No Pierdas Tiempo Diversión e Ingenio Los Mejores "10"
Sonico Meneame
Maravillas del  Mundo Lo Más Visitado Todo a lo Grande!...

Twitter

FRANCIA
 EL ESTADO ABSOLUTISTA - ENRIQUE IV  BORBÓN - EDICTO DE NANTES

 

 


Crisis Feudal

El Absolutismo

Luis XIV

Sociedad Estamental

La Ilustración

Revolución Francesa


La formación del Estado moderno en Francia fue un proceso muy diferente del que se dio en España. La monarquía no tuvo el problema de tener que unir reinos diferentes con tradiciones políticas y culturales opuestas. Además, como no tuvo la ventaja de ingresos provenientes de un imperio colonial, se vio obligada a llevar adelante la centralización fiscal y administrativa del reino, lo que reforzó la centralización de su poder.

La monarquía de los Capeta extendió lentamente su soberanía, durante los siglos XIII y XIV, desde el centro de Francia hasta Flandes y el Mediterráneo.

Los Valois y la Consolidación del Estado Moderno Francés

A mediados del siglo XIV, la dinastía de los Capeto se extinguió e Inglaterra pretendió el trono de Francia. Pero la mayoría de la nobleza francesa se opuso a tener un rey inglés y apoyó a Felipe de Valois. 

La lucha por imponer a la dinastía Valois, de origen francés, y expulsar a los ejércitos ingleses, facilitó el proceso de formación de un Estado moderno. Hacia finales del siglo XV, el poder real estaba fortalecido por un ejército regular y un impuesto directo que no podía ser discutido, pero todavía no se había logrado organizar una administración unificada.

El prestigio de la dinastía de los Valois creció cuando Francisco I decidió enfrentar a Carlos V y dirigió a la nobleza bacía guerras exteriores, para conquistar Italia. Pero después de la decisiva victoria española de San Quintín (1557), en 1559 se firmó la Paz de Cateau-Cambrésis. Francia debió renunciar a sus pretensiones sobre Italia y desde entonces Felipe II de Epaña intenvino en la política francesa.

 

 

 

 

 

 

 

Enrique IV de Borbón declaró «París bien vale una misa” cuando en 1593 se convirtió al catolicismo, con lo que se puso fin a la guerra entre católicos y protestantes. La política se separó de la religión y la nueva monarquía francesa se afianzó por encima de todas las facciones.

 

 

 

 

 

 

 

Las guerras de religión y el origen del absolutismo

Luego de la muerte de Enrique II de Valois, comenzó un largo conflicto religioso entre los hugonotes (protestantes franceses) y los católicos, dando origen a una guerra civil con la monarquía vacante. Esta lucha desencadenó conflictos sociales más profundos; y pronto se enfrentaron por el poder las familias más importantes de la nobleza francesa.

Para sobrevivir los pequeños propietarios rurales sin recursos se unían a los ejércitos católicos o protestantes. Los impuestos reales que había que pagar para la guerra, llevaron a las ciudades a la miseria. Se originó levantamientos entre los campesinos hambrientos por la devastación del campo de las constantes campañas militares.

Hacia 1590, la nobleza se reunificó por el descontento rural y urbano. El hugonote Enrique de Borbón, en 1593, aceptó convertirse al catolicismo y desde entonces fue reconocido por los nobles católicos y protestantes como Enrique IV de Francia, fundador de la dinastía de los Borbones. Enrique IV reconstruyó la ciudad de París y la convirtió en capital permanente del reino y sede de la monarquía.

 Se tomaron medidas para lograr la recuperación de la agricultura y el comercio de exportación y la monarquía recuperó su prestigio entre la sociedad medio siglo después. En 1598 cuando el Edicto de Nantes garantizó a los hugonotes libertad de conciencia, una limitada libertad de culto, y derechos políticos y militares, se consolidó la paz. Sobre estas bases, y a lo largo de todo el siglo XVII, se consolidó el poder absoluto de la monarquía francesa.

El absolutismo es una forma de gobierno en la cual el poder del dirigente no está sujeto a ninguna limitación institucional que no sea la ley divina. Es un poder único desde el punto de vista formal, indivisible, inalienable y libre.