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EXISTIÓ REALMENTE ROBIN
HOOD?
Quien fue realmente este personaje de legendario de la Edad Media?
A principios del Siglo
XIV por las profundidades del bosque de Sherwood vagaba un proscripto
cuyas hazañas lo convirtieron en el principal héroe popular de su
época. Su nombre es hoy conocido como Robin Hood. La historia de sus
hazañas ocupan muchos volúmenes Pero es cierta? Existió realmente este
hombre?
Robin era un nombre que los paganos daban generalmente a los seres
sobrenaturales, y el color verde, que era el que distinguía la
vestimenta del héroe, es el color tradicional atribuido al espíritu del
bosque.
También está extendida la teoría según la cual Robin Hood era
sencillamente uno de los personajes de las antiguas ceremonias del
primer día de mayo, que a través de los años pasó a ser primero una
leyenda y luego un presunto personaje histórico. Sin embargo, las
pruebas documentales indican que entre los siglos XIII y XIV un hombre
llamado Robin Hood vivió en Wakefield, en el condado de York; él
puede haber sido el proscrito de la romántica leyenda. Robin Hood (cuyo
nombre de bautismo era Roberto) nació alrededor de 1290; su padre, Adam
Hood, era un guardabosque al servicio de John, conde de Warenne y
lord del señorío de Wakefield.
En 1322, el amo del país de Robin era Thomas, conde de Lancaster. Robin
se ocultó en el bosque de Barnsdale, que en esa época cubría unos
48 kilómetros cuadrados y terminaba uniéndose al bosque de Sherwood, que
ocupaba otros 40 kilómetros cuadrados en el condado de Nottingham. Los
bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por
los romanos; esa ruta proporcionaba pingües ganancias a los ladrones de
caminos. En esta región nació la leyenda de Robin Hood.
Los proscritos le contestaron con toda calma que no los molestase,
porque estaban a punto de cenar, entonces el obispo de Nereford
ordenó a los guardias de su escolta que apresaran a Robin Hood y los
suyos. En Barnsdale y Sherwood hay otros nobles vinculados a
Robin Hood y su banda: del llamado Árbol Central, a mitad de camino
entre Thoresby y Welbeck, se dice que constituía el punto desde
el cual surgía la red de caminos secretos de Robin Hood, que se extendía
por todo el bosque.
Pero el árbol más famoso es el Roble Mayor, en Birkland. Entre
las anécdotas que se han transmitido a lo largo de los siglos acerca de
la valentía de Robin Hood, figura la visita que Robin, acompañado de su
íntimo amigo Pequeño John hizo a la abadía de Abbey. Los campos donde
cayeron las flechas fueron llamados desde entonces Cercado de Robin Hood
y Cercado de Pequeño John.
Pequeño John, segundo de Robin, recibió su irónico apodo a causa de su
gran estatura. Robin y sus hombres se hicieron célebres, entre otras
razones, porque desplegaron una actividad incesante en un territorio muy
amplio.
La bahía de Robin Hood, que dista muchos kilómetros de las costas del
condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda
tenía fondeadas allí numerosas barcas, que utilizaba para pescar y,
eventualmente, para huir de las autoridades. Durante uno de sus viajes,
Robin visitó la iglesia de St. Robin echó mano a su espada y, antes de
ser capturado, mató a 12 soldados.
Pero lo que transformó a Robin Hood en un héroe popular fue su defensa
de los desamparados. Uno de los más célebres relatos surgidos de los
robledales de Shetwood, es la leyenda sobre el encuentro de Robin
Hood con el rey Eduardo II. Narra que el rey, al saber que el número de
ciervos reales de Whetwood disminuía debido al apetito de Robin
Hood y su banda, decidió limpiar de proscritos el bosque. Cuando
encontraron a Robin Hood y a parte de su banda, éstos les exigieron
dinero; el rey les dio 40 libras y afirmó que eso era todo lo que tenía.
Robin tomó entonces 20 libras para distribuir entre sus hombres y
devolvió las otras 20 al rey. En ese momento, Eduardo II mostró a Robin
el sello real y comunicó al proscrito que el rey quería verlo en
Nottingham; Robin pidió a sus hombres que se arrodillaran ante el
sello real y juraran fidelidad al rey.
El nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros
de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de los salarios que
se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. A partir de esa
fecha, el nombre de Robin desaparece de los documentos oficiales para
sumergirse nuevamente en el folklore. Es posible que, después de
disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robin fuera
incapaz de ponerse al servicio de nadie, ni siquiera de su rey.
Las aventuras de Robin Hood en los bosques continuaron hasta cerca de
1346; se dice que murió en ese año, en el monasterio de Kirkiees.
La historia termina cuando Robin Hood consigue hacer sonar por última
vez su cuerno de caza, aportado por su fiel compañero, Pequeño John.
Antes de morir, Robin disparó una flecha desde la ventana de su
habitación, en dirección al bosque, y pidió que lo enterraran en el
sitio donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que
Robin eligió como tumba. La de Robin Hood es una historia romántica, que
se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600
años.
Fuente Consultada: Grandes Enigmas de
Nigel Blundell-Wikipedia-Diccionario Insólito-Grandes Aventuras del
Hombre |