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"Egipto es un regalo del
Nilo"
Herodoto
EL PUEBLO: El origen del pueblo egipcio se
remonta a la prehistoria. Probablemente los primeros hombres llegados al valle
del Nilo fueron pastores de raza camita, de piel morena, venidos de Libia y de
Numidia hacia el año —6.000.
A
ellos se agregaron otras tribus camitas, de piel negra, venidos de Abisinia.
Posteriormente llegaron de Arabia tribus semitas, de piel blanca. La fusión y
mezcla de estas tres razas constituyó el pueblo egipcio.
Estos
primeros habitantes eran nómadas, y vivían agrupados en clanes, es decir, grupos
de personas descendientes de un mismo antepasado. Una vez radicados
definitivamente a orillas del Nilo, y ante la necesidad de organizarse para el
mejor aprovechamiento del río, se reunieron varios clanes vecinos constituyendo
principados independientes llamados "nomos”. Estos pequeños Estados fueron
confederándose a su vez, y se formaron así los dos reinos del Alto y del Bajo
Egipto. Posteriormente, con la unificación de ambos reinos, comienza la historia
de Egipto, la cual se desarrolla en los siguientes períodos:
• Imperio TINITA: El autor de esta
unificación es el caudillo militar Menes. Hacia el año — 3.500 proclama
Faraón de todo el Egipto y se corona con el Pchent, combinación formada con la
corona blanca del Sur, y la roja del Norte. Establece la capital del país en
Tinis y da comienzo a la 1ra. dinastía. Durante su reinado y el de sus
sucesores, Egipto consolida su unidad y se organiza políticamente.
• Imperio MENFITA. Hacia el año 3.000, el faraón
Zezer fundador de la 3ra. dinastía, traslada la capital a Menfis y da comienzo a
un período de gran esplendor. El poderío de Egipto comienza a expandirse hacia
los países vecinos. Es también la época de las construcciones monumentales: los
monarcas de la 4° dinastía, Keops, Kefrén, y Micerinos perpetúan su memoria con
la construcción de las Grandes Pirámides y la Esfinge de Gizeh.
Con
todo, con los faraones de la 9° y 10° dinastías sobrevienen las primeras
invasiones extranjeras de tribus libias, provocando un período de anarquía
militar.
• Antiguo Imperio TEBANO. Ante la naciente
decadencia, príncipes tebanos se sublevan, y hacia, el año — 2.100, logran
apropiarse del poder. Trasladan la capital a Tebas y dan comienzo a un período
de reorganización y fortalecimiento bajo los faraones de las dinastías, el
faraón Amenemat III manda cavar el lago artificial Meris, y ordena la
construcción del Laberinto, de los Colosos de Memnón y del Serapeum.
Lamentablemente este progreso fue detenido por un grave acontecimiento.
Hacia
el año -1700 un conglomerado de feroces guerreros avanza desde el Asia Menor y
sojuzga a Egipto por 200 años. Los egipcios los denominaron despectivamente “hicsos”,
es decir, reyes pastores, por su primitiva condición de nómadas. Eran tribus
semitas provenientes de la Mesopotamia, y expulsados de allí por las gigantescas
invasiones arias del 2° milenio antes de Cristo y que se estudiarán más
adelante. Traían consigo caballos y armas de hierro, y con estos elementos
desconocidos hasta entonces en Egipto,. pronto dominaron lodo el país. Las
inscripciones egipcias, aún nos hablan de su rapiña y ferocidad.
•
Durante el dominio de los hicsos se establecieron en Egipto numerosas tribus
extranjeras, y entre ellas llegan Jacob con sus hijos —semitas ellos también—,
los cuales al poco tiempo constituirán la prolífica nación hebrea.
Nuevo Imperio TEBANO. La nobleza egipcia que había
soportado de mala gana el dominio de los hicsos promovió una sublevación
sangrienta. Hacia el año -1.500, príncipes tebanos logran expulsar a los
invasores e inician el período de mayor esplendor y predominio egipcio. Durante
4 siglos Egipto será el país más poderoso del mundo. Entre todos los faraones de
las tres únicas dinastías que se suceden en el trono durante esta etapa, merecen
destacarse:
Tutmés I:
expulsa definitivamente a los hicsos y lleva las fronteras de Egipto hasta la
Siria.
