EL PROCESO DE LA DIGESTIÓN HUMANA

DESCRIPCIÓN BÁSICA DEL FUNCIONAMIENTO DE LA DIGESTIÓN DE LOS ALIMENTOS
Proceso de la Digestión Humana - Su Funcionamiento - Etapas Para Digerir Los Alimentos

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DESCRIPCIÓN BÁSICA DEL FUNCIONAMIENTO DE LA DIGESTIÓN DE LOS ALIMENTOS
Proceso de la Digestión Humana - Su Funcionamiento - Etapas Para Digerir Los Alimentos

Veamos, en primer lugar, el recorrido que hacen los alimentos desde que dejan el plato. Los dientes mastican los alimentos, los labios, la lengua y la parte interior de las mejillas los manipulan mientras que la saliva los humedece y los ablanda.

Cada una de las piezas tiene un papel fundamental en la digestión, si perdemos algún diente o se enferma el resto de la dentadura no funciona adecuadamente. En la vida pasmos por dos etapa dentales, la temporal, o como decimos a menudo, los dientes de leche y la definitiva. La dentadura temporal se forma con 20 piezas que empiezan a brotar más o menos a los 8 meses, y que posteriormente se caerán entre los 6 y 11 años más o menos, para que salgan los definitivos.

Además la saliva también produce una reacción química en los alimentos con lo que empieza el proceso digestivo. Cuando la comida se traga directamente o no se mastica lo suficiente, el proceso digestivo empieza  desequilibrado...

La saliva es un líquido viscoso, cuyo papel es esencialmente mecánico (masticación, deglución). La del hombre y otros mamíferos contiene una amilasa. Se activa la secreción salival a través de un reflejo neurovegetativo, provocado por la excitación mecánica (saliva procedente de la parótida) o química (saliva de la submaxilar) de la mucosa lingual. También está sometida a la influencia de los centros nerviosos superiores: la visión, o la simple evocación del alimento, «hace la boca agua»; un súbito enfado provoca la aparición de «espuma en los labios»; una emoción intensa «seca la boca».

Los alimentos masticados y ensalivados en la boca llegan al estomago por un conducto llamado esófago y a través de la válvula superior del estómago. Entonces empieza el proceso digestivo del estómago por la secreción de un fluido llamado jugo gástrico.

El jugo gástrico empieza a disolver y a desmenuzar la masa de alimentos de modo que puedan ser absorbidos por el cuerpo. Mientras se produce esta reacción química, la parte fluida de la comida y los líquidos con sumidos se separan de las sólidas y se absorben a través de las paredes del estómago, llevándose por medio de la sangre hasta los riñones, a los poros de la piel, etc.

El jugo gástrico, elaborado por las glándulas de la mucosa del estómago, contiene ácido clorhídrico libre y dos enzimas: quimosina y pepsina. En realidad, ambas son secretadas como proenzimas (profermentos) inactivas, y en presencia de ácido clorhídrico se transforman espontáneamente en enzimas activas.



El jugo gástrico del recién nacido, débilmente ácido, es rico en quimosina. Posteriormente se acidifica, se empobrece en quimosina y se enriquece en pepsina. La secreción gástrica, como la secreción salival, es activada por vía nerviosa.

Los músculos del estómago se ocupan de revolver los alimentos hasta que se crea una masa alimenticia semifluida de sustancias modificadas químicamente que pasa al intestino delgado.

El intestino delgado tiene aproximadamente unos cuatro centímetros de diámetro por unos noventa de largo y está ingeniosamente enrollado sobre sí mismo de modo que ocupa un espacio muy pequeño en la máquina humana si se compara con su longitud.

El intestino delgado está totalmente recubierto por una capa suave y aterciopelada de pequeñas protuberancias llamadas vellosidades intestinales interiores y con millones de glándulas que segregan los enzimas necesarios para la digestión de los diversos elementos alimenticios.

En el intestino delgado se completa el proceso digestivo de rompimiento de los alimentos. Los enzimas segregados por las paredes del intestino se complementan con los enzimas segregados por el páncreas y con la bilis que proporciona el hígado.

El jugo intestinal, elaborado por las glándulas de la mucosa del intestino delgado, es un líquido alcalino que contiene principalmente moco y enteroquinasa. Lleva, en cantidades variables, tres disacaridasas (sacarasa, maltosa y lactosa), y dos peptidasas, que normalmente quedan retenidas en el interior de las células epiteliales de la mucosa, y se liberan en el proceso de descamación de éstas. La mucosa del intestino grueso no elabora ninguna enzima, pero contiene una flora bacteriana muy rica, cuyo papel digestivo se ha de tener en cuenta.

Llegados a este punto las sustancias alimenticias digeridas están listas para pasar a la linfa. Esto ocurre por absorción a través de las vellosidades intestinales que contienen vasos linfáticos y sanguíneos.

La comida que no puede digerirse por su naturaleza o por alguna otra razón, forma lo que se conoce por sustancias de desecho, excrementos, heces o por cualquiera de los otros nombres más populares que tiene. Estas sustancias pasan al intestino grueso o colon para ser eventualmente expulsadas al exterior por una pequeña abertura llamada válvula ileocecal que está construida de tal modo que sólo deja pasar sustancia en una dirección.

