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Dr.Antonio Dubravcic Luksic
Ex Catedrático de Nefrología –Facultad de
Medicina –Universidad de Chuquisaca, Bolivia
Ex Editor de la Revista del Instituto Médico “Sucre” (Bolivia
Premio Nacional al Mérito Profesional (Medalla de oro) otorgada por el Colegio
Médico de Bolivia (1998) Premio al mérito profesional (medalla de oro) otorgada
por la Sociedad Boliviana de Urología
INTRODUCCIÓN:
Existen diferentes maneras de acercarnos al tiempo que ya pasó. Una de ellas es
a través de los recuerdos y otra es a partir de los vestigios de la actividad
humana, es decir, las fuentes históricas.
Todos
nosotros guardamos en nuestros recuerdos y en las cosas que producimos o
acumulamos la memoria del tiempo. Los álbumes de fotos, las cartas, los
"recuerdos" de momentos especiales, las grabaciones y todo lo que preservamos de
la destrucción nos ayuda a recuperar el tiempo pasado. Sin embargo, nunca
recuperaremos una imagen estática del pasado porque nuestro presente siempre
determinará la forma que damos a los sucesos del tiempo que ya pasó
Para
hablar del TIEMPO, consideramos oportuno remitirnos a la Biblia, cuya temática
constituye el hombre, sencillamente como tal sin recurrir a adjetivos de ninguna
naturaleza. "El Libro de los Libros", dice David Ben Gurión, “comienza con la
historia del primer hombre, que no era más que eso: sencillamente hombre”. De
esa manera, la Biblia puede considerarse como la tradición y la historia del
planeta Tierra y de la humanidad que lo habita.
Eclesiastés 2.3, nos relata de que en este mundo todo tiene su tiempo y todo lo
que hay debajo del cielo pasa en el término que se ha prescrito.
Un
tiempo para nacer
y un
tiempo para morir,
Un
tiempo para plantar
y un
tiempo para arrancar lo plantado.
Un
tiempo para destruir,
y un
tiempo para construir.
Un
tiempo para el amor,
y un
tiempo para el odio.
Un
momento para callar,
y un
momento para hablar...
Definición del Tiempo
El
hombre ha buscado definir el tiempo, ha tratado de responder algunas preguntas:
¿existe en realidad?, ¿Cuál es su forma?. ¿Es constante y eterno, o bien,
cambiante y efímero?.
¿Cuándo se originó el tiempo? Hace unos 15 mil millones de años sucedió un
fenómeno cósmico llamado Big Bang o "gran estallido" que dio origen al Universo.
Para
el hombre primitivo, el tiempo era una sucesión confusa de días y noches,
advertía la existencia de fenómenos de carácter cíclico... la luna cambiaba su
forma...
Platón : “El tiempo es la imagen de la Eternidad, el tiempo es tanto una idea
abstracta, como una realidad de la vida”
“El
tiempo es implacable porque nunca deja fluir y todo lo que existe está sometido
a su efecto”. (A.Einstein)
El
tictac de los relojes parece un ratón que roe el tiempo. Alphonse Allais
(1855-1905) Escritor francés.
El
tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace. Marco Aurelio
Emperador romano
¿Qué
es, pues el tiempo?
Si
nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.
San
Agustín (354-439) Obispo y filósofo
Medición del tiempo
El
tiempo más inmediato lo medimos, lo controlamos, con el reloj y el tiempo más
amplio lo medimos con el
Calendario. Mientras nos deslizamos por los años, los
meses, las semanas, las horas, los minutos y los segundos, raramente pensamos de
dónde vienen estas cosas o por qué hemos dividido el tiempo de una forma y no de
otra.
No
siempre ha sido así. Durante miles de años, el esfuerzo por medir el tiempo y
crear un calendario factible ha sido una de las grandes luchas de la humanidad,
un enigma para los astrónomos, matemáticos, sacerdotes, reyes y todos los que
han necesitado contar los días que faltan para la siguiente cosecha, calcular
cuándo hay que pagar los impuestos, o determinar el momento exacto de realizar
un sacrificio para calmar a un Dios colérico.
Para
el hombre primitivo, el tiempo era una sucesión confusa de días y noches, no
obstante de ello, advertía la existencia de fenómenos de carácter cíclico... la
luna cambiaba su forma...
