El legado que el genial ingeniero
Alexandre-Gustave Eiffel dejó a posteridad se materializa en obras tan audaces
desde el punto de vista técnico como bellas estéticamente. Pocos saben que él
fue quien realizó el armazón metálico de la estatua de la Libertad, ya que la fama
de todas sus obras queda ensombrecida por la de la torre que lleva nombre,
construida en París para la Exposición Universal de 1889
Alexandre-Gustáve
Eiffel nació en Dijon (Francia), el 15 de diciembre de 1832. En 1855, tras
graduarse en la École Central des Arts et Manufactures, fue contratado por una
empresa belga especializada en ferrocarriles; trabajando en ella pasó varios años
en el suroeste de Francia, como supervisor de las obras del gran puente del
ferrocarril sobre el Garona, en Burdeos.
En 1864, establecido como
«constructor» y dueño de su propia compañía, se dedicó exclusivamente a los
trabajos con estructuras de hierro; diseñó, sobre todo, puentes para el
ferrocarril. Esta actividad resultaba especialmente importante en una época en
la que la expansión de este medio de transporte determinó la necesidad de
construir puentes capaces de soportar el peso cada vez mayor de unas locomotoras
paulatinamente, iban alcanzando más velocidad Entre 1867 y 1869, Eiffel construyó
cuatro viaductos en la línea férrea entre Gannat y Commentry, al oeste de V el
más impresionante de ellos es el de Rouzat.
Eiffel
trabajó en estructuras como la Galerie des Machines para la Exposición París de
1867, las estaciones de ferrocarril de Toulouse y Agen el puente Pia María sobre el Duero, en Oporto (1877), provisto de un arco de 160 m. de anchura. después, en
1884, el propio Eiffel superaría este récord en el viaducto del Garabit sobre el río
Truyére, en la región de Cantal, al sur de Francia; con sus 120 m, fue durante
muchos años el más alto del mundo. También proyectó la estación de ferrocarril
de Pest, en Hungría, y la cúpula del observatorio de Niza. Paralelamente tuvieron
enorme éxito sus diseños para puentes portátiles, que se vendían desmontados en
piezas por todo el mundo, para ser construidos in situ. Sin embargo, las dos obras que le
dieron fama imperecedera fueron la estatua la Libertad y la torre Eiffel.
La estatua de la Libertad
La estatua de la Libertad fue un
regalo que el pueblo de Francia realizó a Estados Unidos como símbolo de
amistad, en 1885. Los promotores de la idea fueron guste Bartholdi y Richard M.
Hunt; Gustave Eiffel quedó encargado de diseñar la estructura de hierro del interior
de la estatua y de supervisar las obras: calculó cuánta presión podía soportar
cada junta, cómo distribuir el peso y el modo de ensamblar las enormes piezas de
las que se componía la escultura, de la forma más segura. Esta compleja labor
fue realizada con una precisión y economía de medios nunca superadas.
(ver en este sitio: La Estatua de
la Libertad)
La Torre Eiffel
Gustave
Eiffel es universalmente conocido por la esbelta torre que lleva su nombre, y
que se ha convertido en un símbolo no sólo de París, sino de Francia entera. El
ingeniero la proyectó para la Exposición Universal que conmemoraba el centenario
de la Revolución Francesa. Sus planos fueron elegidos entre más de setecientas
propuestas presentadas.
Las posibilidades de la
arquitectura metálica alcanzaron su punto culminante con la construcción de esta
torre, la más alta de la época. En este sentido, las investigaciones del
ingeniero en el campo de las vigas de celosía y de su resistencia al viento
resultaron fundamentales. Los trabajos empezaron en la explanada del Campo de
Marte el 1 de julio de 1887, y terminaron dos años después; en ellos
intervinieron unos 250 obreros.
Como material básico se empleó hierro forjado y
colado sin revestir. En función de la naturaleza puramente estética de la
torre, Eiffel la concibió como una estructura abierta, elemento que le
proporciona una mayor ligereza. Gracias al original entramado de las vigas,
incluso con viento huracanados, la torre nunca se inclina mas 12 cm. Para anclar la
estructura en el suelo, Eiffel colocó cuatro pilares utilizan un sistema de
prensa hidráulica que ya había experimentado en la construcción de algunos de
sus puentes.
La torre se sustenta sobre grandes arcos parabólicos y, como ha
indicado, carece de funcionalidad alguna (en la actualidad está coronada por una
antena de comunicaciones). Los ascensores acristalados, diseñados por la estadoudinense
Otis Elevator Company, contribuyeron a hacer del monumento una de las
principales atracciones turísticas del mundo. Construida sin errores, sin
accidentes y retrasos, tal como señaló la revista Scientíflc American en
Junio de 1889, la torre fue inaugurada entre la admiración popular por Eduardo,
Príncipe de Gales.