Existen varias razones por las cuales la comida puede llegar al intestino grueso sin estar digerida o sólo parcialmente digerida. A veces no se ha masticado lo suficiente. Otras se ha comido demasiado y el estómago simplemente no puede con todo. También puede ocurrir que el suministro de jugos gástricos esté desequilibrado o sea insuficiente. Finalmente, los alimentos que se comen juntos y que originan combinaciones inadecuadas pueden sobrecargar el sistema digestivo y acabar en el colon sin digerir.

El colon tiene unos seis pies de longitud y conecta con el intestino delgado en el parte inferior derecha del abdomen, se extiende hacia arriba hasta las costillas inferiores, luego cruza hacia la izquierda y finalmente vuelve a bajar.

La parte de la derecha que sube se llama colon ascendente, la parte que cruza de derecha a izquierda se llama colon transversal y la parte que baja de la izquierda se llama colon descendente. El punto de contacto entre el intestino delgado y el colon se llama ciego. El otro extremo del colon que es por donde se expulsan las sustancias de desecho se llama recto.

El colon es el gran depurador de la máquina humana. Lo que ocurre en el colon con las sustancias de desecho es muy pero que muy importante para la salud de todo el cuerpo. Cuando estas sustancias llegan al colon millones de bacterias se lanzan sobre ellas y ayudan a desintegrarlas.

Las proteínas no digeridas o sólo parcialmente digeridas (especialmente las proteínas de la carne), se pudren. Durante este proceso se liberan sustancias extraordinariamente tóxicas. Si el hígado no neutraliza y vuelve inofensivas estas toxinas, o no se contrarrestan sus efectos por acción de otras bacterias del colon, las toxinas pueden llegar a producir mucho daño en el cuerpo.

Las paredes del colon contienen unos pequeñísimos canales absorbentes que tienen tendencia a reabsorber en el sistema los sucios, venenosos y putrefactos excrementos. Si el colon se obstruye y por tanto el proceso de eliminación no se realiza correctamente, todo el cuerpo puede resultar envenenado...

CÓMO EVITAR LA SOBRECARGA DIGESTIVA
1.° No es suficiente con poseer una dentadura sana: es menester, además, utilizarla correctamente, masticando de manera conveniente los alimentos. Se realiza mejor el trabajo mecánico del estómago, y aumenta la eficacia de la acción química del jugo gástrico.

2.° Además, es posible aligerar el trabajo digestivo escogiendo los alimentos de forma adecuada.
Es recomendable beber moderadamente, no abusar de alimentos indigestos, especialmente en la cena, y evitar los alimentos peligrosos.

Algunos alimentos, en especial las grasas, retrasan la evacuación del estómago. Por el contrario, otros, como las féculas, por ejemplo, tienden a acelerarla. En consecuencia, una comida bien estructurada deberá contener, en cantidades equilibradas, estos dos tipos de sustancias.

Las proteínas fermentan en el intestino grueso, donde originan la formación de sustancias tóxicas, que pasan a la sangre y comportan alteración del estado general. En las mismas condiciones, los glúcidos fermentan y son causa de la producción de ácido láctico, que dificulta la fermentación de las proteínas, y, por tanto, se opone a la intoxicación. También se ha de buscar el equilibrio en este aspecto.

Los alimentos demasiado sustanciosos fatigan el tubo digestivo, y generan estreñimiento o constipación. Por el contrario, los alimentos «pesados», o voluminosos (celulosa), favorecen la mecánica intestinal; de ahí el interés en consumir verduras, pues a pesar de su pequeño valor nutritivo son, sin embargo, ricas en celulosa.

3.° La cantidad de alimento consumido importa tanto como su calidad. Una comida demasiado copiosa entraña sobrecarga digestiva, que es bueno compensar después mediante una jornada de dieta.

En su forma aguda, la sobrecarga digestiva se manifiesta por la indigestión, con vómitos y diarreas, que suele ir acompañada de malestar general: dolor de cabeza, fiebre...

En su forma crónica, ocasiona problemas persistentes del estómago (gastritis) y del intestino (enteritis).
4° Es conveniente reglamentar las horas de las comidas, a fin de conseguir el adecuado tiempo de reposo para los órganos digestivos.

Los adultos conseguirán este objetivo suprimiendo la merienda; sin embargo, esta medida no es adecuada para los niños, cuyas necesidades alimenticias exigen cuatro comidas diarias.

5° La evacuación del intestino debe hacerse a una hora fija, una vez al día.

Cualquier retraso puede suponer el inicio de una intoxicación, que exterioriza un mal estado general. Si la persona está sana y se ha establecido su alimentación de forma racional, esta regularidad es una simple cuestión de voluntad y perseverancia. En caso contrario, tal vez sea menester emplear un laxante; pero nótese que este tipo de práctica no está exenta de peligros, por lo que es conveniente que esa persona en cuestión consulte a un médico.

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