PERÍODO ENTRE GUERRAS
Resumen Cronología Principales Hechos


  1914-1945: RESUMEN DEL PERIODO ENTRE DOS GUERRA

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PERIODO ENTRE GUERRAS HITLER

 

PERIODO ENTRE GUERRAS  MUSSOLINI

  PERIODO ENTRE GUERRAS  CRISIS 1929  
 

El Nazismo

 

El Fascismo

 

La Crisis de 1929

 

 

EL MUNDO ENTRE DOS GUERRAS (1914-1945): Las ilusiones sobre el progreso de la civilización occidental se derrumbaron en 1914 con el estallido de la Gran Guerra, que se desató como resultado de las tensiones acumuladas en los años que la precedieron. El desarrollo de la guerra fue largo y sangriento. Unos 10 millones de soldados murieron en las batallas, en las trincheras y en los hospitales de guerra. La entrada de los Estados Unidos en el conflicto aceleró el fin de la contienda y facilitó el triunfo sobre Alemania y Austria-Hungría, que vieron desmoronarse sus imperios.

El imperio ruso había sucumbido en 1917 con la revolución de octubre. En los primeros años de gobierno, los bolcheviques creyeron que su movimiento iba a ser simplemente el primer paso en una revolución continental. El fracaso de las insurrecciones en Alemania, Hungría e Italia les mostró que tal expectativa parecía irrealizable/ Rusia entonces se replegó, y buscó construir el "socialismo en un solo país". En algunos países -especialmente en los Estados Unidos- la década del '20 pareció una reedición de los prósperos años previos a la Gran Guerra. La generalización de los principios de la organización científica del trabajo a muchas ramas industriales permitió un importante aumento de la productividad y abrió la posibilidad de una expansión de la capacidad de consumo de la población, limitada por los bajos salarios. En otros países -como Alemania- la situación económica y social de posguerra fue muy difícil, aunque desde mediados de la década del '20 comenzó a mejorar. La recuperación de la economía mundial en esos años tenía bases endebles.

La vigencia de gobiernos democráticos en Europa también carecía de fundamentos sólidos. La crisis que estalló con el derrumbe de la Bolsa de Nueva York en 1929 arrasó con ambas y se convirtió rápidamente en crisis de la producción y el comercio mundiales. La caída de la producción se tradujo en un gran aumento de la tasa de desempleo, particularmente notable en los Esta dos Unidos y Alemania. Las respuestas a :a crisis variaron según los países, pero tuvieron e" común una modificación del papel del estado en la vida económica.

Algunos países atravesaron la Gran Depresión de la década del '30 manteniendo vigentes sus regímenes democráticos. En otros, dentro y fuera de Europa, se instalaron y afianzaron regímenes autoritarios. El fascismo italiano y el nazismo alemán fueron las formas políticas más influyentes de la época. En la Unión Soviética, que no sufrió de manera significativa el impacto de la Gran Depresión, la producción industrial creció vertiginosamente y la producción agrícola fue colectivizada. Estos cambios fueron acompañados por un férreo control por parte de la burocracia estatal y una concentración de las decisiones en las manos de Stalin. Bajo el gobierno del jefe nazi Adolf Hitler, Alemania llevó adelante un ambicioso programa armamentista, cuyo objetivo era prepararse para una nueva guerra. La sociedad alemana fue encuadrada dentro de las organizaciones nazis; los opositores fueron perseguidos y silenciados; la violencia contra los judíos preanunció el Holocausto.

El camino hacia la guerra fue allanado por la escasa disposición de Francia y Gran Bretaña a enfrentarse con Alemania. Desde 1936, la Alemania nazi avanzó decididamente hacia la guerra. Fue anexando, por medios militares o diplomáticos, nuevos territorios, estableció alianzas con Italia y con Japón y firmó un pacto de no agresión con la Unión Soviética. En 1939, la invasión alemana a Polonia desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Francia y Gran Bretaña, que habían hecho concesiones a Hitler creyendo que con eso evitaban la guerra, se vieron obligadas a combatir. Francia fue rápidamente vencida, Gran Bretaña resistió. Hasta 1942, alemanes, japoneses e italianos. parecían victoriosos. La entrada en la guerra de los Estados Unidos y la Unión Soviética dio un vuelco al conflicto. Después de tres años de combates, las fuerzas del Eje se rindieron.

