|
El Escorial: Un bosque y un monasterio con mucha historia
Con una pequeña superficie en la que sólo conviven un total de
15.108 habitantes, el municipio madrileño El Escorial es uno de esos
lugares en el mundo que suele atrapar la atención de miles de
turistas, que a penas llegados a la región quedan totalmente
encandilados por la belleza arquitectónica e histórica, envuelta por
la inmensidad de la hermosura natural.

Perteneciente a la comarca de la Cuenca del Guadarrama, la comunidad
se encuentra ubicada en la zona noroeste de la región, con un
emplazamiento más que atractivo, ya que se sitúa cercana a la
vertiente meridional de la majestuosa Sierra de Guadarrama y es
atravesada por el río Aulencia, y sólo mantiene una distancia de 46
kilómetros de la ciudad de Madrid.
Según los datos históricos, no existe a ciencia cierta una verdad
absoluta acerca de su nombre, aunque la teoría más citada suele ser
aquella que señala que el mismo es un derivado de la palabra
“escoria”, que etimológicamente significa depósito de residuos de
fábricas metalúrgicas.
Lo cierto es que a pesar de ello, no existen documentos que
certifiquen la existencia histórica de este tipo de instalaciones en
aquella comunidad, con lo que la teoría suele perder fuerzas, en
confrontación con otras, como aquella que señala que el nombre de El
Escorial deriva de la palabra “escuridad”, término que se empleaba
en la antigüedad para “oscuridad”, y que guardaría relación con los
bosques oscuros y húmedos que existen en el lugar.
Más allá de ello, y de acuerdo a los documentos históricos, El
Escorial se transformó en un espacio apto para el asentamiento a
finales del siglo XI, con la llegada de los primeros campesinos
durante la época de la Reconquista por la Comunidad de Villa y
Tierra de Segovia, que generó un profundo proceso de repoblación
cristiana.
Fue durante la segunda mitad del siglo XVI, que Felipe II eligió
aquel pequeño poblado para llevar a cabo la construcción de un
monasterio, a fin de conmemorar la Batalla de San Quintín.
De esta manera, allí se emplazó el majestuoso Monasterio de San
Lorenzo de El Escorial, posibilitando a partir de ese momento que se
generara un entorno urbano y natural, que con el tiempo daría lugar
al nacimiento de un nuevo municipio. Por otra parte, el pueblo fue
declarado “villa”, con lo que se independizó de Segovia, logrando un
crecimiento económico y social realmente significativo.
Así fue que durante las últimas décadas del siglo XVI se erigieron
en el lugar una importante cantidad de edificaciones de gran belleza
arquitectónica, entre las que se incluyeron el Hospital Real, la
Casa Consistorial, la Iglesia de San Bernabé, además de la
construcción de calles, plazas y su embelleciendo con fuentes de
agua.
No obstante, a pesar del gran crecimiento de la región, el
desarrollo permanente de El Escorial se vio comprometido cuando en
el siglo XVIII se generó un pleito entre los monjes del Monasterio y
las autoridades municipales, que llegó a niveles impredecibles, por
lo que debió intervenir la Corona.
Ante esta controversia, el rey Carlos III decidió que lo mejor sería
estructurar un nuevo marco territorial, segregando de esta forma
parte del término de El Escorial, y posibilitando la creación y
fundación de lo que actualmente se conoce como el municipio de San
Lorenzo de El Escorial.
Con la llegada del siglo XIX, El Escorial se extendió
territorialmente, luego de que incorporara a una serie de pequeños
municipios que sufrieron las consecuencias de la despoblación, como
fue el caso de Navalquejigo y Peralejo, entre otros.
Posteriormente, el lugar
se convirtió en una de las comunidades más
visitadas por los turistas de todo el mundo, luego de que en 1861 se
inaugurara la estación de ferrocarril de El Escorial. Por supuesto
su economía pudo experimentar un importante progreso, pero esto se
registró más aún con la llegada de la Fábrica de Chocolates Matías
López, que posibilitó la creación de fuentes de trabajo a nivel
local.
Hoy, El Escorial es uno de los territorios protegidos por la
Comunidad de Madrid, después de que fuera declarado como Bien de
Interés Cultural, debido a la importancia histórica que posee cada
uno de los rincones de la localidad, por lo que actualmente es
denominado Real Sitio de El Escorial.
Asimismo, la UNESCO decidió en 1984 declarar al monumento llamado la
Casita del Príncipe como Patrimonio de la Humanidad, protegiendo de
esta forma y para siempre un espacio que nos relata una parte
importante de la historia. |