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DICTADURAS EN AMÉRICA LATINA
A
lo largo de todo el siglo XX, con el objetivo de conservar los aspectos
centrales de un orden social que garantizaba, reproducía y ampliaba sus
beneficios económicos, las clases dominantes de los países de América Latina
impulsaron golpes de Estado —llevados a cabo por las Fuerzas Armadas de sus
respectivos países—, y el establecimiento de diferentes tipos de dictaduras.
(imagen: grupos de tareas
violando la propiedad privada)
En
algunos casos, como los de Nicaragua, México y Paraguay que ya estudiaste, las
dictaduras significaron la continuidad sin variantes de las formas oligárquicas
de ejercicio del poder, construidas durante el siglo XIX, y la negación de la
mayoría de los derechos civiles, políticos y sociales. Estas dictaduras fueron
ejercidas por un miembro de los grupos de mayor poder económico —o por un
militar que los representaba—, rodeado siempre de numerosos familiares y amigos.
En
otros casos, las dictaduras fueron impuestas por algunos sectores de las clases
dominantes que intentaban recuperar el control absoluto de las decisiones
económicas, ante la amenaza que, para sus privilegios materiales, representaban
los cambios impulsados por los movimientos sociales que habían llegado al
gobierno mediante el voto de la mayoría de la población.
Un caso particular de
estas últimas dictaduras, lo representan las que se establecieron a partir de la
década de 1960. Mediante diversos golpes de
Estado fueron desplazadas las
autoridades electas en la mayoría de los países de América Latina, y se
instalaron dictaduras que produjeron profundas transformaciones en el orden
social.
A diferencia de las
anteriores, éstas fueron ejercidas por las Fuerzas Armadas como institución aun
cuando, en varios casos, hayan recibido el apoyo de importantes sectores de la
población y contado con la participación de numerosos civiles en el gobierno.
DICTADURAS MILITARES Y
REORGANIZACION DE LAS SOCIEDADES
Y DE LAS ECONOMIAS DE AMERICA LATINA
Entre
los años 1964 y 1984, casi todos los países latinoamericanos estaban gobernados
por dictaduras militares. Pero, a diferencia de aquellas que representaron una
continuidad del orden oligárquico construido en el siglo XIX, o de
Las que interrumpieron la ampliación de los derechos de
los ciudadanos propuestos por los movimientos sociales, en varios países del
continente, las dictaduras militares que se desarrollaron a partir de la década
de 1960, en países como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, buscaron transformar
económica y políticamente las sociedades en las cuales se produjeron.
Las
principales características comunes que encuentran ¡os investigadores, al
estudiar estas dictaduras, son:
• Su conformación en países con cierto nivel de
industrialización (Argentina, Brasil), o países en los que existía cierta
estabilidad histórica de las formas democráticas (Uruguay, Chile).
• El haber sucedido a un período de una amplia o
intensa movilización de los trabajadores y de los sectores subalternos en
general.
• El rol central desempeñado por las Fuerzas
Armadas como institución, tanto en los golpes de Estado que instalaron las
dictaduras, como en el ejercicio del gobierno.
• La articulación, en torno de los gobiernos
dictatoriales, de una coalición que expresó los intereses de las clases
económicamente dominantes.
• El ejercicio del gobierno mediante equipos
técnicos especializados en diferentes cuestiones, generalmente sin participación
previa en partidos políticos (tecnócratas).
• La concepción de un proyecto de reestructuración
de la sociedad, sobre nuevas bases económicas y políticas, a través de las
cuales buscaron mantener los niveles de beneficio obtenidos por las principales
empresas y revertir los avances que se habían hecho en materia de participación
en la toma de decisiones de la mayoría de la población.
• La imposición del reordenamiento de la sociedad,
en forma autoritaria, lo que exigió el uso permanente de la fuerza.
