ETAPA XIII: Primer Golpe de Estado 1930

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Primer Golpe de Estado en Argentina Gobierno de Uriburu y Justo

 

 

 

 

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Primer Golpe de Estado en Argentina Gobierno de Uriburu y Justo

Gobiernos
Radicales

 

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Gobiernos
Peronistas

 

Ante las consecuencias económicas de la crisis mundial de 1929, los grupos de propietarios de tierras y exportadores se aliaron contra el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen, con el apoyo de un sector del ejército. El 6 de septiembre de 1930, un golpe militar encabezado por el general José Uriburu derrocó al gobierno e instaló la primera dictadura militar en la Argentina moderna.

El gobierno de tacto estableció la pena de muerte y creó un cuerpo especial dentro de la Policía Federal para reprimir a los opositores, principalmente socialistas, comunistas y radicales. La dictadura militar se mantuvo en el gobierno por el término de un año, y en 1931 convocó a elecciones provinciales, convencida de que el radicalismo había caído en un desprestigio tal que las perdería claramente. Pero el diagnóstico fue equivocado y, frente al triunfo de los candidatos radicales, a; elecciones fueron anuladas.

En los próximos sufragios se garantizó de diversas formas que tal circunstancia no se repitiera. Para ello, se retomaron las práctica-fraudulentas, como la persecución de los opositores, la adulteración de los padrones, el voto con documento de personas fallecidas y la presión sobre los votante.

Primer Golpe Militar:
La década infame
 El 6 de septiembre de 1930 los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo encabezaron un golpe de estado, apoyado por grupos políticos conservadores, y expulsaron del gobierno a Yrigoyen inaugurando un período en el que volvió el fraude electoral y la exclusión política de las mayorías.  

Los militares habían ganado poder y espacios políticos durante los años previos y la incapacidad del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen para sortear la crisis económica mundial del ‘29 condujo al derrocamiento del líder radical. Pero el nuevo presidente, el general José Félix Uriburu, tampoco encontró la salida a la depresión. Recién en 1933, durante la presidencia del general Agustín P. Justo, se tomaron las medidas necesarias para paliar la situación. 

En 1933 se firmó el pacto Roca-Runciman con Inglaterra que aumentó enormemente la dependencia Argentina con ese país. Se sucedieron los gobiernos conservadores (el general Uriburu, entre 1930 y 1932; el general Justo, entre 1932 y 38; Roberto Ortiz, entre 1938 y 1942, y Ramón Castillo, entre 1942 y 1943), que se desentendieron de los padecimientos de los sectores populares y beneficiaron con sus políticas a los grupos y familias más poderosas del país.

GOBIERNO DE URIBURU: Desde el primer día de su gobierno, Uriburu intentó modificar la Constitución para -traducir cláusulas de carácter corporativas, a imitación del régimen fascista italiano de benito Mussolini. Uriburu tampoco dudó en utilizar la represión en una escala hasta entonces desconocida: su jefe de policía, Leopoldo Lugones (hijo), introdujo por primera vez en la Argentina el uso de la picana eléctrica.

Sin embargo, pronto Uriburu perdió buena parte de los apoyos que lo habían llevado al poder el del ejercito, dominado por el general justo, quien respaldaba una salida electoral para ser él mismo candidato; el de los partidos políticos que habían apoyado el golpe, que se reunieron en la opositora Federación Nacional Democrática; el de la opinión pública, que en una elección realizada en la provincia de Buenos Aires en Abril de 1931 dió la  victoria a la Unión Cívica Radical.

Las elecciones fueron finalmente anuladas, pero la presidencia de Uriburu había acabado. Por esta razón, el Presidente se vio obligado a desistir de su intento de reforma institucional, como también de llamar a elecciones nacionales para noviembre de 1931.

Poco antes de las elecciones de 1931, Uriburu vetó la candidatura de Marcelo T. de Alvear, lo que produjo la abstención electoral de la Unión Cívica Radical, que duró hasta enero de 1935. De esta manera, el general Agustín Pedro Justo consiguió que su principal opositor quedara fuera de la carrera presidencial.

En las elecciones de noviembre de 1931 se enfrentaron dos candidatos: Justo, por una alianza de radicales antipersonalistas; los conservadores del Partido Demócrata Nacional y el Socialismo Independiente; y Lisandro de Torre, como representante de otra alianza entre los partidos Demócrata Progresista y Socialista.

DEMOCRACIA; PUNTOS DE VISTA DOCUMENTO
Preferimos hablar de principios republicanos y no de principios democráticos, porque es la palabra que emplea nuestra Constitución Nacional y porque la Democracia, con mayúscula, no tiene ya entre nosotros ningún significado a fuerza de haberla usado para lo que convenía [...].

No concebimos que un país de agricultores y hacendados esté representado en la Cámara de Diputados de la Nación por cincuenta y nueve abogados, treinta y seis médicos, nueve hacendados, dos obreros e igual cantidad insignificante de otras profesiones hasta completar el número total, como ha ocurrido hasta el 6 de septiembre y como seguramente ocurrirá con el actual Congreso [...].

Estimamos indispensable para la defensa efectiva de los intereses reales del pueblo, la organización de las profesiones y de los gremios [...]. La agremiación corporativa no es [...] un descubrimiento del fascismo, sino la adaptación modernizada de un sistema cuyos resultados durante una larga ¿poca de la historia justifican su resurgimiento.

Pensamos asimismo que la ley Sáenz Peña, que al decir de su autor, era un ensayo, tiene muchas cosas buenas que deben mantenerse a los fines de la representación popular, como ocurre con la descentralización de los comicios, y muchas cosas malas como ocurre con el voto secreto [...].

El voto secreto es precisamente lo que ha permitido el desenfreno demagógico que hemos padecido!...]. Este aspecto del asunto como toda la organización de la rama legislativa del Estado mediante un sistema mixto de representación proporcional popular y gremial, constituye una de las materias fundamentales del programa revolucionario, que se concretará y discutirá oportunamente.

Palabras de J. E. Uriburu al entregar el gobierno al presidente Justo, 20/2/1932.

 

 

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