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En un principio era Bizancio, colonia
griega del Bósforo en el siglo VII a. de C. Después fue
Constantinopla, la ciudad del emperador que podía profesar la
religión cristiana y a la que convirtió en capital del imperio
romano.
Desde 1453 —año en que fue conquistada por Mehmet II que la
definió como «la ciudad más grande y espléndida del mundo— Estambul
fue la tercera y última capital del imperio otomano, aunque su
nombre no le fue oficialmente cambiado hasta 1930. Todavía hoy es la
única ciudad del mundo que se extiende sobre dos continentes.
En 1923, tras el nacimiento de la
República de Turquía tras la guerra de la independencia, Kemal
Atatürk desplazó la capital a Ankara, pero Estambul continuó
siendo el símbolo de el país eternamente suspendido entre
una orilla y otra del Mediterráneo, entre Europa y Asia. Y también
siguió siendo la ciudad más importante de Turquía, con sus 12
millones de habitantes que aumentan unos 500.000 cada año a causa de
la fuerte inmigración que llega procedente de las áreas rurales de
Anatolia.
Durante mas de un milenio capital de
dos imperios, uno cristiano y otro musulmán, es, sin embargo, tina
metrópoli dinámica que conserva con orgullo la herencia
histórica, arquitectónica y cultural, especialmente la del centro de
la ciudad, orientado hacia la explanada que fue, en la Antigüedad,
el hipódromo levantado por Constantino en 330 d. de C.
Aquí se levantan, una frente a otra,
Aghia Sophia, la majestuosa basílica construida, entre 532 y
538, bajo ¡el reinado de Justiniano y la armoniosa Sultan Ahmet
Camii, levantada a comienzos del siglo XII y más conocida como
Mezquita Azul por las 20.000 baldosas de cerámica de este color que,
procedentes de la ciudad de lznik, la cubren completamente.
Para los otomanos,
Aghia Sophia
(foto abajo)
—transformada en mezquita por Mehmet II y hoy convertida en museo y
monumento histórico bajo la tutela del Estado— fue el modelo qUe
inspiró algunos de los más imponentes y suntuosos edificios del
islam.

Como la Suleymaniye Camii, la
mezquita realizada por el arquitecto Sianan para
Solimán el Magnífico
entre 1550 y 1557. 0 incluso el Palacio del Topkapi,
residencia de los sultanes otomanos durante cuatro siglo desde 1465.
A la fascinación de esos monumentales
edificios y a la tranquilidad de las yali, las residencias
históricas que se alinean en las orillas del Bósforo, los antiguos
bazares (entre ellos el Kapali Çarsi, el mercado cubierto más
grande del mundo, con sus 5000 o más tiendas que mantienen
inalteradas tradiciones seculares, la Estambul del siglo contrapone
los ritmos de una metrópoli ruidosa y activa.
La ciudad moderna se desarrolla en
torno a la inmensa Plaza de Taksim, cuyas dimensiones dan un
inesperado sentido de liberación a quien ha probado a perderse por
las callejuelas de las áreas históricas, y por otra parte e n torno
al Haliç, o Cuerno de oro, el estuario que corta en dos la
zona europea de la ciudad.
En esta orilla, entre los barrios de
Calata y Taksím, es donde Estambul hace gala durante el día
de las actividades más modernas con un continuo ir y venir de
directivos y, por la noche, de su irrefrenable vitalidad, con una
oferto cultural que va desde el teatro de más calidad a espectáculos
para quien desea vivir fuertes emociones.
A pesar de su enorme crecimiento de
millones de habitantes desde 1950, Estambul no ha visto, en las
últimos décadas, construir edificios de relieve que relanzasen su
papel de símbolo del país y faro de la modernidad turca. Quizá
incluso por un cierto desinterés de los gobiernos que se han
alternado en Ankara, más inclinados a promoverlos colosales planes
de desarrollo agrícola y energéticos en la parte oriental del país,
representados por el Southeastern Anatolia Project, el
ambicioso proyecto para la construcción de 22 presas en los ríos
Tigris y Éufrates.
De hecho, en la segunda mitad del
siglo XX en Estambul se han realizado sólo dos grandes obras, pero
de un inestimable valor simbólico: son el Puente del Bósforo (1974)
y el Puente de Fatih Sultan Mehmet (1998), ambos de algo más de un
kilómetro, que atravesando el estrecho brazo de mar en el Bósforo,
han unido oficialmente las dos orillas de este mar. Fundiendo, como
si nunca antes hubiese sido necesario, la doble alma europea y
asiática de la ciudad.
Prof. Geografía Claudia Nagel
Otras
Fuentes: Ciudades del Mundo Tomo I - Wikipedia - 100 Maravillas del Mundo -
Grandes Civilizaciones del Pasado Tomo II
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