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El
fenómeno de la esclavitud, universalmente repudiado hoy en día, ha sido sin
embargo una frecuente en la historia de la humanidad. De hecho, en algunas épocas
y lugares ha constituido el pilar básico de la estructura económica
La
esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas,
por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se
convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla,
emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso
disponer libremente de su vida.
Tradicionalmente han existen dos tipos
principales de esclavitud, la doméstica, en la que los esclavos o siervos -realizan
labores auxiliares en el hogar, y la «productiva», propia de los sistemas
económicos esclavistas, en la que desempeñan las tareas más duras del sector
primario, como el cultivo de las tierras o la minería. Para recuperar la libertad
preveían dos formas principales: la manumisión por parte del dueño o el pago de un
rescate económico, que podía efectuar el mismo esclavo, si era capaz de reunir
la cantidad necesaria.
La esclavitud en la Antigüedad y
en la Edad Media
La
institución de la esclavitud, cuyo origen es muy antiguo, está ya presente las
primeras fuentes escritas conservadas. Las civilizaciones mesopotámicas egipcia
la conocieron, e incluso la Grecia del periodo clásico, cuna de la democracia,
practicó el esclavismo. La prosperidad de la Atenas de Pericles se basaba, en el
comercio, muchos de cuyos productos eran manufacturados por esclavos, en la
agricultura y en la minería de la plata, que también empleaban manó obra
esclava.
La
Roma republicana e imperial conoció un sistema económico —«modo de producción» en
la terminología marxista— esclavista, gracias a una abundante mano de obra
procedente de las victoriosas guerras de conquista. Los esclavos trabajaban en
las minas, remaban en las galeras y cultivaban los campos.Incluso en las ciudades eran numerosos, pues la esclavitud doméstica estaba
generalizada entre las familias pudientes. Estos siervos domésticos tenían unas
condiciones de vida menos duras que a los demás. Por otra parte, existía un gran,
número de esclavos con conocimientos especializados, que desempeñaban diversas
funciones y gozaban de cierta consideración: orfebres, médicos, secretarios, mestros, etc. Mención aparte merecen los gladiadores, generalmente prisioneros
de guerra que no llegaban a integrarse en el sistema productivo; algunos, convertidos
en auténticos profesionales, alcanzaban la libertad merced a sus hazañas en el
circo. En el siglo I a. C. el gladiador Espartaco encabezó una revuelta de
esclavos que hizo temblar a ¡a misma Roma; los rebeldes fueron finalmente
derrotados por el cónsul Marco Licinio Craso y ejecutados la mayor parte de los
supervivientes.
Con
el paso del tiempo, el esclavismo romano fue decayendo por acción de varios
factores. Por un lado, el fin de las conquistas redujo las aportaciones de
nuevos contingentes de esclavos; sometidos a duras condiciones de vida, padecían
altos índices de mortalidad, con lo que -su número se reducía considerablemente.
Por otro lado, la influencia de ideologías como ‘el estoicismo o, el
cristianismo introdujo una crítica moral al hecho de que un ser humano pudiera
pertenecer a otro, como si fuera un objeto. Además, la escasez de mano de obra
rural a partir del siglo III movió a muchos propietarios a ligar a sus, esclavos
a la tierra, concediéndoles un lote de terreno y permitiéndoles formar familias,
para mejorar su productividad y asegurar la continuidad de la explotación. Con
el tiempo, estos ‘esclavos asentados se irían fundiendo con los pequeños
propietarios libres empobrecidos y convertidos en colonos, los cuales cedían la
propiedad de sus tierras, que seguían cultivando, a cambio de la protección de
un terrateniente poderoso: Juntos, conformarían en la alta Edad Media el grupo
de los siervos de la gleba, con una condición jurídica semilibre, pero ligados a
la tierra.
Tras
la caída del Imperio romano y la desaparición de su régimen socioeconómico, el
número de eslavos propiamente dichos se redujo drásticamente en la Europa
feudal, sustituidos en gran parte por esta nueva clase de campesinos serviles;
no obstante, existía aún un reducido número de siervos domésticos, normalmente
extranjeros y no cristianos.
