EHRLICH PAUL

EL DESCUBRIDOR DE LA PRIMERA DROGA PARA COMBATIR LA SÍFILIS

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PABLO EHRLICH (1854-1915): Médico alemán, Nació en Strehlen, Silesia (hoy Strzelin, Polonia) el 14 de marzo de 1854.Se doctoró en 1878 con una tesis sobre el análisis de colorantes histológicos .

A mediados del siglo XIX ya eran habituales los estudios histológicos, pero el número de colorantes disponibles era limitado. Cuando Ehrlich estudiaba medicina, empezaron a llegar un buen número de colorantes derivados de la anilina.

Descubrió las células cebadas de la sangre, clasificó los glóbulos blancos en linfocitos y mielocitos o leucocitos en sentido estricto, y estos en neutrófilos, basófilos y eosinófilos. Se adentró en la leucemia, leucocitosis, linfocitosis y en la eosinofilia. También acuñó el concepto de metacromasia y el de degeneración anémica.

Descubrió el efecto del arsenobenzol contra la sífilis, flagelo que atacaba el sistema nervioso, causando con frecuencia la parálisis y la muerte. Dio a su compuesto el número de serie 606, debido al orden numérico de la línea experimental, y posteriormente el nombre comercial de salvarsán.

Otra contribución de Ehrlich fue su teoría de las cadenas laterales, que representó un papel fundamental en la inmunología y la alergia. También, fue decisivo para uniformar los antisueros. midiendo con exactitud las dosis. Hasta la actualidad se emplea el sistema de unidades de Ehrlich, para indicar la potencia específica.

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La enfermedad vergonzosa: Sífilis
©Antes de que el bacteriólogo Paul Ehrlich descubriera el compuesto 606 en 1909, la sífilis constituía una amenaza mortal que no conocía fronteras. Solo en París, la «enfermedad vergonzosa» causaba más de tres mil muertes anuales. Transmitida únicamente por contacto sexual, la sífilis se consideraba incurable. (Se habían probado curas a base de mercurio y potasio pero habían1 resultado ineficaces.)

Sus víctimas estaban condenadas a un proceso de infección largo y horrible que producía desde llagas en la piel a la degeneración del sistema cardiovascular hasta la muerte. Ehrlich, cuyo trabajo en inmunología le había valido el Premio Nobel del año anterior, cambió todo eso.

Experimentando en su laboratorio, Ehrlich inyectó a conejos afectados de sífilis varias dosis de un producto químico de base arsénica que había inventado. Tras repetidos intentos, los conejos se recuperaban. Un par de semanas más tarde, Ehrlich repitió el experimento con más conejos infectados. Al cabo de tres semanas, también quedaron libres de síntomas. Ehrlich no sólo había descubierto la primera cura efectiva para la sífilis, también había legitimado la quimioterapia como práctica médica moderna.

En 1910, la «píldora mágica» de Ehrlich había tratado diez mil casos. Se vendió bajo el nombre de Salvarsan. La demanda era asombrosa. A finales de año, la empresa farmacéutica alemana que fabricaba el medicamento producía catorce mil frascos diarios. Ehrlich fue distinguido con honores y galardones y celebrado en la prensa popular como el «príncipe de la ciencia».

Algunos escépticos declararon que el Salvarsan era tóxico, pero Ehrlich explicó que se trataba de un riesgo calculado, como la cirugía. «El cirujano trabaja con un cuchillo de acero», escribió, «el quimioterapeuta, con uno químico, que utiliza para separar lo infectado de lo sano». El Salvarsan permaneció como la primera cura para la sífilis hasta mediados de 1940, cuando fue sustituido por la penicilina.

ALGO MAS....EL NACIMIENTO DE LA QUIMIOTERAPIA
Los descubrimientos de Pasteur dejaron pronto bien sentado que los microbios tenían intervención en muchas de las enfermedades que azotaban a la humanidad. Esto se vio confirmado, poco después, por otros descubrimientos, como los de Roberto Koch con el bacilo del ántrax y el de la tuberculosis.

No es de extrañar que, en estas condiciones, la sífilis, el gran azote de la humanidad desde hacía tanto tiempo, fuera objeto de atención, por parte de numerosos investigadores. Lo primero que se imponía era aislar el microorganismo causante de la enfermedad. Fue en 1905 cuando dos médicos alemanes publicaron el descubrimiento del agente causante.

Schaudinn y Hoffmann afirmaron por sus experimentos que el agente causante era un espirilo del tamaño de una milésima, o milésima y media, de milímetro. El problema había cambiado completamente de aspecto, porque era posible combatir a un enemigo al que ya se conocía. Se ensayaron vacunas, sueros y otros remedios del campo biológico, pero el resultado fue desalentador en todos tos casos. Surgió entonces la idea de combatir a este enemigo con armas químicas, en vez de las usadas hasta el momento.

Esta idea surgió a la vez, en laboratorios de distintas partes del mundo: en Liverpool y en Alemania empezaron a trabajar activamente en la búsqueda de un compuesto que fuera tóxico para los microorganismos y, a la vez, inocuo para el hombre.

La gloria de este descubrimiento estaba reservada al químico-médico alemán Pablo Ehrlich. Él fue el fundador de la quimioterapia: la curación de las enfermedades con compuestos químicos. Ehrlich nació en Breslau, y estudió medicina, sintiéndose atraído por la patología experimental. Poco tiempo después de terminar su carrera, entró a formar parte del profesorado de la Universidad de Berlín, donde pronto se le conoció con el sobrenombre de Doctor Fantasius, a causa de su fantasía y de su humor excepcional. "Debemos aprender a disparar sobre los microbios con balas mágicas", solía decir.

De Berlín pasó a Francfort del Main, y allí empezó sus estudios sobre los compuestos arsenicales, en los laboratorios químicos de Speyer. Haciendo gala de una extraordinaria paciencia y constancia, ensayó numerosos compuestos de arsénico sobre conejos infectados por la sífilis. Al llegar al compuesto número seiscientos seis de los ensayos observó actividad frente a las espiroquetas. Había encontrado la bala mágica.

El principio del tratamiento de Ehrlich era lo que el llamó "terapia sterilisans magna"; esto es, inyectar grandes dosis de compuestos arsenicales, inocuas para el hombre y, en cambio, letales para los gérmenes patógenos, sin que éstos se habituaran a la droga.

El 606 se conoce con el nombre de salvarsán. Ehrlich siguió trabajando en estas investigaciones y descubrió un compuesto de arsénico que superaba la acción del anterior; le dio el nombre de neosalvarsán.

Cuando, al fin de la guerra de 1914-1918, los Estados Unidos se apoderaron de las patentes alemanas, se cambió el nombre de salvarsán por el de arsfenamina. Se Reproduce aquí las fórmulas del salvarsán y del neosalvarsán:

FORMULA QUIMICA SALVARSAN

Los descubrimientos de Ehrlich dieron origen a toda una serie de brillantes trabajos, encaminados a encontrar nuevas "balas mágicas" para la guerra contra las enfermedades. Citemos, tan sólo, el hallazgo, al cabo de algunos años, de las sulfamidas, que marcaron un hito en la lucha contra el dolor.

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