Hachepsut:
su hija, gobernó el país durante 20 años con mano de hierro. A ella se
debe igualmente la construcción de grandiosos templos.
Tutmés III: su
esposo y sucesor. Se lo ha apodado el “Napoleón egipcio”. Emprendió 17 campañas
extendiendo su dominio hasta el Éufrates, y por el sur hasta Abisinia.
Amenofis III:
“el Magnífico”: monarca refinado, amante de las fastuosas obras. A él se deben
maravillosas construcciones de Lucor y Karnaks. Durante su gobierno el culto a
Amón logra el apogeo de la opulencia.
Amenofis IV: disgustado por los excesos
religiosos anteriores prohíbe la adoración de los ídolos. Aconsejado por
su esposa la reina Nefertiti, implanta en Egipto el monoteísmo, con la adoración
a Atón, el dios sol. Por sus ideas espiritualistas se lo ha considerado “el
genio más notable entre los orientales”.
Tutankamón: su
yerno y sucesor, joven de 22 años, destruyó la obra de su suegro restableciendo
los antiguos cultos. Se ha hecho célebre por haberse hallado intacto su
sarcófago rodeado de innumerables riquezas, en el año 1922.
Ramsés II: fue el más glorioso de todos los
faraones. Reinó 67 años y bajo su mando Egipto logró el más alto apogeo de su
historia. Todos los países del Cercano Oriente y del Este africano eran sus
aliados o le rendían vasallaje. No hay ciudad en el país que no posea monumentos
en memoria de sus victorias. Sin embargo, se supone que no le pertenecen todas
las obras que se le atribuyen, sino que deben repartirse con varios otros reyes
anteriores.
A su
muerte, sus sucesores denominados “los ramesidas” no logran conservar el gran
poderío alcanzado.
Imperio SAITA: decadencia y dominación
extranjera. La gran prosperidad alcanzada por Egipto le atrajo numerosas
expediciones de pueblos vecinos ávidos de conquista. Primeramente fueron los
aqueos y otros pueblos del Asia Menor a los que se llamaba “Pueblos del Mar”.
Ramsés III logró finalmente rechazarlos pero a costa de grandes pérdidas. Poco
después se desata la anarquía entre los jefes militares y los etíopes penetran
por el sur del país apoderándose de una parte del territorio.
Aprovechando este desorden, Asaradón, rey de Asiria, logra invadir y dominar
todo Egipto. Poco después, el faraón Psamético I consigue expulsar a los asirios
e inicia un último y corto período de esplendor. Su hijo Necao II continuó su
obra, y relacionándose con griegos y fenicios, dio un gran impulso al comercio.
Además, comenzó la construcción de un canal que debía unir el Nilo con el Mar
Rojo; en la ejecución de esta obra, marinos fenicios partiendo del Mar Rojo
llegaron a la desembocadura del Nilo, luego de costear todo el continente
africano. Sin embargo, no logró este joven faraón mantener el poderío egipcio.
En el año — 605 Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo derrota y se apodera de una
parte del país.
Finalmente, bajo el faraón Psamético III, los persas, al mando de Cambises, hijo
del gran rey Ciro, concluyeron con la independencia de Egipto, en el año -525.
Durante más de dos siglos Egipto perteneció a Persia. En el año - 333, Alejandro
Magno penetra en el Valle del Nilo, anexa el país a su imperio, y funda
Alejandría, su nueva capital.
A su
muerte, uno de sus lugartenientes el general Ptolomeo, inicia su célebre
dinastía, durante la cual Alejandría convirtiéndose en el centro de la cultura
de todo el Oriente. El faraón Ptolomeo XIII interviene en las luchas civiles de
Roma, y al declararse enemigo de Julio César, es destituido y reemplazado por su
hermana Cleopatra. Casada poco después esta reina con Antonio, el héroe romano,
entran en conflicto con Octavio Augusto, quien los derrota en el año — 39 en la
célebre batalla de Accio. Desde entonces Egipto se convirtió definitivamente en
Provincia Romana.
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