Miradas sobre el ser
"subversivo": Los militares y quienes los apoyaban definían como
"subversivo" a todas aquellas personas y aquellos actos que atentaban contra lo
que creían eran valores "morales y espirituales de la civilización occidental y
cristiana". Dado que su concepción de esos valores era tan rígida como estrecha,
"subversivo" podía ser tanto un intelectual o un militante marxista por sus
ideas, como un rockero por su pelo largo; una joven que usaba minifalda, como
una pareja divorciada; un defensor de la democracia, como un judío. Con tales
argumentos, la represión del régimen se hizo cada vez más general e
indiscriminada.
LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS
Con
el fin de lograr la transformación económica, en los distintos países se
aplicaron un conjunto de medidas ligadas al liberalismo, entre las cuales la más
importante fue la “apertura de la economía’ para la libre importación y
exportación de mercancías, es decir, la eliminación de los aranceles que
gravaban la importación de productos extranjeros.
Las
dictaduras militares y sus políticas económicas se propusieron —y consiguieron—
la consolidación y expansión de un número reducido de empresas nacionales y/o
multinacionales, en muchos casos pertenecientes a un mismo grupo, que se
hicieron cargo de la producción y se apoderaron de la porción mayoritaria del
mercado.
Todas
estas medidas económicas fueron posibles mediante el ejercicio de la violencia,
la represión de las organizaciones sociales y sindicales —la mayoría de las
cuales fueron intervenidas por los militares o directamente clausuradas—, y la
violación de todos los derechos humanos.
La política de apertura de a
economía llevada a cabo por las dictaduras
militares de la década del 70. provocò
el cierre de numerosas industrias
que no lograron sobrevivir a la llegada masiva
de productos importados.
LAS CARACTERÍSTICAS DE LA
INDUSTRIA LATINOAMERICANA EN LOS 80:
El
desarrollo industria latinoamericano hacia los años 80,
mostraba las siguientes características:
- Se
dirigía a una reducida franja de consumidores que podían acceder a cierto tipo
de bienes, como automóviles o electrodomésticos.
- No
utilizaba tecnología propia (dependencia tecnológica): las empresas más
dinámicas dependían de sociedades extranjeras que utilizaban, por lo general, su
propia tecnología. De este modo, las actividades de “investigación y desarrollo”
de los países latinoamericanos tenían
presupuestos bajísimos, en relación con lo que se
invertía, en esas áreas, en los países centrales.
-
Resultaba escasamente competitiva en el mercado internacional, dado que producía
a mayores costos, en gran medida debido al atraso tecnológico.
- Se
hallaba fuertemente protegida por el Estado, que aplicaba altos aranceles a la
importación de productos extranjeros, con lo cual muchas industrias maximizaron
sus beneficios sin renovar la tecnología.
LA VIOLACION DE LOS DERECHOS
HUMANOS
La
violación de los derechos humanos no es un fenómeno reciente en América Latina,
pero los niveles alcanzados a partir de la década de los setenta, de mano de las
dictaduras militares, no tienen equivalentes en su historia, si se exceptúa el
proceso de conquista y colonización, durante los siglos XV y XVI.
Si
bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos
niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han
estado presentes durante todo el siglo XX; estos problemas sociales alcanzaron
niveles sin procedentes bajo los gobiernos dictatoriales
de las últimas décadas.
Las
dictaduras militares,y los grupos de poder económico que las
impulsaron y las sostuvieron llevaron adelante la
transformación de las economías latinoamericanas
apelando a la represión y a lá violencia sobre la población.
Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención,
la desaparición y el asesinato de los opositores al gobierno, incluso
de muchos que no lo eran. Por otra parte, se eliminó todo
derecho a la defensa en juicio y la tortura se transformó
en el método corriente para la obtención
de información sobre la actividad de los opositores.
Por
medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el
miedo entre la población. La amenaza y
el y el uso permanente de la fuerza amenazó
a toda la sociedad: obreros,estudiiantes, empresarioa
jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños;
deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos
se tansformaron
en posibles víctimas.
A
pesar de las diferencias que presantaban, las
dictaduras militares poseían una
forma políticaa: común, caracterizada
por la supresión de la mayor parte de los derechos
civiles, políticos y sociales. Las Fuerzas Armadas
se consideraron como la instituciòn que
representaba los valores de la nacionalidad y que tenía la misión de “curar” a
la sociedad de los males que la afectaban. Se disolvieron los partidos
políticos, o se suspendió su actividad, y las Fuerzas Armadas controlaron todos
los recursos de poder.