Fuera
de Europa, otras civilizaciones también conocieron la institución de la
esclavitud. Los musulmanes, a pesar de que el Corán recomendaba la manumisión
desarrollaron un activo comercio de seres humanos durante la Edad Media.
La esclavitud en el mundo moderno
Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas
caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y
plantaciones morían a millares. Además, una vez cristianizados, se convertían en
súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para
su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles
comenzarán a llevar a América a esclavos africanos. Además, existía ya una
tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en
África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto ¡mitaron esta
práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor
centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.
Más tarde el resto de países europeos con posesiones en el Nuevo Mundo haría lo propio. Se calcula que
entre los siglos XVI y XIX, unos doce millones de africanos, de los cuales
alrededor de una cuarta parte murió en el camino, fueron trasladados a América e
Inglaterra acabó convirtiéndose en la principal acaparadora del lucrativo
negocio negrero, desarrollando un curioso
comercio triangular. Desde Europa
partían productos manufacturados (textiles, armas, alcohol, bisutería) hacia las
factorías la costa africana occidental, donde se cambiaban por la mercancía
humana, eufemísticamente llamada «ébano». Los proveedores solían ser reyezuelos
local que vendían a los prisioneros hechos en sus guerras contra otras tribus, o
tratantes profesionales que efectuaban razzias en el interior. Los esclavos eran
transportados en condiciones infrahumanas a los mercados americanos, donde a
cambio de ellos, se adquirían productos coloniales —tabaco, azúcar o metales
preciosos— que, a su vez, se vendían en Europa.
La abolición de la esclavitud
En el
siglo XVIII, la difusión de las ideas de la ¡lustración provocó un creciente
movimiento de oposición a la esclavitud y al comercio de seres humanos,
considerados una aberración moral. Fue sobre todo en Gran Bretaña,
tradicionalmente la principal beneficiaria, donde aparecieron sociedades que
propugnaban la abolición de esta práctica y que más tarde se extendieron a otros
países. En 1770 la esclavitud se suprimió en ¡os territorios metropolitanos de
Francia, Gran Bretaña y Portugal. El proceso de revolución e independencia de la
isla caribeña de Haití supuso por primera vez el fin de la esclavitud
en una colonia americana, lo que se extendió al resto de las posesiones
francesas. (1794), aunque Napoleón la restauró para traerse el favor de las oligarquías terratenientes (1802).
Paralelamente, varios países (Francia, 1791; Dinamarca, 1792; Gran Bretaña y
Estados Unidos, 1807; Holanda, 1812; las Provincias Unidas del Plata, 1813,
etc.) establecieron la prohibición del tráfico de seres humanos.
Pese a que en la actualidad la esclavitud está
legalmente abolida, en diversas partes del planeta todavía existe formas más o menos clandestinas de
esclavitud. Muchos niños trabajan en la industria textil artesana de la India
Finalmente, las principales potencias decretaron la abolición total de la
esclavitud: Gran Bretaña lo hizo en 1833; Francia y Holanda en 1848; Estados
Unidos en 1865, en el contexto de una guerra civil que se libró en buena parte
por este motivo, y España en 1870. Los países sudamericanos en su mayoría ya la
habían prohibido en la primera mitad del siglo XIX. El ejemplo de las sociedades
occidentales fue progresivamente seguido en el resto del mundo; tras la
abolición oficial por parte de los países de la península arábiga (1962) y
Mauritania (1980), la esclavitud como institución quedó legalmente extinguida en
todo el mundo.
En la
actualidad, todavía existen modalidades más o menos clandestinas de esclavitud
en países africanos y asiáticos, donde la miseria y el caos provocado Por las
guerras civiles impiden su completa erradicación. Algunas formas de explotación
laboral, en las que los trabajadores subsisten en condiciones ínfimas, Con
salarios de miseria y una libertad muy restringida, se asemejan bastante a los
horrores de las formas clásicas de esclavitud, por no hablar de las redes
internacionales de prostitución.
Critica al Comercio de Esclavo
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