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Por dopaje se entiende el uso de
sustancias o métodos que para mejorar artificialmente la condición física o mental
de los atletas tanto, su rendimiento en la práctica deportiva. La lucha
antidopaje tiene dos objetivos fundamentales: preservar la salud de los
deportistas y garantizar la igualdad de condiciones de los participantes de
distintas competiciones
Parece ser que el origen del dopaje se remonta a la antigüedad: ya lo u los
romanos en las carreras de cuádrigas, al darles de beber infusiones estimulantes
a los caballos. La primera noticia sobre el consumo de sustancias dopantes por
atletas es de 1865, cuando varios nadadores que competían en la travesía de los
canales de Amsterdam fueron acusados de tomar drogas. Las primeras sospechas de
la moderna historia olímpica datan de 1932, aunque el Comité Olímpico Nacional
no decidió crear controles para detectar sustancias prohibidas hasta los
Olímpicos de México (1968). A ello contribuyeron episodios de enorme repercusión
internacional, como la muerte del ciclista británico Tom Simpson durante el
Francia de 1967, en pleno ascenso al Mont Ventoux, tras haber ingerido diversos
estimulantes.
En
las últimas décadas, los avances en el conocimiento de la fisiología humana ha
permitido mejorar el rendimiento de los atletas, pero también han facilitado el
d de nuevos y más sofisticados sistemas de dopaje. Aunque los controles son cada
vez más estrictos y eficaces, la legislación y las pruebas para la detección de
su prohibidas marchan aún por detrás del delito. De hecho, la aparición de
nuevas técnicas o de aquellas capaces de ocultar el consumo de sustancias
prohibidas como pareja a la mejora de los sistemas de vigilancia.
Sobre
muchos atletas recae el peso de la duda. Lasse Viren, campeón olímpico en 5.000
y 10.000 m en las olimpiadas de Munich (1972) y Montreal (1976) fue acusado de
haber recibido transfusiones de su propia sangre, obtenida tras intensos
entrenamientos en altura, antes de la competición. Más reciente y trágico es el
caso de Florence Griffith, triple campeona olímpica en pruebas de velocidad, que
falleció ataque al corazón mientras dormía, en septiembre de 1998. Su progresión
resulta asombrosa; Griffith, que jamás dio positivo en los controles antidoping
pasó de ser una buena atleta a convertirse en una velocista invencible, con un
cuerpo extraordinariamente musculado. Su caso es muy similar al del canadiense
Ben Johnson plusmarquista mundial y campeón olímpico en los Juegos de Seúl
(1988), que, sin embargo fue desposeído de su medalla olímpica y de su récord de
los 100 metros, al demostrase había utilizado estanozolol, un esteroide
anabolizante.
Los
casos de dopaje se han multiplicado en las últimas décadas. Investigaciones
posteriores han demostrado el uso generalizado de anabolizantes durante los
setenta y ochenta en los antiguos países del Este, especialmente en a Republica
Democrática Alemana, que ejerció una hegemonía incontestable en laS pruebas
femeninas de atletismo y natación. Tras la caída del Muro, de los entrenadores y
médicos de estos países exportaron sus métodos de trabajo. Particularmente
sospechosa ha sido la eclosión internacional de las atletas y nadadoras chinas.
Más aún cuando en los Campeonatos del Mundo de Natación de 1998, cuatro
nadadoras dieron positivo en controles por el uso de diuréticos, compuestos que
pueden ser utilizados para enmascarar sustancias prohibidas.
El
mundo del ciclismo, siempre bajo sospecha, ha vivido en los últimos años en
continuo sobresalto. En el Tour de Francia de 1998, todo un equipo, el Festina,
hubo de abandonar la competición y fue investigado por la justicia. Su masajista
fue sorprendido con 400 dosis de esteroides anabolizantes y hormonas del
crecimiento. Un año después, el italiano Marco Pantani, campeón de Giro y Tour
en 1998, fue descalificado en esta última prueba al superar la tasa permitida de
hematocrito, lo que podría significar el uso de EPO.
