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Charles Dickens: El
pequeño David Copperfield
Sin
lugar a dudas, al repasar la extensa y prolífera bibliografía
producida por Charles Dickens, entre las que podemos hallar novelas,
obras de teatro, cuentos y otras publicaciones, entendemos el motivo
por el cual siempre ha sido considerado uno de los más grandes
autores del siglo XIX, sobre todo por la composición de sus
personajes, la representación de la sociedad de la época a través de
las letras, y el gran talento que le permitió tener un absoluto
dominio de la prosa.
Nacido bajo el nombre de Charles John
Huffam Dickens el 7 de febrero de 1812 en la ciudad inglesa de
Portsmouth, fue el segundo de ocho hijos y si bien debió trabajar
desde pequeño para colaborar con la economía familiar debido a que
su padre se encontraba preso, lo cierto es que también tuvo la
posibilidad de estar cerca de una gran cantidad de obras artísticas
y literarias, gracias a los libros de su padre, y al mismo tiempo
recibió la influencia de su niñera, que solía contarle largas y
atrapantes historias. Aquello le permitió que su imaginación pudiera
crecer y desarrollarse rápidamente. Además le encantaba leer.
Seguramente su permanente contacto con
la pobreza como así también los tiempos difíciles que le tocó vivir
a su familia, lo afectaron profundamente. Incluso, Dickens llegó a
relatar parte de aquellas tempranas experiencias en la novela “David
Copperfield”, que es considerada casi autobiográfica. Asimismo, su
trabajo de juventud en una fábrica de betún perteneciente a un
familiar, despertaron en él la preocupación por la justicia social y
la reforma, aspectos que también fueron expuestos en sus escritos.
Cuando finalmente su padre salió de la
cárcel, Charles pudo llevar a cabo una educación formal en la
Academia de Wellington House. Poco tiempo después comenzó a
dedicarse al periodismo. Sólo tenía 16 años cuando accedió a la
posibilidad de convertirse en reportero de la Corte, y poco después
ingresó a trabajar en un periódico que publicaba el Parlamento.
Lo cierto es que en aquel período
Dickens desarrolló un fuerte interés en la reforma social, por lo
que comenzó a escribir para el periódico “True Sun”, conocido por su
orientación radical. Mientras tanto, comenzó a desarrollar su
verdadera vocación, basada en la producción literaria.
No obstante, a pesar de su constate
labor en el campo de la literatura, Dickens jamás abandonó su
trabajo como periodista político, y durante su vida escribió para
publicaciones como “The Daily News”, “Household Words” y “All the
Year Round”. En realidad fue su reputación como periodista lo que le
permitió comenzar a publicar su propia ficción al principio de su
carrera.
Pocos años debieron pasar para que
Dickens comenzara a ser considerado como uno de los autores más
exitosos de su tiempo. Mientras tanto, halló el amor y se casó con
Catherine Hogarth, hija de un compañero de trabajo, formando una
pareja que llegó a tener diez hijos antes de su separación en 1858.
Su producción literaria se inició en
1836, y al año siguiente publicó una de sus más famosas obras,
“Oliver Twist”, seguida de “Nicholas Nickleby”, “La tienda de
antigüedades” y “Barnaby Rudge”.
Fue en 1843 que Dickens publicó una de
sus obras más famosas, titulada “A Christmas Carol” (Un cuento de
Navidad), en el que se refleja su desencanto por el mundo de la
época, y donde el autor culpa a la sociedad obsesionada con el
dinero de la mayoría de los males del mundo.
En la década de 1840 se inició una
nueva etapa en la vida de Dickens, durante la cual sus escritos se
volvieron más extensos y profundos, coincidiendo con sus frecuentes
viajes a los Estados Unidos y a distintas zonas de Europa, época en
la que surgieron obras como “Martin Chuzzlewit” y “Dombey e hijo”.
Luego en 1850 el autor publico su
novela casi autobiográfica titulada “David Copperfield”, donde los
lectores pueden hallar el mundo imperfecto que Dickens descubrió
cuando era un niño. Le siguieron a esta, obras como “Casa desolada”,
“Tiempos difíciles” y “La pequeña Dorrit”.
Luego de separarse de su esposa,
Dickens revivió aquel sueño de editar una revista literaria semanal,
a la que llamó “All the Year Round”, y en la cual publicó algunas de
sus más conocidas novelas, entre ellas una “Historia de dos
ciudades”, “Grandes esperanzas” y “El Guardavías”.
Con el comienzo de la década de 1860,
la salud de Dickens comenzó a deteriorarse, hasta que luego de
transcurridos diez duros años, precisamente el 9 de junio de 1870,
Charles Dickens murió.
Con su desaparición física se coartó
la posibilidad de que el autor pudiera culminar su última obra
titulada “El misterio de Edwin Drood”, que quedó inconclusa, pero lo
cierto es que su legado es evidente aún en la actualidad. Es por
ello que entre los escritores ingleses, en lo que respecta al
reconocimiento del público, sus obras sólo han sido superadas por
William Shakespeare. |