El
sol y la luna, establecieron con sus movimientos aparentes, puntos de referencia
para medir el tiempo. Uno de los primeros instrumentos utilizados en la
antigüedad fue el gnomon, una varilla clavada en el piso, cuyos cambios en su
sombra determinaba el desplazamiento del sol en su ciclo diario. Es imposible
determinar cuando se descubrió que el movimiento aparente del sol se ajustaba a
un ciclo temporal, desde luego que este fue el primer hallazgo científico del
hombre. En este descubrimiento emplearon un punto de observación; tras comprobar
que el sol no salía siempre por el mismo punto, fueron señalando por medio de
estacas, la salida diaria del sol, al cabo de un tiempo, las estacas demostraron
que después de 365 marcas, el sol volvía a salir por el mismo punto, ello dio
origen al período de un año de 365 días. Algo similar a lo mencionado, es el
monumento megalítico de Stonehenge (al sur de Inglaterra), que constituye el
mayor calendario del mundo, fue construido aproximadamente 2.500 años antes de
nuestra Era.
El
desarrollo de la civilización motivó la adopción de unidades regulares para
medir el tiempo. El calendario es el sistema que se utiliza para marcar el
tiempo en años, meses, semanas y días, la palabra calendario deriva del latín “calendarium”,
con esa designación los romanos se referían a los libros de contabilidad.
Calendarium viene de Kalendae, era el primer día del mes lunar, cuando se tenía
que pagar las cuentas.
La
palabra almanaque proviene del árabe (al-manakh, ciclo anual), los primeros
almanaques eran unos calendarios que servían para documentar fechas de fiestas
religiosas. En árabe “al-manakh” significa parada en un viaje.
Almanaque Bristol se originó en 1832 en Nueva Jersey por gestión del médico,
Charles Bristol cuya faz ilustra la portada. El motivo de creación del
almanaque, fue para que sirva de guía para que los pacientes tomaran sus
medicamentos de forma correcta. Posteriormente se añadieron otros datos como el
santoral, los cuentos y los chistes. Bristol fue el dueño de la farmacia que aún
conserva su nombre, en 1856 la firma Lanman y Kemp Barclay compró la empresa y
añadió al almanaque anuncios de sus productos, como el Agua de Florida Murray y
Lanman, el Tricófero de Barry o la Brillantina Alka
CONCEPTO DEL TIEMPO EN LAS DIFERENTES CULTURAS
Egipto, cuatro milenios antes de Cristo se conocía el año solar de 365 días, con
12 meses de 30 días y 5 complementarios. El inicio del año estaba determinado
por la primera aparición en el amanecer de la estrella Sirius, este
acontecimiento coincidía ordinariamente con la crecida del río Nilo.
Babilonia, 500 años a de C. el astrónomo Naburiano, calculó la duración de un
año en trescientos sesenta y cinco días, seis horas y quince minutos. De
Babilonia hemos heredado la semana de siete días, la hora de sesenta minutos, y
el minuto de sesenta segundos, desde luego tenían formas ingeniosas para
realizar esos cálculos, convirtiendo la sombra de las estacas en grados, minutos
y segundos de ángulo, también utilizando Clepsidras o relojes de agua, datan de
la antigüedad egipcia y se usaban especialmente durante la noche, cuando los
relojes de sombra no servían. Las primeras clepsidras consistieron en una vasija
de barro que contenía agua hasta cierta medida, con un orificio en la base de un
tamaño suficiente como para asegurar la salida del líquido a una velocidad
determinada y, por lo tanto, en un tiempo fijo.
Los
griegos, establecieron en el año 776 a. de C. un calendario luni-solar que
contaba con 12 meses de 29 y 30 días alternativamente. El filósofo griego
Heráclito, afirmaba que toda la existencia constituye un flujo en movimiento: "
No puedes bañarte dos veces en el mismo río, pues las aguas que fluyen sobre ti
son siempre nuevas". El tiempo es representado como un río, donde todo se halla
sometido a un proceso de cambio en el instante en que es percibido.
En
Roma el año luni-solar, constaba de 10 meses lunares, los meses estaban
dedicados a sus dioses: Enero, procede de Jano, el dios romano. Su símbolo era
una cabeza de dos caras, mirando al Este y al Oeste (por donde sale y se pone el
sol). Febrero, nace del latín februa. Refiere a los Festivales de la
Purificación. Era el mes en el que los psicólogos romanos se tomaban vacaciones.
