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Jonh Kennedy nació
en Brookline (Massachusetts) el 29 de mayo de 1917, segundo hijo del financiero
Joseph P. Kennedy, que fue embajador en Gran Bretaña durante el gobierno de
Franklin D. Roosevelt. Se graduó por la Universidad de Harvard en 1940, se dio a
conocer con la publicación de la ampliación de su tesis universitaria sobre la
falta de preparación de Inglaterra para la II Guerra Mundial. Participó en esta
contienda como oficial de Marina y fue héroe de la guerra del Pacífico.
ÉXITO POLÍTICO
INICIAL De regreso a Boston se afilió al Partido Demócrata y se presentó con
éxito a la Cámara de Representantes en 1946. Los votantes de Massachusetts le
eligieron al Senado en 1952. En 1953 contrajo matrimonio con Jacqueline Bouvier
con la que tuvo dos hijos. Durante su recuperación de una operación de la espina
dorsal, Kennedy completó bosquejos biográficos de dirigentes políticos (1956),
con los que obtuvo el premio Pulitzer en 1957.
Después de un
intento sin éxito para obtener la nominación vicepresidencial en la lista de
Adlai E. Stevenson en 1956, Kennedy comenzó a planear su presentación a la
elección presidencial de 1960. Asumió el liderazgo del ala liberal del Partido
Demócrata y reunió en torno suyo a un grupo de jóvenes políticos con talento, en
el que se encontraba su hermano y director de la campaña Robert F. Kennedy.
Obtuvo la nominación en la primera votación e hizo campaña con el senador de
Texas Lyndon B. Johnson como compañero en las elecciones frente al
vicepresidente Richard M. Nixon, nominado candidato republicano para la
presidencia. Obtuvo la victoria en las elecciones por un estrecho margen de
113.000 votos sobre un electorado de 68.800.000, aunque no pudo disponer sino de
una reducida mayoría demócrata en el Congreso. Fue el presidente más joven y el
primero católico de la historia de Estados Unidos.
LA 'NUEVA FRONTERA' El idealismo juvenil del nuevo presidente elevó las esperanzas de la
nación. Una primera orden ejecutiva de la nueva frontera, como se autodenominaba
la política del gobierno, estableció un cuerpo de paz de voluntarios
estadounidenses en el extranjero.
En 1961, su
primer año en el cargo, Kennedy fue criticado ásperamente por una serie de
acontecimientos internacionales adversos. Heredado del gobierno anterior un plan
secreto para derrocar al régimen cubano de Fidel Castro, Kennedy aprobó la
invasión de Cuba en abril por refugiados que operaban con la ayuda de algunas
agencias estadounidenses. El fracaso de la invasión en la bahía de Cochinos se
convirtió en una frustración personal para el presidente. Después, en primavera,
Kennedy consideró la posibilidad de enviar tropas a Laos, que estaba siendo
amenazado por insurgentes comunistas. Voló a Viena en junio para entrevistarse
con el primer ministro soviético Nikita Jruschov y ambos acordaron la
neutralidad respecto de esta cuestión, surgiendo, en cambio, el problema de
Berlín. Cuando se levantó el muro entre los sectores occidental y oriental de
Berlín en agosto, Kennedy respondió enviando un contingente militar a la ruta
terrestre hacia Berlín para reafirmar los derechos de acceso. Las tensiones de
la Guerra fría se agravaron cuando la Unión Soviética envió el primer hombre al
espacio en abril y realizó pruebas nucleares en la atmósfera en septiembre.
Respecto a
América Latina, Kennedy propugnó cambios en la política tradicional de Estados
Unidos hacia los Estados latinoamericanos. En varios discursos señaló la
necesidad de apoyar el desarrollo económico de los países latinoamericanos, bajo
sistemas democráticos, en un contexto regional en el que el éxito de la
Revolución Cubana -asentada tras la fracasada invasión de bahía de Cochinos-
contaba con numerosos simpatizantes en América Central y meridional.
En agosto de
1961 se celebró en Punta del Este (Uruguay) una reunión del Consejo
Interamericano Económico y Social (CIES) en donde había delegados de todos los
países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), incluida Cuba
(representada por Ernesto Che Guevara). En esta reunión se aprobó la creación de
la Alianza para el Progreso (ALPRO); en el texto oficial de su Constitución se
establece su objetivo general: "mejorar la vida de todos los habitantes del
continente"; para ello se proclamaron varias medidas de carácter social
(educación, sanidad, vivienda...), político (defendiendo la formación de
sistemas democráticos, según el principio de autodeterminación de los pueblos) y
económico (limitación de la inflación, mejora de la balanza de pagos, siempre
bajo la iniciativa privada). Para garantizar estos objetivos, Estados Unidos se
comprometía a cooperar en aspectos técnicos y financieros. La opinión pública
recibió con entusiasmo esta declaración, pero el programa fracasó debido a que,
tras el asesinato de Kennedy, sus sucesores limitaron la ayuda financiera
estadounidense en América Latina, prefiriendo acuerdos bilaterales en los que
primaba la cooperación militar.
ASUNTOS NACIONALES
Kennedy tuvo problemas en el Congreso de Estados Unidos, donde sus propuestas
más importantes para el estímulo económico, la reforma fiscal, la ayuda a la
educación y un bienestar ampliado quedaron obstruidas. Tuvo mejor suerte con sus
acciones ejecutivas, persuadiendo a importantes compañías siderúrgicas para que
dieran marcha atrás en los aumentos de precios en abril de 1962 y estimuló la
carrera para llegar a la Luna. Kennedy respondió enérgicamente contra los
esfuerzos para frustrar la integración de los negros en las universidades de los
estados del Sur amenazando incluso con el envío de tropas federales si no se
cumplían las leyes antirracistas. Para reforzar los derechos civiles, Kennedy
envió al Congreso un mensaje especial solicitando una legislación para acabar
con la segregación en los servicios públicos y dar al Departamento de Justicia
autoridad para llevar a cabo acciones en favor de la integración escolar. La
mayor parte de sus propuestas fueron promulgadas en última instancia en 1964 en
la Ley de Derechos Civiles.
La Alianza para el Progreso fue un programa para el desarrollo socioeconómico de
Latinoamérica que preveía un plan de carácter decenal y fue aprobado por la
Organización de Estados Americanos (excepto Cuba) el 17 de agosto de 1961, en la
conferencia que tuvo lugar en Punta del Este (Uruguay), a instancias del
presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy. El hecho de que Cuba no
firmara finalmente el acuerdo fue motivado por la esencia del mismo, que
pretendía fundamentalmente evitar la extensión de los principios políticos que
pudiera aportar al resto de Latinoamérica la triunfante Revolución Cubana
liderada por Fidel Castro.
El plan, diseñado para el periodo comprendido entre 1961 y 1970, buscaba la
cooperación y ayuda mutua de los estados firmantes, el refuerzo de sus
comportamientos democráticos y la redistribución justa de la riqueza obtenida
con la inyección económica que procuraría la inversión de los 20.000 millones de
dólares previstos. El fracaso de la Alianza estuvo en relación con la falta de
realización de las necesarias reformas agrarias y fiscales de los países así
como en la propia dirección de la política exterior estadounidense, que
suspendió determinadas ayudas y abusó del intervencionismo en algunos estados.
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