HITLER Y LA ASCENSIÓN DE LOS NAZIS AL PODER:
El cabo austríaco

Adolfo Hitler había nacido en Braunau (Austria), cerca de la frontera alemana, en 1889. Desde 1907 hasta 1913 vivió en Viena, donde trató de ingresar en la Academia de Bellas Artes y, al no superar el examen, se aficionó a la lectura y a la política. Al parecer, el joven Hitler sufrió grandes privaciones en sus años de Viena, pero salió adelante gracias a su pensión de huérfano (su padre había sido funcionario de aduanas), al reducido patrimonio que heredó de sus progenitores y a sus trabajos ocasionales ilustrando postales y anuncios. Por entonces, Viena era un hervidero de antisemitismo, la vieja hostilidad hacia los judíos que tan gran número de víctimas propiciatorias había deparado a Europa a lo largo de los siglos. Hitler pronto adoptó esa doctrina en forma radical: «Me desagradaba el conglomerado de razas existente en Viena; me desagradaba la mezcla de checos, polacos, húngaros, rutenos, serbios y croatas...» El futuro dictador ya ansiaba realizar el sueño de una Alemania que dominara el continente, la vieja aspiración del kaiser. Cuando en 1913 salió de Viena camino de Munich, imaginaba que se urdía una conspiración mundial de judíos y razas inferiores con objeto de destruir Alemania. Sus ideas políticas y económicas eran difusas y contradictorias, pero el bolchevismo y la democracia le suscitaban temor y odio.

Durante la Primera Guerra Mundial, el joven austríaco sirvió como voluntario en un regimiento de infantería de la zona bávara próxima a Munich. Fue condecorado cinco veces y ascendido a cabo por su valerosa actuación como enlace en algunos de los más duros combates registrados en el frente occidental. Permaneció en el ejército hasta abril de 1920, primero como vigilante de prisioneros de guerra, luego como oficial instructor de las tropas desmovilizadas y finalmente como funcionario militar en el distrito de Munich. Por entonces, la capital de Baviera era escenario de reyertas tumultuarias entre los Freikorps y los comunistas. Hitler pudo observar directamente las fuerzas y debilidades de ambos grupos.

La ascensión de los nazis Hitler aún servía en el ejército cuando ingresó en el diminuto Partido Alemán de Trabajadores, donde fue inscrito como afiliado número 55 y séptimo hombre del comité directivo. Poseía una oratoria persuasiva, y sus encendidas acusaciones al gobierno de Berlín atrajeron a su causa multitud de veteranos. A mediados de los años veinte se erigió en principal portavoz e ideólogo del grupo que adoptó definitivamente el nombre de Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (Nationalsozialistiche Deutsches Arbeiterpartei), abreviado en Nazi. Su programa era una desafortunada combinación de nacionalismo pangermánico, ideas económicas radicales y odios particulares. Constituía en gran parte la prolongación de la personalidad de Hitler. Sólo arriba se ejercía la autoridad y sólo abajo la responsabilidad. El Führer («El Jefe») no podía equivocarse.

En 1922 los nazis ascendían a 10.000. En el invierno siguiente, tropas francesas y belgas marcharon sobre el Ruhr y exigieron a Alemania el pago de las reparaciones de guerra. El gobierno de Weimar aconsejó la resistencia pasiva y los obreros respondieron con huelgas y sabotajes. Al paralizarse la producción de carbón y acero en el Ruhr se espoleó la ya galopante inflación. El valor del marco frente al dólar descendió de 400 (mediados de 1922) a 7.000 (finales de 1923). La república parecía derrumbarse. A finales de 1923 los nazis de Baviera se unieron al movimiento separatista local contra el gobierno federal de Berlín. Desde el Putsch de la Cervecería —intento armado de derrocar al gobierno local, planeado en Munich—, Hitler decidió convertirse en dictador de Alemania. No logró sin embargo apoyo suficiente en el ejército y la policía, y sus SA (Sturmabtei-lung o «tropas de asalto») eran demasiado reducidas. El putsch fracasó bajo el fuego de la policía estatal y Hitler fue arrestado y juzgado por traición.
El gobierno de Weimar mostraba una clemencia suicida con los extremistas que se calificaban de patriotas.