Marzo, nombrado así en honor a Marte, Dios de la guerra. Abril, probablemente
derive de aperire (abrir), ya que es la estación en la que empiezan a abrirse
las flores. Mayo, debe su nombre a Maia, la diosa romana de la primavera y los
cultivos. Las celebraciones en honor a Flora, la diosa romana de las flores,
alcanzaba su punto culminante el primero de mayo. Junio, puede derivar de Juno,
la diosa del matrimonio, o del nombre de un clan romano, Junius. Otros creen que
nace de juniores (jóvenes) en oposición a maiores (mayores, por mayo). Julio,
era el quinto mes del calendario romano primitivo, por lo que se llamaba
quintilis. En el año 44 a. C., luego del asesinato de Julio César, se lo llama
Julio porque ese había sido el mes de su nacimiento. Agosto, se llama así en
homenaje al primero de los emperadores romanos: Cayo Julio César Octavio
Augusto. Septiembre, era el séptimo mes del calendario antiguo, por lo que se
tomó su nombre de septem, siete. Octubre, durante los ocho años del emperador
Riveritum se lo llamaba ¡ octo!, que significa ocho. Noviembre, fue el noveno
mes, en latín novem. Diciembre, es el mes más festivo del calendario gregoriano.
DIAS
DE LA SEMANA
LUNES: Luna, Diana, diosa de la caza. MARTES: Marte dios de la guerra, MIERCOLES:
Mercurio mensajero de los dioses JUEVES: Júpiter rey de los dioses, VIERNES:
Venus diosa de la belleza SABADO: shabbath, DOMINGO: dedicado a Dios (Domine
significa Señor)
AÑOS
BISIESTOS
En el
año 45 a. de C. Julio Cesar, decidió corregir los errores del
antiguo calendario
romano y encargo al astrónomo egipcio Sosigenes de Alejandría, la confección de
un nuevo calendario introduciendo un día más cada cuatro años (año bisiesto),
los meses de abril, junio, septiembre y noviembre tendrían 30 días. Enero,
marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre con 31 días y febrero con 28
días, cada cuatro años, se duplicaría el 24, al que se conocía como el "Sextus
calendas martias" (que significa sexto día antes de marzo).
El
calendario judío es de tipo luni-solar, según Samuel, tiene su origen en la
creación del mundo, corresponde al año 3761 antes de Cristo, comienza con la
conmemoración de la salida de Egipto. Actualmente el calendario judío
corresponde al año 5766. Para calcular el año que concierne con el calendario
judío, se suma 3761 al año civil en curso. Los 7 días de la Creación marcan la
unidad básica del calendario hebreo, que culmina con el Shabat, los días
comienzan con la puesta del sol y terminan al anochecer siguiente
El
calendario Musulmán, tiene su origen en Hégira, marca la huida de
Mahoma
(imagen izquiera) de la
Meca a Medina en el año 622 de la era Cristiana, consta de 12 meses lunares de
29 y días alternativamente. La palabra Almanaque deriva del árabe Al-amanach o
"circulo de los meses" o calendario.
En
China el conocimiento de la astronomía se remonta al siglo IX a. de C.
lamentablemente en el año 230 a. de nuestra Era, un emperador destruyó los
textos antiguos, en los pocos textos que se salvaron, aparecen descripciones
como el Solsticio de Invierno, El calendario era lunar y el año se hallaba
dividido en 12 partes, comenzaba el día del Solsticio de Invierno
Los
Mayas en el tercer milenio a.C., tuvieron un desarrollo astronómico
polifacético, muchas de sus observaciones han llegado hasta nuestros días, por
ejemplo un
eclipse lunar del 15 de febrero de 3379 a.C.. Conocían con exactitud
la posición de los planetas, y la periodicidad de los eclipses. El Calendario
Maya se inicia con el día cero, de acuerdo al cómputo del tiempo correspondería
al 8 de junio de 8498. El año maya comprendía 365 días.
Los
Aztecas tenían dos calendarios, uno de ellos determinaba sus ceremonias
religiosas. El más importante, llamado Tonalpohualli, que ha sido encontrado
tallado en una gran piedra, que se conserva en el Museo Nacional de México.
Consiste en la unión de una serie de veinte signos, con otra serie de 13
números, la combinación de ambas series proporciona 260 días.
La
cultura Incaica (Perú y Bolivia), tuvo un gran desarrollo, los incas conocían la
revolución sinódica de los planetas con admirable exactitud, las anotaciones en
los quipus (cordeles con nudos) marcaban los días del calendario, que consistía
en un año solar de 365 días.
