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Juan Manuel de Rosas: La etapa rosista:
En 1829 uno de los estancieros más poderosos de la provincia, Juan Manuel de
Rosas, asumió la gobernación de Buenos, fue una de las figuras más
controvertidas de nuestra historia. Impuso durante sus gobiernos una política
muy particular, que le permitió mantener los privilegios económicos de Buenos
Aires frente a las provincias.
Inteligente, supo cómo postergar la unidad nacional. Encargado del manejo de las
relaciones exteriores, defendió, ante las potencias extranjeras, la soberanía de
las provincias. Enfrentó, también, acciones del interior en su contra, las que
finalmente desencadenaron su caída en 1852.
A partir de entonces y hasta su caída en 1852, retendrá el poder en forma
autoritaria, persiguiendo duramente a sus opositores y censurando a la prensa,
aunque contando con el apoyo de amplios sectores del pueblo y de las clases
altas porteñas. Los cuestionamientos mas importantes fueron: la navegación libre
de los ríos, el control de la aduana y distribución de los ingresos por derechos
de exportación e importación.
Durante el rosismo creció enormemente la actividad ganadera bonaerense, las
exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas gracias a
la Ley de Aduanas. Rosas se opuso a la organización nacional y a la sanción de
una constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas
aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña. |
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