|
Ya
desde finales del siglo XIX existía un movimiento nacionalista, cuya primera
manifestación se dio en el llamado Partido del Congreso, logrando en ¡a
década de 1920 un gobierno central dirigido por un virrey inglés con
gobiernos locales. Sin embargo, las consecuencias del nacionalismo hindú
comenzaron a hacerse más evidentes después de la Primera Guerra Mundial y de las
campañas de Gandhi sobre la descolonización del país.
Gandhi
(foto) estudió derecho en Londres y sus primeras actividades políticas
las realizó en Afric
a del
sur durante la lucha contra los bóers. Ya en África puso en marcha un método de
resistencia pasiva, que más tarde desarrollaría con toda su amplitud en la lucha
de los hindúes contra los ingleses. Entre sus campañas más importantes se
encuentran la de boicotear los productos ingleses y la defensa de las mercancías
fabricadas en la India. Convencido de que sólo la independencia aliviaría la
miseria de ¡a gente, participó en diversas negociaciones con Londres y con los
últimos virreyes.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra hizo participar a numerosas tropas
indias en el conflicto, agravándose así las tensiones dentro del país. Ante el
auge del movimiento nacionalista, incluso en Inglaterra, algunos políticos
abogaban por la independencia, la cual finalmente se proclamó el 15 de agosto
1947. Birmania y Ceilán también lograron su independencia; Malasia la alcanzó en
1955.
No
obstante lo conseguido, surgió un gran problema: la india estaba compuesta por
diversos pueblos hindúes y por una importante minoría musulmana que reclamaba su
propio Estado. Estalló una guerra religiosa entre musulmanes e hindúes, cuyas
consecuencias fueron 100 mil muertos, la división en dos Estados —india y
Pakistán— y comenzó el éxodo de 17 millones de personas, el más sangriento de la
historia, donde se vivieron terribles masacres a causa de las diferencias
religiosas.
Muchos príncipes siguieron fieles a Inglaterra y formaron la Organización para
el Servicio de la Nación, uno de cuyos miembros asesinó a Mahatma Gandhi en
1948. Sin embargo, la Asamblea Nacional se propuso elaborar una Constitución. Se
hizo la convocatoria en Delhi (abril de 1947) y se votó el 25 de enero de 1950.
Así la India se convirtió en república laica, democrática y federativa, con 27
Estados autónomos.
El
presidente fue elegido por dos cámaras, en tanto que se otorgaron la igualdad
social (suprimiendo las castas) y el voto a hombres y mujeres. Se nombró
presidente a un distinguido abogado discípulo de Gandhi, fiel a las antiguas
tradiciones, Babu Rajendra Prasad.
Sin
embargo el panorama era desolador: había una enorme población analfabeta y mal
alimentada, con profundas diferencias de raza e idioma; la situación económica
era caótica, pues no había industrias, y los sistemas productivos eran
rudimentarios.
Hacia 1951 la población era de 440
millones de habitantes, de los cuales el 90 por ciento vivía en condiciones
dolorosas. El promedio de vida era de 23 años, la población era en su mayoría
analfabeta y subalimentada por generaciones. Se hablaban 225 dialectos y 13
idiomas. La emisión de billetes se hacía en 8 idiomas y en inglés. El dominio
inglés había contribuido al empobrecimiento y desaparición del artesanado.
La
vida económica se concentraba en las ciudades y no se alentó la
industrialización. La tierra se cultivaba con métodos primitivos. Los hindúes
aceptaban las condiciones en que vivían, por la religión y el fanatismo, ya que
consideraban que cada quien tenía aquello que la divinidad le
otorgaba.
Jawharlal Nehrú (foto), primer ministro se alejó de la tradición y elaboró
planes quinquenales para reformar el campo e industrializar el país, producir
a1imento~ y crear centrales eléctricas. Mandó construir granjas, carreteras y
escuelas de oficios para adultos. Su lema —hasta 1964, año en que murió— fue
“anticolonialismo y pacifismo”.
|