CALENDARIO GREGORIANO.-
El
Papa Gregorio XIII (imagen izquierda) introdujo el calendario que lleva su nombre, reunió a los
mejores astrónomos de la época, los cuales establecieron que en el Calendario
Juliano, se presentaba un desfase de 11 días, el equinoccio de primavera caía el
11 de marzo en lugar del 21 de marzo y la Iglesia Católica enfrentaba una
creciente confusión para determinar fechas como la Semana Santa.
Eventualmente como resultado del Concilio de Trento (1545-1563) se encomendó al
Papa hacer las reformas necesarias al calendario, en el mes de octubre de 1582
el Papa Gregorio XIII literalmente descontó diez días con el fin de restaurar el
equinoccio de primavera a la fecha correspondiente. Al abolir 10 días, del
jueves 4 de octubre que correspondía al Calendario Juliano se paso al día
siguiente viernes 15 de octubre, dando origen al primer día del Calendario
Gregoriano.
Este
cambio, suscitó algunas curiosidades, por ejemplo los dos exponentes más
importantes de la Literatura Castellana e Inglesa: Don Miguel de Cervantes
Saavedra y William Shakespeare murieron en la misma fecha. pero con diez días de
diferencia (Inglaterra no adopto del Calendario Gregoriano hasta el año de 1752.
Santa
Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582, le dieron sepultura al día
siguiente el 15 de octubre de 1582.
El
Calendario Gregoriano, que es el que utilizamos actualmente, tiene un error de
un día cada 3.000 años.
CONCEPTO DEL TIEMPO EN EL CRISTIANISMO
Con
la consolidación del cristianismo, la noción de tiempo experimentó un importante
cambio, ya que esta religión niega la posibilidad de un tiempo cíclico. La
pasión, muerte y resurrección de Jesucristo son hechos únicos, irrepetibles, y
dan un sentido a la existencia humana. De esta manera el tiempo es considerado
fundamentalmente lineal y orientado hacia el futuro, y el sentido de toda la
historia aparece como un desplazamiento en el tiempo, que tiene su origen en la
creación y que culminará en el juicio final, que será el final de los tiempos
LOS
RELOJES
En el
siglo XIII, en el lindero final de la Edad Media, apareció la primera máquina
industrial: el reloj. Los relojes primitivos, fabricados por herreros, estaban
hechos de acero y sufrían de la expansión y contracción que provocaban los
cambios en la temperatura. Eran inexactos en un rango de 15 a 30 minutos al día
y tenían que ser ajustados diariamente. Su propósito inicial era hacer sonar las
campanas cada hora en las torres de castillos, iglesias o centros de población.
En el
siglo XV se inventaron los relojes de una manecilla para marcar las horas y en
1505 el herrero alemán Peter Henlein consiguió construir relojes mecánicos tan
pequeños que podían llevarse en el bolsillo. Estos relojes, que se popularizaron
con el nombre de "relojes de saco" se montaban en cajas y en lugar de pesas
utilizaban resortes. Se llevaban en una bolsa, sonaban cada hora y funcionan
durante unas 40 horas.
La
primera revolución relojera se dio en el siglo XVII, cuando el científico
holandés Christiaan Huygens inventó el reloj de péndulo, alcanzando una
exactitud similar a la de los relojes de sol. El péndulo de Huygens funcionaba
movido principalmente por las fuerzas de la gravedad y sus relojes fueron los
primeros cronómetros capaces de contar los segundos. La idea de emplear el
péndulo para su aplicación al reloj la había formulado en 1636 Galileo Galilei
pero, viejo y ciego, no la pudo llevar a la práctica.
En el
primer reloj eléctrico, que se inventó en el siglo XIX, el péndulo no se movía
gracias a la acción de la fuerza de la gravedad sobre una pesa, sino mediante un
electroimán alimentado por una batería. En 1914 el norteamericano Henry Ellis
Warren accionó un reloj mediante un dispositivo electromotor y gracias a esto
inventó los primeros relojes eléctricos fiables.
Con
el desarrollo de la tecnología, se descubrió que un cristal de cuarzo vibra con
una frecuencia de 16.000 a 30.000 ciclos por segundo; en 1948 se construyó el
primer reloj atómico, con un margen de error de diez mil millonésima de segundo,
lo que equivale un error de un segundo cada 300 años.