Con anuencia de los jueces, Hitler y los periódicos de su partido convirtieron el juicio en foro para sus invectivas contra el gobierno. Aunque Hitler fue condenado a cinco años de reclusión en la confortable prisión de Landsberg, a los nueve meses ya obtenía la libertad provisional y hallaba tiempo para escribir la primera parte de Mein Kampf («Mi lucha»). Puesto en libertad bajo palabra, regresó a Munich, donde los nazis se habían disgregado. Aunque la ley le impedía hablar en público, Hitler halló el modo de reconstruir y consolidar el partido.
Mientras tanto, numerosos males de Alemania se habían aliviado. Las reformas financieras habían dominado la inflación y la violencia política había decrecido. El gobierno federal y los gobiernos locales mitigaron sus diferencias, mientras Gustav Stresemann, ministro de Asuntos Exteriores, mejoró la posición internacional de Alemania y en 1926 logró el ingreso del país en la Sociedad de Naciones. Murió Friedrich Ebert, presidente de la república desde su fundación, y fue sustituido por el mariscal de campo Paul von Hindenburg, héroe de la guerra, de 77 años de edad. Su prestigio tranquilizó a los nacionalistas que temían una república excesivamente democrática.

Después de restablecer su liderazgo en el partido nazi, Hitler, que recordaba su abortado putsch, preparó su acceso al poder por medios constitucionales. Comenzó por purgar el partido de aquellos elementos que se habían tomado en serio su «programa socialista» y se dispuso a ganar la confianza del ejército y el apoyo financiero de las clases conservadoras. Para contrarrestar las SA creó las SS (Schutzstaffel o «escuadrón de defensa»), cuerpo escogido de guardias, fieles sólo a su persona. Obtuvo la lealtad incondicional de Joseph Goebbels, director de la prensa nazi que había de convertirse en el psicólogo de masas más brillante del siglo. En 1928 el partido nazi alcanzó la cifra de 60.000 afiliados, y consiguió el 2,6 por ciento de los votos en las elecciones del Reichstag.

PARA SABER MAS... CUANDO en 1930 la Gran Depresión comenzó a extenderse por el mundo, ya había transcurrido algo más de una década desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Europa salió de la contienda arruinada política y económicamente. Además, no hubo forma de saber durante un tiempo cuántas de las grandes naciones, como Rusia e Italia, sucumbirían a la presión totalitaria de la izquierda o la derecha. No obstante, gradualmente, la situación se modificaba y al fin de los años veinte se pensó que la democracia llegaría a consolidarse.

En octubre de 1929, después de una exagerada prosperidad, el gran mercado de valores estadounidense se desplomó, y produjo un cataclismo cuya onda derribó uno tras otro los sistemas financieros y económicos del mundo. Las repercusiones de la crisis fueron profundas. En algunos países se sanearon los males con una adecuada política económica, como en Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo, en otros lugares, los acontecimientos tomaron un cariz distinto, particularmente en la Alemania vencida, que aún soportaba la prueba del Tratado de Versalles y desconfiaba de la lentitud de los resortes representativos. Ansiaba soluciones eficaces y un liderazgo decidido: sólo Adolfo Hitler parecía ofrecer ambas cosas.

En retrospectiva, la historia de los años treinta estuvo tejida de todas las ironías, azares, errores de juicio y propósitos dispares de una tragedia griega. La ascensión de los nazis en Alemania tuvo su paralelo en Japón, donde, con el inicio de la Depresión económica, su gobierno republicano liberal cedió el paso a un régimen militarista y autoritario con sueños de expansión. Ocurrió que los fascistas empezaron a probar sus músculos cuando las otras potencias mundiales estaban menos preparadas para ofrecerles resistencia. Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, cuyo temor a un repentino ataque alemán estaba plenamente justificado, se hallaban, no obstante, demasiado ocupadas en sus problemas internos para emprender una acción terminante. En el otro lado del globo, China sufría el quebranto de una guerra civil y la virtual amenaza del Japón.

La Sociedad de Naciones dirimió algunas disputas entre países pequeños, pero no pudo oponerse a las agresiones de los grandes. El mundo veía con espanto cernerse la tragedia, pero se mostraba incapaz de actuar. En 1938 resultaba ya ineludible la confrontación entre el fascismo y sus adversarios. Los oponentes del fascismo, sin embargo, divididos entre sí, se aferraban a la esperanza de que aún pudiera detenerse lo inevitable: que China lograra unirse y rechazar a los japoneses, que Mussolini abandonara sus sueños imperiales sobre el Mediterráneo y —lo más importante— que Hitler diera ya por satisfechas sus exigencias territoriales.

