|
HACIA UNA NUEVA FORMA DE
ORGANIZACIÓN POLÍTICA: EL ESTADO MODERNO
En
Europa a mediados del siglo XV, ocurrieron transformaciones en la economía y en
la sociedad, tales como la reconstitución de la agricultura, cambios en la
organización del trabajo artesanal, un gran desarrollo del comercio y
descubrimientos de nuevas tierras y por otro lado se produjeron cambios en la
forma de organización política. Las monarquías de España, Inglaterra y Francia,
por medio de diferentes caminos, lograron centralizar progresivamente el poder
político.
Se
descubrieron nuevas fuentes de riqueza, las rutas comerciales de la Europa
medieval eran limitadas y hacia el final del siglo XIV e inicios del siglo XV,
se descubrieron nueva zonas (India, África y América) y rutas comerciales, lo
que trajo aparejado el ingreso de metales preciosos como la plata, oro y
especias; también a la vez se desarrollaron las finanzas internacionales debido
al nuevo comercio y nació una nueva clase social: la burguesía, una nueva clase
adinerada, que tenía como profesión la acumulación de la riqueza.
Hubo
una revolución en los métodos de cultivo de la tierra, gracias al progreso de la
ciencia y de la tecnología, y, en consecuencia, en la distribución de la
propiedad territorial. Por último se llevó a cabo un movimiento en contra de la
corrupción de la iglesia.

En
esta ilustración un duque adopta la postura de "los justos deberes" y reconoce
como legitimo a un nuevo rey de Francia. Sin embargo era frecuente que los
señores encuentres excusas y no realizaran estas ceremonias
De la fragmentación a la
centralización de la autoridad
La
fragmentación de la autoridad se produjo en el plano político, y fue una de las
características más importante del feudalismo. En cada señorío, los
señores dictaban y aplicaban la justicia, imponían y cobraban los tributos a los
campesinos, imponían las obligaciones a los siervos y formaban ejércitos. Pero
la desaparición gradual de la servidumbre, a partir de la crisis del siglo XIV,
amenazó directamente la autoridad de los señores feudales.
La
producción agrícola comenzaba a destinarse al mercado, y el trabajo, en algunas
regiones rurales, ya no estaba asegurado por obligaciones personales. Los
ejércitos privados de los señoríos (a veces, sólo bandas armadas) resultaron
cada vez más insuficientes para asegurar el trabajo y el orden en las tierras de
los señores, ya que los campesinos se trasladaban en diferentes direcciones a
escala regional.
Una
autoridad centralizada, en cambio, podía organizar un ejército también
centralizado. Por esto, la centralización de la autoridad política fue un
instrumento eficaz para mantener al campesinado bajo la dependencia y
explotación de la aristocracia feudal. De esta manera el poder del rey se fue
fortaleciendo.
El fortalecimiento del poder real
El
poder político de los reyes se fortalece y se sustenta gracias a la idea del
origen divino del
poder del rey, contribuyendo de esta manera, al régimen de monarquía absoluta.
La Monarquía constituyó un Estado moderno basado en una fuerte dirección de
gobierno, con un territorio definido y con una comunidad de individuos
obedientes y sometidos al poder real.
Las
monarquías tuvieron que enfrentarse con la nobleza feudal para consolidar la
autoridad real. Los señores no estuvieron fácilmente dispuestos a ceder al rey
su autoridad. Pero el mantenimiento del dominio de la nobleza como grupo sobre
los campesinos, hizo necesaria la destrucción de aquellos señores que se
opusieron a los avances de la monarquía. Al mismo tiempo la tierra pasó a ser
propiedad privada de los señores para compensar la pérdida de autoridad política
de la nobleza feudal.
A
partir del siglo XV, las características de los Estados modernos fueron las
siguientes:
• la
centralización del poder político y su concentración en un soberano —el rey o
príncipe—, que era el único que tomaba las decisiones;
•
la
obligación de obediencia al rey por parte de todos los habitantes de los
territorios del reino (incluidos los que vivían en los territorios de los
señoríos);
•
la
creación y utilización de instrumentos nuevos para asegurar la obediencia al
poder centralizado: las nuevas instituciones políticas como el derecho, la
burocracia administrativa, el ejército, y la diplomacia, entre otras.
Un Estado territorial y soberano:
En
los inicios de esta transición (sistema feudal - monarquía) la soberanía del rey dependía de obtener la obediencia de un número cada vez
mayor de habitantes del reino y para consolidar su poder, las monarquías
tuvieron que luchar contra los señores feudales, en sus señoríos, y las comunas
de algunas ciudades que en otras épocas habían obtenido esa libertad.
Cada
Estado tuvo que establecer su independencia y autonomía frente a los demás
Estados para definir el territorio que le pertenecía.
Según
el jurista francés Jean Bodin en su obra “Los Seis Libros de la República”
(1576) la soberanía significaba:
• El
control absoluto del poder por parte del soberano;
• El
ejercicio vitalicio del reinado;
• El
rey podía dictar leyes y derogarlas, según su voluntad.
Pero,
según Bodin, el rey debía respetar las llamadas normas inquebrantables del
derecho natural (la familia, la propiedad privada), y las leyes fundamentales
del país.
El jurista francés Jean Bodin
contribuyó con su obra a la fundamentación del nuevo Estado de los inicios de la
Edad Moderna. Su obra Los seis libros de la República se publicó en 1576, en
una época en que peligraba la unidad del país y del reino de Francia. Por esto,
sus lecciones de soberanía tuvieron como primer objetivo el mantenimiento de
Francia y de la monarquía francesa.
Las
nuevas instituciones: Desde
el siglo XVI, se fueron consolidando nuevas instituciones políticas en los
nuevos Estados, que fueron (y son) los instrumentos a través de los cuales los gobernantes
ejercen su autoridad sobre los gobernados y que, además, les permiten obtener la
efectiva obediencia de éstos.
Las instituciones son, por ejemplo, las normas y las leyes; y también forman
instituciones las personas empleadas por los gobernantes para cumplir funciones
de gobierno, un ejército permanente, una burocracia administrativa, un sistema
de impuestos, y la diplomacia internacional.
Los
Estados sirvieron para proteger la propiedad privada y los privilegios de la nobleza
feudal, y para mantener a los campesinos bajo su dominio. Pero las nuevas
instituciones políticas también beneficiaron a los grupos burgueses dedicados al
comercio y a las manufacturas. La centralización económica, la expansión
ultramarina y la unificación de un sistema legal, contribuyeron al proceso de
transición del feudalismo al capitalismo.
El
escritor florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) en su obra El Príncipe,
sostuvo que en la política los principios deben someter-se a las exigencias
fortuitas del momento y a una táctica oportunista. Su ideal ya no era el
soberano moderado, justo y generoso de los teóricos medievales, sino el príncipe
que sólo tiene en cuenta el interés del Estado, que es el suyo propio. En la
dedicatoria que Maquiavelo escribió en El Príncipe, afirmó: “No puede un señor
prudente, ni debe, observar la fe cuando tal observancia se le vuelve en
contra.”
(ver
su biografía y pensamiento)
|