Los
científicos alemanes han construido un Superreloj CS1, de cesio, con un peso de
una tonelada, durante un año de funcionamiento, ha permitido calcular que tiene
un error de un segundo cada treinta millones de años. Su funcionamiento se halla
relacionado con la Escala Coordinada del Tiempo Mundial, su sincronización
perfecta en el ámbito internacional, es indispensable para las redes de
noticias, mediciones de la tierra efectuadas a gran distancia para todo tipo de
orientación tanto en la aviación como en la navegación
EL
RELOJ DE LA CATEDRAL DE SUCRE
El
arzobispo Pedro Miguel de Argandoña encargo la compra en Londres (1765) de un
reloj para la catedral de Sucre, con un costo de 568 libras esterlinas.El reloj
arribó en barco a Buenos Aires, fue trasladado a Sucre en una recua de mulas,
vía Jujuy. En 1784 llegó a Sucre, se estrenó en 1786, hasta el día de hoy sigue
en funcionamiento
EL
TIEMPO EN LA LITERATURA.-
En la
literatura el concepto del tiempo ha sido motivo de permanente especulación.
Dante, imagina emprender un viaje por los fantásticos ambientes que se ofrecen
para el alma humana, lejos de la vida terrenal, citando pasajes anteriores a su
vida y profetizando acontecimientos como el descubrimiento de nuevas tierras en
occidente.
Goethe, describe a Fausto vendiendo su alma a Mefistófeles a cambio de revivir
su pasado. Así podríamos mencionar innumerables obras de la literatura mundial
que tienen como argumento fundamental el tiempo y el espacio: Julio Verne en
"20.000 leguas de viaje submarino". H.G. Wells en su obra "La máquina del
tiempo", que cautivo la imaginación con el lanzamiento de su viajero en el
tiempo.
Jorge
Luis Borges, vivió fascinado con el concepto del tiempo. Borges define: "El
tiempo es la sustancia de que estoy hecho, el tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río; él es el tigre que me destroza, pero yo soy el tigre. Es un
fuego que me consume, pero yo soy el fuego".Borges resume el concepto del tiempo
en un solo momento "el momento en que el hombre sabe para siempre quién es".
”Mirar el río hecho de tiempo y agua
y
recordar que el tiempo es otro río,
saber
que nos perdemos como el río
y que
los rostros pasan como el agua.
EL
TIEMPO FISICO Y EL TIEMPO BIOLOGICO.-
Desde
el punto de vista biológico, todos los ritmos naturales que afectan la vida del
hombre, se hallan regulados por el tiempo. La duración del hombre, al igual que
su estatura, varía según la unidad que se utiliza para medirla, la vida del
hombre se mide valiéndose los movimientos de las agujas del reloj. Para el reloj
que mide el día de un niño, es igual al de sus padres, pero en realidad esas 24
horas representan una fracción muy pequeña en la futura vida del niño, y una
fracción muy grande en la vida de sus padres, de esa manera el valor del tiempo
físico varía según miremos el pasado o el futuro.
Al
describir un tiempo físico, necesariamente debemos referirnos a un tiempo
fisiológico. Este se halla presente en todos los niveles fisiológicos del
universo, ya sea en el soma de una célula o en el mismo hombre. El tiempo
fisiológico depende de las modificaciones del medio y la respuesta de los seres
a esas modificaciones. El tiempo fisiológico, difiere del tiempo físico, por que
no tiene la precisión de un reloj.
La
relación que existe entre el tiempo físico y el fisiológico es comparada por
Alexis Carrel "Como un ancho río que corre por la llanura. En los albores de la
vida, el hombre corre alegremente a lo largo de la orilla, va más deprisa que la
corriente. Hacia el medio día su marcha disminuye, las aguas se deslizan con
tanta rapidez como su paso. Al anochecer, el hombre está fatigado, la corriente
continúa con su flujo. El hombre se queda atrás, luego se detiene y cae para
siempre, el río sigue su curso inexorable".
En
realidad, el río nunca ha acelerado su marcha, sólo se tiene esa ilusión al
retardo progresivo de nuestro paso. Cada uno de nosotros es el hombre que corre
a lo largo de la orilla del río y ve pasar las aguas del tiempo físico.
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López
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Bataller Estornell Francisco
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Castro Leal M. “México Arqueológico” Calendario Maya, Calendario Azteca; Monclem
Ediciones Florencia Italia 1998
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Borges Jorge Obra poética, 2. Edición Emecé Editores (Buenos Aires, 1977)
Alianza Editorial. Biblioteca Borges. Madrid, 1998.
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