Cuando el mundo comprendió su error era demasiado tarde. En agosto de 1939, Hitler ultimó sus preparativos con un sorprendente golpe diplomático: un pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética. Nueve días después, el I de septiembre, las tropas alemanas cruzaron la frontera de Polonia y comenzaron los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

CRONOLOGÍA DE LOS PRINCIPALES HECHOS DE ESTE PERÍODO

1918 10 de noviembre: se firma el armisticio que pone fin a la primera Guerra Mundial.

1919 28 de junio: Alemania firma el Tratado de Versalles que establece la entrega de Alsacia-Lorena a Francia y la formación del pasillo de Danzig. Alemania se compromete a pagar cinco mil millones de dólares en marcos oro, primera suma a cuenta de una cuantiosísima reparación por daños de guerra. El Ejército alemán queda reducido a 100,000 voluntarios, y se prohíbe que las fuerzas germanas dispongan de carros de combate y de aviones militares. 31 de julio: en Weimar, la Asamblea Nacional alemana aprueba la constitución de la nueva república. 14 de septiembre: Hitler entra en el Partido Obrero alemán (destinado a convertirse en el Partido nazi). 1920 mero: se crea la Sociedad de Naciones, previa ratificación del Tratado de Versalles. Las primeras en ingresar son las grandes potencias aliadas: Gran Bretaña, Francia y Japón. El Senado norteamericano no ratifica el Tratado, por lo que Estados Unidos permanece al margen de la Sociedad 1921: Hitler es ya jefe absoluto del Partido nazi.

1922 28 de octubre: marcha sobre Roma de 25.000 fascistas encabezados por Mussolini, quien asume el control de Italia.

1923 8 de noviembre: fracasa el «putsch» de Hitler en Munich.

1925 1° de diciembre: el Pacto de Locarno, suscrito por Alemania, Bélgica, Francia, Inglaterra e Italia, garantiza la inviolabilidad de las fronteras germano-belgas y franco-alemanas. Francia, Bélgica y Alemania se comprometen a hallar una solución pacífica de sus diferencias. En consecuencia, los aliados aceptan retirarse de Renania.

1926 septiembre: Alemania ingresa en la Sociedad de Naciones.

1929 24 de octubre: se produce la crisis de Wall Street, con desastrosas repercusiones en la economía alemana.

1930 septiembre: los nazis obtienen 6 millones y medio de votos en !as elecciones, con lo que consiguen 107 escaños en el Reichstag.

1931 18 de septiembre: fuerzas japonesas atacan Manchuria. La Sociedad de Naciones protesta y el Japón se retira.

1932 31 de julio: el Partido nazi consigue la mayoría en el Reichstag. Hitler rechaza la coalición.

1933 30 de enero: Hitler es nombrado canciller en un gobierno de coalición. 23 de marzo: el Reichstag aprueba la ley sobre los plenos poderes, que confiere a Hitler el control absoluto del país. 14 de octubre: Alemania se retira de la Sociedad de Naciones.

1934 30 de junio: «noche de los cuchillos largos». 2 de agosto: muere Hindenburg y Hitler se convierte en Führer.1° de octubre: Hitler ordena el aumento hasta 300.000 hombres de los efectivos del Ejército, la creación de una aviación militar, a pesar de la prohibición, y el incremento de la
flota.

1935 3 de octubre: Italia invade Abisinia. La Sociedad de Naciones aprueba la aplicación de sanciones, pero Mussolini no desiste de la agresión.

1936 7 de marzo: las tropas germanas ocupan Renania. 18 de julio: estalla la guerra civil española. Las potencias occidentales manifiestan su intención de atenerse a una política de «no intervención». 25 de octubre: Mussolini y Hitler crean el Eje Berlín-Roma. 25 de noviembre: Hitler firma con el Japón el Pacto Antikomintern.

1938 4 de febrero: Hitler se convierte en el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Alemania.12 de marzo: los alemanes ocupan Austria «para poner término a una situación de desorden». Al día siguiente, Austria queda incorporada a Alemania. 24 de septiembre: Hitler requiere de los checos que evacuen el territorio de los Sudetes. 30 de septiembre: Hitler, Charnberlain, Mussolini y Daladier firman el acuerdo de Munich.

1939 15 de marzo: unidades alemanas entran en Praga y someten Bohemia y Moravia. 16 de marzo: Hitler anuncia que «Checoslovaquia ha dejado de existir».


 

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