Durante cierto tiempo, la torre
corrió el peligro de ser desmantelada, ya que fue considerada por muchos como una abominación de la arquitectura moderna. Especialmente «ofendidos» se
mostraron algunos intelectuales y artistas, como el poeta Paul Valéty La polémica
alcanzó su punto culminante en 1887, con la aparición de manifiesto titulado Protesta
de artistas en el periódico Lé Temps.
En él, personalidades de renombre del
mundo da la cultura solicitaban el abandono del proyecto en estos términos:
«Escritores, escultores, pintores y amantes apasionados de la belleza hasta ahora
intacta en París, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra
indignación en nombre del gusto francés despreciado y en el nombre del arte y la
historia francesa amenazados en contra de la erección en pleno corazón de nuestra
capital de la inútil y monstruosa torre Eiffel. ¿Hasta cuándo la ciudad de Paris
se asociará a las barrocas y mercantiles imaginaciones de un constructor de
máquina para deshonrarse y afearse inseparablemente? Pues la torre Eiffel, que
ni siquiera la comercial América querría, es, no lo dudéis, la deshonra de Paris
(...)».
Otros ciudadanos, sin embargo,
mostraron su complacencia; una vez clausurada la Exposición, el gusto del
público ya se había hecho a la presencia del moderno monumento, que no fue
desmantelado a los veinte años de su construcción, como se planeó en origen.
Con una altura superior a los 300
m, la torre fue el edificio más elevado del mundo hasta la erección del Edificiio
Chrysler de Nueva York, en 1930. Obra cumbre de su creador, este intento por extraer
todas las cualidades estéticas del hierro constituye la exaltación de la nueva
arquitectura y del progreso.
Últimos años de Eiffel: entre el
escándalo y la Investigación
En 1887, Eiffel recibió el
contrato más importante de su carrera profesional: la realización de las esclusas del
canal de Panamá, una empresa mastodóntica, que acabó derivando en el mayor escándalo
financiero del siglo. Las obras habían sido emprendidas en 1881 por la Compagnie
Universelle du Canal Interocéanique, dirigida por Leseps, autor del proyecto del canal de Suez. En los
ocho años que siguieron, hombres y máquinas trabajaron en el istmo, empleando
todos los recursos de la ingeniería francesa. Mientras tanto, Lesseps vendió
acciones a millones franceses, a fin de financiar la construcción que amenazaba
con fracasar, no solo como consecuencia de la enfermedades que afectaron a los
trabajadores de la dificil geografía del istmo, sino además por la mala
administración que condujo a la ruina a la empresa.
A pesar del interés que se tomó
Eiffel en el proyecto, la liquidación de la compañia constructora, en febrero
de 1889 derivó en su procesamiento por fraude —así como en el de Lesseps y su
hijo—, que culminó en una sentencia de dos años de prisión y una multa de dos
mil francos. A pesar de que Eiffel no había sido responsable del fiasco —la condena seria anulada
posteriormente comprometidos su honor y su reputación profesional, el ingeniero
decidió retirarse de los negocios.
Eiffel
dedicó los treinta últimos años de su vida a la investigación en los campos de
la meteorología, la radiotelegrafía y la aerodinámica. Intentó encontrar una
aplicación práctica a la torre utilizándola para sus experimentos como
observatorio meteorológico, oficina de correos y finalmente, para instalar una
antena de comunicaciones También construyó un túnel de viento a los pies de
esta estructura, y un segundo, mucho mayor, que aún permanece en servicio en
la Rue Boileau de París (1909). En Auteuil, a las afueras de la ciudad, realizó
el primer laboratorio de aerodinámica donde continuó trabajando durante la
Primera Guerra Mundial. Eiffel fue también el primero en señalar la posibilidad
de construir un túnel en el canal de la Mancha y un sistema de ferrocarril
subterráneo en la capital francesa.
Alexandre
Gustave Eiffel murió en Paris el 27 de diciembre de 1923. Ha pasado a la
posteridad por su genio matemático y su capacidad como ingeniero. Sus obras
prepararon el camino para los rascacielos.
CIFRAS Y CURIOSIDADES
• La altura, incluida la antena,
es de 320 m.
• En los días de calor es 15 cm
más alto, debido a la dilatación del metal.
• Se usaron dos millones y medio
de remaches.
• Su oscilación por efecto del
viento nunca supera los 12cm.
• Alcanza las 10.100 toneladas de
peso.
• Cuarenta toneladas de pintura
son necesarias cada año para repintarla.
• En un dia claro es posible ver
desde la cima la catedral de Chartres, a más de 70 km. de la capital.