Aunque
el atletismo, el ciclismo, la halterofilia o la natación están más ligados a
este tipo de prácticas, ninguna actividad deportiva parece haberse librado de
ellas. El futbolista argentino Diego Armando Maradona ha dado positivo en
distintos controles antidopaje. La mayoría de los casos están relacionados con
su adicción a la cocaína, pero en Mundial de Fútbol de Estados Unidos, celebrado
en 1994, fue detectada en su orina la presencia de un estimulante llamado
efedrina. Asimismo, está ampliamente documentado el empleo de creatina en el
fútbol y otros deportes. La creatina es un Compuesto nitrogenado que se acumula
en los músculos esqueléticos unido a una molécula de fosfato, y que sirve como
fuente inmediata de energía para la contracción muscular algo especialmente
importante para los ejercicios breves y de alta intensidad. NO figura en las
listas de sustancias prohibidas, por ¡o que se ha convertido en los últimos años
en un producto de moda entre los deportistas, pese a que algunos estudios
sugieren que su uso puede estar ligado a una mayor incidencia de cáncer.
Los
últimos casos de dopaje han abierto un nuevo debate. La lista de compuestos
prohibidos es interminable y afecta a medicamentos usados habitualmente por la
mayoría de la población para tratar enfermedades leves. Juan Antonio Samaranch,
Presidente del Comité Olímpico internacional (COI), ha llegado a insinuar que
debe
reducirse: «Doping es todo aquello que, primero, afecta a la salud de los a
segundo, aumenta artificialmente su rendimiento. Si se da sólo esta segunda
condición, para mí no es doping». La solución al problema pasa, pues, por
determinar productos o técnicas son nocivas para la salud. Pero esto no parece
sencillo, do en cuenta que, en opinión de muchos especialistas, la misma
práctica de te de elite puede ser perjudicial y que, en muchos casos, pueden
pasar años conocer los efectos secundarios de determinadas sustancias.
Principales sustancias dopantes
Como
se ha indicado, la lista de productos prohibidos por el COl y las distintas
federaciones deportivas es extraordinariamente extensa, e incluye analgésicos,
diuréticos y otros compuestos farmacológicos que pueden enmascarar el uso de
sustancias dopantes. La siguiente relación sólo recoge los métodos de dopaje más
extendidos.
Estimulantes
Los
más empleados han sido ¡as anfetaminas, destinadas a combatir la fatiga mentar
el rendimiento físico. Además de crear adicción, aumentan la presión y la
frecuencia cardiaca, lo que puede provocar accidentes cardiovasculares. En
la actualidad, los sistemas de detección de este tipo de sustancias son muy eficaces,
por lo que su uso ha sido prácticamente erradicado de ¡a alta competición.
Betabloqueantes
Son
sustancias que reducen la tensión arterial y producen relajación muscular, al
bloquear la respuesta cardiovascular que promueve la adrenalina. Desde el punto
médico están indicados en el tratamiento de la hipertensión y de las
enfermedades coronarias. También se han utilizado para aliviar los síntomas de
los trastornos relacionados con la ansiedad. Se emplean en deportes que
requieren concentración y tranquilidad, como el tiro. Pueden provocar
bradicardia e hipotensiones severas, con colapsos y lipotimias.
Esteroides anabolizantes
Se
trata de derivados sintéticos muy similares a la hormona natural testosterona.
Producen hipertrofia muscular, permiten una mayor carga de entrenamiento y
reducen el tiempo de recuperación. Sus efectos secundarios están bien
documentados: masculinización en las mujeres e infertilidad, reducción de los
testículos y aumento del tamaño de los pechos en los hombres. En general,
incrementan el riesgo de ataques cardíacos y pueden provocar problemas
psicológicos. Su uso se puede detectar con análisis de orina hasta seis meses
después de su consumo.
Hormonas peptidicas
LaS
más empleadas son la hormona del crecimiento humano (GH) y la eritropoyetina (EPO).
Ambas son producidas naturalmente por el organismo y, por tanto, su detectación
es muy compleja. La hormona del crecimiento humano es utilizada en deportes que
requieren una gran masa muscular. Naturalmente es secretada por la hipófisis e
influye en el crecimiento del esqueleto humano y en otros procesos metabólicos.
La
eritropoyetina (EPO), secretada naturalmente por el riñón, estimula la
producción de glóbulos rojos, por lo que aumenta la oxigenación de la sangre y
de los músculos. Se emplea, sobre todo, en deportes de resistencia. Condensa la
sangre, o también puede favorecer infartos y otras dolencias cardiacas y
vasculares.
Fuente Consultada: Gran Enciclopedia
Universal
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