Los
desaparecidos constituyen una de las más pesadas herencias dejadas por la
dictadura militar, tanto en Argentina como en otros países de América Latina. A
diferencia de lo ocurrido con los detenidos y encarcelados, la mayoría de los
secuestrados eran encerrados en centros clandestinos de detención, de los cuales
se los trasladaba para ser asesinados. A partir de su secuestro, los
familiares que comenzaban a solicitar informes a
las autoridades, creyéndolos prisioneros en alguna cárcel
del país, encontraban que los miembros de las Fuerzas Armadas
siempre negaban tener conocimiento de estas personas y de lo que les había
ocurrido.

En
el primer año de dictadura ya había más de quince mil desaparecidos, diez mil
presos,
cuatro mil muertos y decenas de miles de exiliados. (Foto: AP)
El
drama de los desaparecidos es aún hoy una herida abierta en las sociedades que
lo padecieron y que sólo puede cerrarla justicia.
Terrorismo estatal Se denomina de este modo a las acciones represivas llevadas a
cabo por grupos de militares y civiles que conformaban
las dictaduras militares de América latina, consistentes en el secuestro, la
desaparición, la tortura y el asesinato de hombres, mujeres y niños, con el
propósito de atemorizar y evitar cualquier tipo de disconformidad o descontento
frente a las políticas económicas llevadas adelante desde el gobierno.
Uno
de los aspectos más sorprendentes de las dictaduras militares que se
desarrollaron en América Latina, lo constituye el hecho de que todas ellas se
ejercieron elaborando un discurso en el cual se decía preparar las condiciones
para el ejercicio de la “verdadera democracia”, aun cuando para ello se debieran
anular algunas o todas las premisas de la misma. Los dictadores accedían al
poder diciendo proteger la democracia, amenazada por la crisis económica y las
protestas sociales. En nombre de la democracia, los gobiernos dictatoriales
violaban todos sus principios, despreciaban la voluntad de las mayorías y
anulaban o reemplazaban las Constituciones. En la mayoría de los casos, cuando
la Constitución lo permitía, los dictadores se hacían reelegir regularmente,
mediante el fraude o la represión de los opositores; en caso contrario, anulaban
la Constitución o designaban a algún testaferro.
La justificación ideológica de las
nuevas dictaduras:
La Doctrina de la Seguridad Nacional
Las
dictaduras militares constituidas en la década del 70, en América Latina,
justificaron las acciones represivas que llevaron a cabo, mediante la denominada
Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta doctrina se inscribió en el contexto del
conflicto que enfrentaba a los países centrales del sistema capitalista,
liderados por los Estados Unidos, con los países ligados a la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.).
Este
enfrentamiento conocido como “Guerra Fría”, debido a que nunca tuvo una
declaración de guerra formal ni se tradujo en el enfrentamiento militar directo,
llevó a que —a partir de la década de 1960— el gobierno de los Estados Unidos se
considerase con derecho a continuar interviniendo, tal cual lo venía haciendo
desde principios de siglo en Centroamérica y el Caribe, en los asuntos internos
de los países latinoamericanos, instalando o sosteniendo dictaduras militares.
La
intervención norteamericana se materializó no sólo mediante el apoyo económico y
militar a los sucesivos golpes de Estado y a las dictaduras que éstos iniciaron
sino, también, mediante la instrucción ideológica y militar de los principales
oficiales de las Fuerzas Armadas en la lucha contra quienes en cada país
actuaban para extender la democracia y fueron considerados subversivos.
De
acuerdo con lo establecido por la Doctrina de la Seguridad Nacional, los
numerosos conflictos sociales y la acción de los movimientos guerrilleros en los
países latinoamericanos, y en el resto del mundo capitalista subdesarrollado, no
se debía a las desigualdades económicas y sociales que colocaban a la mayoría de
la población en la miseria y la injusticia, sino a la acción de comunistas al
servicio de la U.R.S.S. De este modo, la citada Doctrina sostenía que quienes se
oponían o enfrentaban las desigualdades sociales o las injusticias del orden
social capitalista (sindicalistas, periodistas, estudiantes, profesores,
religiosos, etc.) no eran más que “agentes’ de los comunistas, que buscaban
destruir el capitalismo atacando
Influenciadas por las ideas nacionalistas, en la década del 30, las Fuerzas
Armadas comenzaron a participar activamente en la política de los países
latinoamericanos. A diferencia de las dictaduras de los caudillos militares del
siglo XIX, que gobernaban a titulo personal, era la institución toda la que,
luego de un golpe de Estado, se hacía cargo del gobierno, en la mayoría de los
países del continente.
La Doctrina de Seguridad
Nacional
Eduardo
L. Duhalde. El estado terroristata
argentino
“Tras
la derrota de Vietnam y el rechazo que la guerra suscitó en el pueblo
norteamericano, llevando incluso a la supresión del servicio militar
obligatorio, la Administración debió plantearse la reformulación de la doctrina,
de manera que no implicara el uso de fuerzas propias norteamericanas en la
defensa continental tanto contra el enemigo interior o externo. Su reformulación
es conocida como la Doctrina Nixon: reforzar la capacidad militar de los
regímenes pro-norteamericanos escogidos en el Tercer Mundo y prepararlos para
una función de “policía” dentro de la región.
Esta doctrina, que pone todo su
esfuerzo ya no fundamentalmente en los marines o rangers norteamericanos como el
reaseguro efectivo de los intereses imperialistas en Latinoamérica, sino en sus
ejércitos interiores, resulta mucho más eficaz y menos comprometedora de la ya
de por sí creciente tensión internacional, al mismo tiempo que evita la posible
reacción de la oposición norteamericana.”
Por
lo general, las dictaduras militares estaban sostenidas por un sector de la
sociedad, al cual las acciones de gobierno terminaban beneficiando. Las
dictaduras se propusieron, hasta la década de los 80, diferentes
proyectos económicos, todos los cuales coincidían, en general, en sus
características desarrollistas e industrialistas.
La
incidencia de las Fuerzas Armadas en las cuestiones políticas se redujo
notablemente, sobre todo a partir del fin de la denominada Guerra Fría, que
significó el fin de las presiones de EE. UU. para embarcarlas en la lucha contra
la “subversión comunista” en cada país. A partir de entonces, EE.UU. ha
comenzado a proponer, como nueva hipótesis de conflicto para las Fuerzas Armadas
del continente, la lucha contra el tráfico de drogas.
Subversivo:
Este termino, cuyo significado es persona que busca con sus acciones transformar
o destruir el orden social vigente, fue utilizado por las
dictaduras para señalar a todos sus opositores.
los
valores que lo sustentan en América Latina, esto es, la familia, la propiedad
privada, la tradición y la religión católica. Todos los medios eran considerados
válidos para desarrollar esta verdadera “misión” que habían asumido las Fuerzas
Armadas del continente. El resultado fue la violencia indiscriminada, la tortura
de opositores, la desaparición de personas, el asesinato, el robo de menores,
etc.
En Argentina, a represiòn
durante la ultima dictadura
militar fue por momeritos
indiscriminada e instaló en
la población
frases tales como: "Algo habràn hecho" con la cual
muchos justificaron las acciones del terrorismo de estado
Pàjaros Prohibidos:
‘Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír,
cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni
recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni
pájaros.
Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener “ideas
ideológicas “, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La
hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la
cárcel.
Al
domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están
prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los
circulitos de colores que aparecen en las copas de los
árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:
—
¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?
—
Ssshhh.
Y en
secreto le explica:
—
Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.”
Recreado por Eduardo Galeano, Memorias del Fuego. Siglo XXI editores, Buenos
Aires, 1988, T. 3, pág. 280.
Fuente Consultada:
Pensar La
Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5 (Voces
y Silencios en América Latina)
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