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Organización del El Ejército de
los Andes— Para
albergar a los soldados que iban llegando, darles instrucción y preparar todo lo
concerniente a la expedición, San Martín situó su cuartel general en el
Plumerillo, cerca de la ciudad de Mendoza. La tarea fue ímproba, sólo realizable
por un héroe de su talla, porque todo estaba por hacer y no contaba con el
dinero necesario, pese a los esfuerzos de] gobierno y de todo el pueblo de Cuyo.
Por eso tuvo que aguzar su ingenio para sacar el mayor provecho posible de los
elementos que estaban a su alcance, contando para ello con eficaces
colaboradores.
La base de su ejército fue el
cuerpo de auxiliares de Chile, que al mando de Las Heras había intervenido en
los sucesos de 1814, que culminaron en Rancagua. San Juan, San Luis y Buenos
Aires enviaron hombres. Se incorporaron también oficiales y soldados chilenos,
con los que San Martín pensaba formar la base del ejército chileno cuando
ocuparan el país; O’Higgins fue asimilado con el grado de brigadier
general de las Provincias Unidas.
Para llegar a contar con los 5.000 hombres que necesitaba, solicitó la
Cooperación de voluntarios; se hizo una leva de vagos y fueron incorporados 700
esclavos de 16 a 30 años de edad; no se permitió alistarse a los que trabajaban
en la agricultura y en el comercio.
Para la fabricación de armas
se organizó una fabrica, dirigida por fray Luis Beltrán, sacerdote argentino que
actuó en Chile hasta Rancagua y que poseía profundos conocimientos de física,
matemáticas y fabricación de armas.
Se instaló un laboratorio, bajo la
dirección de Alvarez Condarco, para fabricar pólvora con el salitre de la
provincia. Un serio problema era proporcionar vestuario a los soldados. San Luis
envió bayeta, que fue teñida de azul, y el resto se fabricó en Mendoza; las
mujeres cosieron gratuitamente los uniformes. Con los restos de cuero del ganado
faenado, los mismos soldados confeccionaron zapatos, que forraban con trozos de
lana donados por el pueblo; con el cuero y los cuernos fabricaron chifles para
llevar agua.
Para alimentar a la tropa durante
la marcha, San Luis proporcionó ganado, preparándose charqui y una pasta de
charqui molido con grasa y ají picante, que comían disuelta en agua hirviendo.
También llevaron galleta, aguardiente, cebollas y ajos para combatir el frío y
el apuramiento. (imagen: O'Higgins)
En Buenos Aires y Mendoza se fabricaron 36.000 herraduras para las 12.000 mulas
y 1.500 caballos que necesitaba el ejército para transporte y formación de la
caballería, que también necesitó clarines y monturas. Buenos Aires envió un
puente de cuerdas; también se llevaron remedios en número suficiente.
En todos estos preparativos
colaboraron los gobernadores Vicente Dupuy, de San Luis, y José Ignacio
de la Roza, de San Juan, así como el pueblo cuyano. El director Pueyrredón
prestó su apoyo incondicional; decía en una carta: ..... aquí me miran
atrozmente, diciendo que desatiendo a la defensa de esto (del Norte), que no
pago a las viudas, asignaciones y oficialidad por contraerme todo a Mendoza. Sin
embargo, nada me arredra, porque yo obro lo que considero el mayor bien del país
en general.
San Martín entendió que habían
fracasado todos los intentos de derrotar a los realistas por el camino del Alto
Perú y, tomando muy en cuenta un plan elaborado en 1801 por el militar inglés
John Maitland, decidió que la estrategia más efectiva consistía en cruzar la
cordillera, con la ayuda de los patriotas chilenos liberar Chile y de allí
marchar por mar hacia Lima y, en combinación con Simón Bolívar, terminar con la
base del poder español en América
Para transportar agua
resolvió usar cuernos de vaca para fabricar recipientes individuales para cada
soldado. La comida
era el "charquicán", un alimento basado en carne secada al sol, tostada y
molida, condimentada con grasa y ají picante. Prensado era fácil de transportar
y se preparaba agregándole agua caliente y harina de maíz.
(fuente: elhistoriador.com.ar)
Para mantener el buen estado moral
de la tropa, San Martín introdujo la religión, mediante la obligación de oír
misa los domingos, hablándose en el sermón de los deberes para con Dios y con la
Patria.
Se creó un tribunal de
guerra, presidido por Bernardo Vera y Pintado como auditor de guerra; se
organizó el cuerpo médico con Diego Paroissien (inglés naturalizado) como
cirujano mayor y el limeño Zapata como segundo.
El 5 de enero dé 1817 fue nombrada
generala del ejército la Virgen .del Carmen, y también en la iglesia matriz se
juró la bandera, que habían confeccionado las damas mendocinas.
Los nombramientos más importantes
recayeron en Miguel Estanislao Soler, jefe del Estado Mayor, y como segundo, el
coronel Antonio Beruti, presbítero Lorenzo Guiraldes, capellán del ejército;
secretario fue el humilde emigrado chileno José Ignacio Zenteno; edecanes,
coronel Hilarión de la Quintana, teniente coronel Diego Paroissien y sargento
mayor Álvarez Condarco; agregados al estado mayor, figuraban los coroneles
Enrkiue Martínez, Ramón Freyre y Lucio’ Mansilla.
Entre los oficiales iban Mariano
Necochea, Juan Lavalle, Ambrosio Crames, Rudecindo Alvarado, Federico Brandzen,
etc. O’Higging era comandante del cuartel general y San Martín general en jefe.
Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart - Douzon - Wikipedia -
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