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Dignidad
del Trabajo: El cristianismo elevó el trabajo a su verdadera dignidad
ya que adora a Dios hecho hombre y convertido en artesano.
El trabajo
es superior en dignidad a los bienes de producción, ya que el capital debe ser
un instrumento. «El trabajo humano. autónomo o dirigido, procede inmediatamente
de la persona la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la
son a su voluntad.
Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de
subsistencia por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio,
puede practicar verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación
divina. [...] Es, embargo, demasiado frecuente también
hoy día que los trabajadores resulten en con sentido esclavos de su propio
trabajo. Lo cual de ningún modo está justificado por las llamadas
leyes económicas.» El capital debe estar subordinado al trabajo porque «lleva
consigo las señales del trabajo humano» y porque el hombre es siempre superior a
las cosas.»
Una
adecuada valoración del trabajo hace desaparecer el fundamento de la division
de los hombres en clases sociales, lo que no obsta a que se reconozcan o
valoricen diferentes tareas. El trabajo debe estar en función del hombre y no a
la inversa. Por parte cualquier trabajo, por simple o rutinario que sea es
siempre fruto de la dignidad humana.< El hombre con su trabajo no sólo
transforma la naturaleza sino que se realice a sí mismo, se «hace hombre».
El trabajo
no es una mercancía y por lo tanto no basta el consentimiento entre patrón y el
obrero para fijar el salario. Ya León XIII afirmaba que era necesario
que elEstado intervenga para que el salario no sea «en
manera alguna insuficiente para alimentar a un obrero frugal y morigerado.»
También debe controlar el cumplimiento de una jornada
laboral, y las condiciones de seguridad y salubridad de los lugares de
trabajo.
El Estado,
además de asegurar un salario justo y equitativo, debe procurar que todos los
obreros aptos para el trabajo tengan un empleo adecuado a sus fuerzas.
La jornada
laboral debe permitir que «disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso
suficiente que les permita cultivar la vida familiar, cultural, social y
religiosa. Mas aún, tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energías
y las cualidades que tal vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar.»
Pero el
hombre con su trabajo no sólo requiere una adecuada remuneración y adecuadas
condiciones de trabajo sino que debe sentirse consciente de que está trabajando
“en algo propio”.
Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun |