LA ESCRITURA CUNEIFORME, los sumerios

PRIMERAS CIVILIZACIONES: ORIGEN DE LA ESCRITURA

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LO QUE COMENZÓ COMO UN SIMPLE RECURSO PARA CONTABILIZAR LOS PRODUCTOS ALMACENADOS SE CONVIRTIÓ, TRAS UNA LENTA PERO CONSTANTE EVOLUCIÓN , EN EL HALLAZGO MAS TRASCENDENTAL DE LA HUMANIDAD. LOS SUMERIOS SIN SABERLO, HABÍAN ABIERTO LA PUERTA DE LA HISTORIA

En la Mesopotamia (entre los ríos Tigris e Eufrate) fue el primer lugar donde se desarrolló la escritura, hace más de 5,000 años, como resultado del crecimiento de las ciudades. Fue entonces cuando se hizo necesario crear un sistema de control para conservar los datos que interesaban al rey y a su gobierno: los impuestos, las transacciones comerciales, etc.

La escritura sumeria es la más antigua, y hoy se cree que se trata de una lengua emparentada con e! grupo turanio, de donde vienen el turco, el finlandés y el mongol. Poco después, comenzaron a registrarse por escrito también otros asuntos. Aparecieron así los libros sagrados, los libros de ciencia y las primeras obras literarias. La importancia del descubrimiento de la escritura fue tan grande que es a partir de ese acontecimiento cuando los historiadores sitúan el nacimiento de la historia.

Los más antiguos textos escritos mesopotámicos datan de alrededor del año 3000 a. de C. los sumerios utilizaron un sistema cuneiforme ("en forma de cuña") de escritura. Mediante el empleo de un estilizado punzón marcaron impresiones (en forma de cuña) sobre tablillas de arcilla fresca, las cuales eran introducidas en hornos o secadas al sol. Una vez secas, estas tablillas eran prácticamente indestructibles.

El uso de estas herramientas también supuso cambiar la forma en que se venían trazando los signos. De los dibujos geométricos de la etapa ideográfica se pasó a signos que, formados por pequeñas cuñas y marcas lineales, se parecían cada vez menos al objeto que en un principio representaron. Este tipo de escritura sería bautizada, miles de años más tarde, con el nombre de "cuneiforme" -del latín cunne (cuña)-

La escritura sumeria evolucionó de pinturas de objetos concretos a signos simplificados y estilizados, lo cual finalmente condujo a un sistema fonético que hizo posible la expresión escrita de ideas abstractas. En el tercer milenio, el sumerio fue el principal lenguaje hablado y escrito de Mesopotamia y de las áreas circunvecinas; sin embargo, en el segundo milenio el acadio lo reemplazó.

Después del año 2500 a. de C., los pueblos de lengua semítica adaptaron el sumerio cuneiforme para utilizarlo en sus propios lenguajes escritos (como se observa en el Acadio Antiguo). Al final, en Mesopotamia se utilizaron dos dialectos del antiguo acadio: el asirio en el norte y el babilonio en el sur.

Los pueblos mesopotámicos utilizaron la escritura, sobre todo, para llevar registros. Las tablillas cuneiformes más comunes registran transacciones de la vida cotidiana: marcas del ganado que conservaban los pastores para los propietarios, cifras de producción, listas de impuestos y pagos de salarios, cuentas, contratos y decisiones judiciales relacionadas con asuntos de negocios. También existen textos monumentales, documentos destinados a durar para siempre, como las inscripciones labradas en la piedra de las estatuas y de los edificios reales.

El sistema de escritura cuneiforme, pese a su progresiva simplificación, nunca resultó fácil de utilizar. Memorizar y aprender a combinar cientos de signos y usar la punta de caña con soltura requería mucho tiempo y dedicación. Por esto, desde la invención de la escritura, la figura del escriba dentro de la sociedad sumeria fue respetada e incluso venerada.

Los palacios y sobre todo los templos, núcleos de poder en las primeras ciudades, fueron el hogar y principal centro de trabajo de esta élite ilustrada. Como leer y escribir se convirtieron en una necesidad para prosperar en une sociedad cada vez más compleja se crearon talleres especiales para que los hijos de las familias influyentes pudieran aprender a grabar e interpretar el lenguaje escrito Así aparecieron las primeras escuelas de la historia.

Los documentos escritos pertenecientes a la civilización sumerio-acadia que han llegado hasta nuestros días muestran cómo los primeros habitantes de Mesopotamia supieron aplicar la escritura cuneiforme en todos los ámbitos de la vida cotidiana. De manera gradual, las escuelas se convirtieron en importantes centros culturales, puesto que la literatura mesopotámica se utilizaba con fines pedagógicos. Es más, de las escuelas de escribas surgieron nuevas producciones.

Otro cambio significativo que sufrió la escritura sumeria tras siglos de desarrollo fue el de la orientación de los textos. En los primeros documentos, los signos aparecen escritos en columnas de arriba a abajo, comenzando por el extremo superior derecho de la tabla. Posteriormente, a medida que los escritos se hicieron más extensos y las tablillas más grandes, se optó por comenzar a escribir líneas de signos de izquierda a derecha ,es decir, como se hace todavía en el mundo occidental.

Aunque la discusión sobre la invención de la escritura sigue abierta, los más modernos métodos de datación han confirmado que, si bien por pocos siglos de diferencia, las tablillas sumerias son realmente más antiguas que los jeroglíficos egipcios.

Imagen: Ejemplo de escritura sumeria, el Cono de Uruinimgina, informando de la reducción de impuestos

La escritura de la civilización del Nilo, que data del 3100 a. C. aproximadamente, evolucionaría paralelamente a la escritura cuneiforme pero, según algunas hipótesis, sólo habría comenzado a desarrollarse cuando ambas culturas entraron en contacto.

Más allá del debate que ha enfrentado secularmente a egiptólogos y orientalistas, lo que resulta evidente es que ambos sistemas compartieron durante milenios el honor de ser la principal forma de comunicación escrita de la Antigüedad.

En la inestable Mesopotamia, el uso de la escritura cuneiforme se prolongó en el tiempo gracias a que todos los pueblos que ocuparon la región -o fueron vecinos de ésta- pudieron adaptarla fácilmente a su propio lenguaje.

Los primeros que adecuaron la escritura cuneiforme a su fonética fueron los semitas acadios y los elamitas -a finales del III milenio a. C.- Posteriormente, durante el II y el I milenio a. C., la lengua acadia sería utilizada por los babilonios y los asirios. También los hurritas, del norte de Mesopotamia, los hititas, de Asia Menor, y el pueblo de Urartu, en Anatolia, transcribirían su lengua a la escritura cuneiforme.

El uso de los signos fonográficos se abandonó cuando, fruto de un proceso de simplificación del sistema de escritura egipcio, se inventó y desarrolló el alfabeto. Cada signo, desde entonces, pase a representar un único sonido.

Este sistema de escritura, creado por los fenicios -una civilización semita de la costa oriental mediterránea-, fue la base del griego y es el que todavía se utiliza en la cultura occidental.

En 1835 Henry Rawlinson, fue el primer investigador en conocer la escritura cuneiforme. Lograron avanzar en el descifrado gracias al descubrimiento de miles de tablillas en el Palacio de Nínive las que le permitían comparar.

En 1857, ambos estudiosos se sometieron a una curiosa prueba en la Real Sociedad Asiática de Londres. Consistía en realizar, por separado, una traducción de una tablilla determinada.

Si la traducción de ambos venía a coincidir en su mayor parte, el jurado consideraría que se había realizado con éxito el descifrado de la escritura cuneiforme. Y, por fortuna, ambos realizaron traducciones prácticamente idénticas. Así que, desde ese año, se considera logrado el difícil objetivo de comprender una lengua antigua escrita con unos caracteres desconocidos hasta entonces.

PARA SABER MAS...
EL SELLO CILÍNDRICO

Observemos el palo de amasar, ese utensilio que se usa para estirar la masa. Imaginemos que alguien se hubiera entretenido en grabar caracteres sobre toda la superficie curva del palote. Si lo hiciéramos pasar ahora sobre la masa, ésta quedaría marcada con caracteres en relieve.

En la antigua Babilonia, dos mil años antes de Jesucristo, todos iban con un pequeño rodillo similar al palote de amasar, colgado del cuello con una cuerda. Cuando tenían que poner una firma (y en esa ciudad todos eran grandes comerciantes y muy frecuentemente tenían ocasión de suscribir cartas, cuentas, préstamos, contratos, inventarios y hasta... letras de cambio) descolgaban el singular "sello" y con una sola pasada el autógrafo estaba hecho.

El utensilio tenía, lógicamente, dimensiones proporcionadas al uso: un diámetro de diez a quince milímetros y una longitud de un dedo. Los había de cristal, alabastro, ónix, ágata o mármol.

¿Cómo podían, los grabadores babilonios, hacer un trabajo tan pequeño en materiales tan duros? En los primeros tiempos empleaban un taladro de arco; pero hacia el siglo VIII a. de J. C, un ignorado "ingeniero mecánico" inventó el torno.

Con esta máquina, la tarea se simplificó, lográndose al mismo tiempo una mayor precisión. El trabajo era favorecido por el empleo de polvos abrasivos extraídos de piedras durísimas como el corindón. De este modo pudieron grabarse sellos que son pequeñas obras maestras, con dibujos de leones alados, águilas y árboles.
LA ESCRITURA CUNEIFORME

En la antigua Mesopotamia se escribía mediante incisiones hechas con un agudo estilo triangular sobre una tableta de arcilla blanda. Inmediatamente después de hecha la inscripción, la tableta era endurecida al sol, juntó al fuego o en un horno, y se convertía en un manuscrito indeleble. El estilo imprimía a cada rasgo de esta escritura una forma de cuña ("cuneus"), motivo por el cual ha dado en llamársele escritura cuneiforme.

Este tipo de signo —como los sellos que antes citamos— ya lo utilizaban los sumerios (Baja Mesopotamia) hacia el 3200 a. de J. C. Sin duda alguna derivó de una escritura figurativa más remota, que éstos pintaban en su cerámica (¿3600 a. de J. C.?), cuyos dibujos se simplificaron, convirtiéndose, sobre la arcilla blanda, en signos convencionales. Y estos signos ya no representaron figuras, sino sonidos silábicos (escritura fonética).

Cuando se necesitaba guardar o remitir alguna carta o documento, como lo hacemos hoy bajo sobre, se cubría la tableta escrita con otra, pegando sus bordes, y encima de esta última se inscribía el nombre del destinatario. Luego iba al horno. Para leer semejante carta, el recibidor rompía la tablilla de cubierta —como nosotros rasgamos el sobre— y quedaba a su vista el manuscrito. Los sumerios leían de derecha a izquierda, y los babilonios lo hacían al revés.

Hacia el 2700 a. de J. C. ya había en el Sumer grandes bibliotecas. En las de Babilonia las tablillas estaban clasificadas en tinajas colocadas en anaqueles. Cada tablilla tenía indicado en el borde a qué tratado pertenecía. De las ruinas de Nínive se exhumaron, en 1872, más de 30.000 tablillas, de las que todavía no se ha descifrado la mitad. Son obras de medicina, astronomía, matemáticas, historia, diccionarios, poemas, etc., que integraron la biblioteca de Asurbanipal (669 - 626 a. de J. C.

Fuente Consultada:
La Historia del Mundo DK Grupo Z
Enciclopedia Estudiantil Tomo VII Editorial CODEX

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