros consideraban a los blancos unos demonios» y utilizaban la letra «X» para sustituir apellidos procedentes de amos de esclavos.

 Tras un viaje a La Meca (donde musulmanes de diversas razas profesaban su culto), Malcolm fundó otra organización y criticó duramente al líder de los musulmanes negros, Elijah Muhammad. En febrero, sus antiguos compañeros lo mataron en Harlem, Nueva York

PARA SABER MAS...
Las leyes y la violencia

Después de una larga batalla contra la resistencia sureña, las organizaciones de los derechos civiles habían logrado que gran parte de las leyes segregacionistas vigentes en los Estados del sur fueran derogadas; y que, a nivel nacional, leyes importantes fueran sancionadas. Las bases legales de la integración habían sido establecidas. Pero el éxito de la lucha los enfrentó con varias conclusiones desalentadores:

1) Las leyes derogadas eran la manifestación de una realidad (el racismo) que no había sido modificada por su revocación, que no era una exclusividad sureña, sino que existía en toda la sociedad americana.
Los blancos no sureños expresaron desde los comienzos del conflicto su amplio apoyo a los derechos del negro al voto, a una educación adecuada y a oportunidades ocupacionales. En el sur, estos reclamos fueron considerados al principio parte de una conspiración comunista y contrarios al sistema americano; pero en 1963, aun en algunos Estados sureños, los blancos opinaban que ciertos derechos debían garantizarse.

Con el progreso de la lucha negra, en cuanto al logro de leyes favorables a la integración, fue surgiendo una actitud negativa y abiertamente prejuiciada entre los blancos expresada en su rechazo a los métodos de lucha del movimiento negro. En 1965, esta opinión era compartida por un 62 % de los blancos de la Nación.

Los blancos opinaban que los negros trataban de ir demasiado rápido en sus demandas de cambio. El prejuicio de los blancos "liberales" se revelaba en su condena a los métodos que habían demostrado ser los más eficaces para el logro de los objetivos que decían aprobar.

2) La sanción de nuevas leyes tampoco aseguraba la integración del negro en la sociedad americana.
Después de diez años de lucha, la desegregación se había hecho "respetable", o al menos, eraaceptada como inevitable por los blancos, excepto en el "sur recalcitrante". El blanco liberal, conscientemente o no, admitía el progreso de las relaciones raciales como la asimilación de los negros "calificados".

Cuando los tumultos de los ghettos expusieron a la atención nacional las condiciones de privación pavorosa que los negros pobres habían sufrido por siglos, se hizo evidente que para la igualdad de oportunidades fuera efectiva, la sociedad debería proveer mecanismos especiales para contrabalancear los efectos de cuatrocientos años de opresión. Los programas de ayuda y capacitación ofrecidos por los gobiernos liberales demostraron ser insuficientes. La guerra de Indochina, consumiendo proporciones crecientes del presupuesto nacional, los redujo progresivamente. Esta situación se haría drásticamente clara en la administración de Nixon.

La desaparición de las barreras legales para la asimilación igualitaria de los negros en la sociedad americana, favoreció a la burguesía negra; mientras la gran mayoría de los negros permanecía segregada por su falta de medios para ajustarse a los standards de "aceptabilidad" de la clase media blanca. El racismo funciona en varios niveles, eliminando competidores potenciales en un mercado de trabajo cada vez más limitado.

En las filas de las organizaciones por los derechos civiles se manifestó el racismo de los militantes liberales blancos a medida que la definición de la lucha se radicalizó en algunas de ellas. El CCENV (Comité Coordinador  de Estudiantes No Violentos) optó por rechazar a sus colaboradores blancos.

3) Dualidad en la evaluación de la violencia
La APGC (Asociación Para el Progreso de la Gente de Color) había iniciado el conflicto en el nivel legal. Pretendió terminar con la discriminación mediante la aplicación coherente de la ley del hombre blanco, con el cumplimiento efectivo de los valores tradicionales de igualdad, libertad y respeto por la ley. El movimiento de los derechos civiles recogió este objetivo y desarrolló modos de lucha más eficaces para lograr su concreción. Exigió que la ambivalencia de los blancos norteamericanos, defensores de la igualdad de todos los hombres, se resolviera de modo que "entre todos los hombres" también estuvieran los negros. King proclamaba que era un deber moral desobedecer las leyes segregacionistas. Los activistas del movimiento de los derechos civiles desafiaron la ley para que la Constitución fuera respetada.

Los racistas sureños, que en 1954 acusaron a la Corte Suprema de comunista, rechazaban los fallos federales y llegaron a improvisar disposiciones en el nivel local y estadual, al estilo de los "marshalls de frontera". Los asesinatos y ataques a la persona y propiedad de los negros gozaban de una impunidad total. Un caso se hace particularmente increíble, por la desproporción entre el reclamo negro y la respuesta blanca. El 8 de febrero de 1968, tres negros resultaron muertos y cincuenta heridos, durante una manifestación contra una cancha de bowling segregada en Orangebur (Carolina del Sur). La represión policial y de la Guardia Nacional en los ghettos hicieron que, para el negro, la ley y el orden del país, expresados a través de su brazo armado , fueran la antitesis de la justicia. El negro aprendió a despreciar la ley del blanco.

Garantías Constitucionales Cuando Somos Detenidos

Fuente Consultada: El derrumbe del humanismo Daniel Muchnick y Alejandro Garvie - El Libro del Siglo XX de Clarín

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Partido de los Panteras Negras

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