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La acción del príncipe Enrique y
la expansión portuguesa:
En tanto Castilla y Aragón enfrentaban
el
problema de la reconquista, Portugal y Andalucía iniciaron la expansión. En el
siglo XV la isla Madeira y parte de las Canarias estaban ocupadas por colonos
portugueses y españoles, respectivamente. A fines de siglo, Madeira producía
caña de azúcar y vid en cantidad suficiente para exportar.
Nació en Oporto el 4 de marzo de
1394, tercer hijo del rey João I de Portugal (1385-1433) y de Felipa de
Lancaster, hermana de Enrique IV de Inglaterra. Fue educado en la literatura, la
política y la guerra. Con algo más de 20 años (1415) toma parte en la conquista
de Ceuta, empresa en la que participaron más de cincuenta mil portugueses y unas
200 naves. A partir de entonces parece que surgió en el Infante la idea de
acometer la exploración de de las costas africanas.
Portugal, con extensas costas sobre el océano, buenos puertos, una considerable
población pesquera y una clase comercial que se había emancipado bastante del
feudalismo, estaba en condiciones de comerciar productos costosos. Los italianos
defendían sus derechos y, en consecuencia, Portugal y el oeste de España
buscaron nuevas fuentes comerciales. Conocían muy bien el
Atlántico, desde Islandia a Africa del Norte.
El
príncipe Enrique de Portugal (1394-1460) fue el que inició un plan sistemático
de exploración. La penetración en África se inició en 1415 con la toma de Ceuta
(Marruecos), que era punto clave del estrecho y camino hacia la región del oro.
Portugal
estaba atravesando una grave crisis económica. Conquistada Ceuta, no se lograron
las ventajas económicas esperadas y el fracaso engendró nuevas expediciones.
Zurara, cronista contemporáneo, enumera las razones que impulsaron al príncipe
Enrique a organizar estos viajes. Sostiene que primero fue el deseo de saber qué
había más allá del cabo Bojador, rodeado por Gil de Eannes en 1434. Diego Gómez,
quien descubrió en 1456 la desembocadura de los ríos Geba y Casamance, en sus
relatos de viajes, decía que el príncipe deseaba encontrar los países de donde
provenía el oro que llegaba a Marruecos por las rutas del desierto para
comerciar con ellos. Zurara coincide en ese punto, pero agrega que los
exploradores esperaban encontrar pueblos cristianos mas allá del país de los
moros. Además, se deseaba averiguar hasta dónde llegaba el poderío árabe y
buscar alianzas con cuanto príncipe cristiano pudiera hallarse.
En
1460 los portugueses llegaron a la altura de Sierra Leona buscando oro,
esclavos, marfil, caballos y la conexión con la India Gangética qúe pensaban
encontrar hacia el sur, siguiendo la concepción geográfica de Fray Mauro, o
cruzando Africa, si se seguía la teoría de Ptolomeo.
Muerto el príncipe Enrique, su sucesor, Alfonso V, tuvo más interés en tomar
Tánger. Igualmente, las expediciones hacia el sur continuaron; en 1475 estalló
la guerra entre Portugal y Castilla por ¡a determinación de la nobleza
castellana de excluir del trono a Juana (la Beltraneja), proponiendo en su lugar
a Isabel. Alfonso V se casó con Juana y reclamó el trono de Castilla.
Como
consecuencia, hubo encarnizadas luchas que se extendieron a Guinea. La zona fue
escenario de anormalidades y fricciones que Castilla castigó. Portugal replicó
con el hundimiento de barcos y muerte para la tripulación capturada en la zona
que consideraba como propia. La corona portuguesa reclamaba el monopolio
comercial basándose en la prioridad del descubrimiento y en las Bulas papales de
1454 y 1456 que otorgaron exclusivamente al príncipe Enrique y a la Orden de
Cristo el derecho y el deber de convertir a los indígenas de esa región.
La
lucha terminó con el Tratado de Alcaçovas-Toledo de 1479, por el cual Portugal
se reservó el derecho de ruta hacia el sur de Guinea y todos los archipiélagos,
salvo Canarias y Santa Cruz de Mar Pequeña. Castilla podía anexionar ‘otras
islas de Canarias’, si las hallaba hacía el oeste.
En
forma clara se nota que Portugal se desinteresó por la ruta hacia el poniente.
Bartolomé Diaz, experto navegante, descubrió en 1487 el Cabo de Buena Esperanza,
aunque el extremo sur del continente corresponde al de las Agujas; más al este
Supo sortear el peligro de las corrientes marinas y abrir el camino al Asia.
La
expedición de Vasco da Gama, que partió en 1497, sorteó el Cabo de Buena
Esperanza, hizo varias escalas en la costa oriental de Africa y llegó a Calicut
en 1498. Inmediatamente negoció con el rey local para adquirir especias. Reunió
cierta cantidad de pimienta y canela. Con ese cargamento regresó a su país.
Arribó a Lisboa en Setiembre de 1498. Así se cumplieron los objetivos que
Portugal se había propuesto. En tanto, Castilla se
proyectó hacia el Atlántico con el apoyo de marinos andaluces.
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